martes, 30 de octubre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 3

Me levanté como solía hacer todas las mañanas desde que iba al instituto. Lo mismo de siempre.
- Recogeré a Cindy del colegio y después nos iremos a comprar ropa, que la necesita. – me dijo mi madre.
- Si mamá.
- Acuérdate de que la cena está en la nevera y si necesitas algo llámame.
- Si mamá.
- Y date prisa o llegarás tarde.

Salí corriendo de casa y esta vez era al revés, Andrea me estaba esperando. En cuanto  me vio, salimos las dos corriendo hacia el instituto.

El día transcurrió rápido, hasta la hora de la salida. Recogí mis libros de la taquilla y encontré una rosa pegada en la puerta con una nota que decía:
‘Todos estos años has estado presente en mi vida, pero también en mi corazón.’

Andrea se asomó por detrás y me preguntó lo mismo de ayer.
- ¿Qué es eso?
- No lo sé.
- Al parecer tienes un admirador secreto.
- Vamos. – dije cambiando de tema.

Creo que Andrea tiene razón y tengo un admirador secreto, pero ahora no iba a ponerme a averiguar quién era.

Salimos del edificio las últimas, como siempre. Y de repente, fue como si el tiempo se congelase. Allí estaba él, de pie, apoyado en una farola.

Cuando me vio, sonrió y se dispuso a cruzar la calle.
- Hola.
- Hola. – dije extrañada. - ¿Qué haces aquí?
- Quería saludarte. – me contestó sonriente, como siempre. – Hola Andrea.
- Pensé que te habías olvidado de mí. – dijo Andrea con una sonrisa.
- No, claro que no. – le sonrió Harry, luego me miró. – Bueno… la verdad es que venía por algo y no me voy a ir hasta que me digáis que si.
- ¿Qué es? – pregunté nerviosa.
- Vamos, no te hagas de rogar. – chilló Andrea.
- ¿Os apetece venir a comer a nuestra casa conmigo y los chicos?

Media hora más tarde, bajamos del lujoso BMW de Harry para encontrarnos con una gran mansión frente a nosotros.
- ¿Vivís aquí? – preguntó Andrea eufórica.
- Claro.
- Es alucinante. – dije sin poder contenerme.
- Gracias. – me dijo Harry sin borrar su sonrisa en ningún momento.

Llegamos a la puerta de la enorme mansión y tocamos el timbre.
- Hola!!! – gritaron los cuatro chicos al vernos.
- Harry parece que no pierdes el tiempo. – dijo Louis con una mirada pícara.
- Vienen a comer. Las he invitado.
- Me lo imaginaba. – contestó Niall burlón.

La comida transcurrió tranquila. Estuvimos hablando prácticamente de ellos o de Andrea hasta que:
- Carolina, cuéntanos algo de ti. – me animó Harry.
- Bueno, no se… es que no tengo una vida muy interesante. – dije bajando la cabeza para evitar mirarles.
- Pero que dices!!! – soltó Andrea. – Si ves casi todos los días a algunos famosos en la revista donde trabajas, y  encima cantas de miedo.
- Andrea!!! – chillé.
- Mierda.
- ¿Sabes cantar? – me preguntó Zayn.
- ¿Qué si sabe cantar? Canta como los ángeles. – continuó Andrea, total el daño ya estaba hecho.
- Bueno, lo intento. Pero lo hago fatal. – contesté tímidamente.
- ¿Fatal? ¿Cómo tocar el piano? – me dijo Harry alegremente.
- Vamos canta algo. – me animó Liam.

Después de quince minutos de ánimos, tuve que hacerlo. No me apetecía, pero tampoco quería fallarles, aunque los conociera de hace menos de dos días.
- ¿Tienes una guitarra? – le pregunté a Niall.
- Claro, ahora te la traigo. – dicho esto salió corriendo.
En sus manos traía una preciosa guitarra blanca.
- Esta la utilicé en nuestro primer concierto.
- Gracias. – dije emocionada.

Cogí la guitarra y me dispuse a tocarla.
- Espera. – dijo Harry. Cogió su Iphone. – ¿Puedo sacarte una foto?
- Cla… claro – dije tartamudeando.

Harry sacó la foto y todos se rieron porque tenía la cara roja de vergüenza, pero menos mal que se me notaba poco gracias a mi piel morena.
- Sales preciosa. – me dijo Harry, con esa sonrisa que mataba a millones de chicas.
- Gra… gracias. – volví  a tartamudear.

Ahora sí. Comencé a tocar algunos acordes de su canción más famosa http://www.youtube.com/watch?v=2Ughsnlsz6E.

Al acabar, todos me miraron emocionados y empezaron a aplaudir.
- Cantas genial - Gritó Niall – o mejor dicho fenomeniall.
- ¿De verdad pensáis eso? – dije a punto de llorar de la emoción.
- Claro, sino, no te lo diríamos. – me dijo Liam.

De repente, una lágrima cayó por mi mejilla.
- No llores. – me dijo Harry. – Ven.

Sin saber porque, me acerqué como me había dicho. Y sin que yo me lo esperara, me dio un abrazo. No sabía que hacer. No paraba de llorar de la emoción. Cinco estrellas del pop me habían dicho que tenía talento, y mucho. Pasaron las horas y ya se había hecho de noche.
- Dios!! Que tarde es!! Tenemos que irnos. – dije un poco alterada.
- De acuerdo, pero te acompaño. – se ofreció Niall.
- Adiós a todos. - dicho esto nos fuimos.

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