domingo, 18 de noviembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 11

Mi madre me llevó a parte y, allí seguro que empezaría el interrogatorio, pero no.
- Carolina, vete a comprar al supermercado estas cosas. – dijo dándome una lista.
- Vale. – dije enfurruñada.

Salí de casa y fui andando hasta el supermercado que estaba a unas pocas calles. Entonces recordé que Harry estaba en mi casa y me empecé a preocupar.
- Hola. – dijo alguien a mi espalda, me giré.
- ¿Qué quieres Mike?
- Hablar.
- Pues ahora no puedo. Tengo que ir a comprar y volver para ayudar a mi madre.
- Vale, pues te acompaño. – me dijo sin esperar mi respuesta. - ¿Por qué rompimos?
- Porque nunca debimos empezar a salir. – dije mientras cogía las cosas de las estanterías y las ponía en la cesta.
- ¿Entonces, por qué me dijiste que me querías?
- Porque soy idiota. – contestaba cada pregunta sin mirarle a los ojos. – Mira Mike, déjame en paz. Somos demasiado diferentes y no me caes bien, ni tú ni tus amigos. Esperabas que me convirtiera en uno de vosotros, pues te equivocabas. Pensabas que sería una más. Mike, hazme un favor y olvídame. Se

Pagué las cosas que había comprado y me fui de allí corriendo, dejando a Mike en la cola del supermercado.
- Ya he llegado!! – grité.
- Hola. – dijeron los tres a la vez, y en efecto Harry seguía allí.

Estaban los tres en el sofá charlando animadamente. Miré el paquete que seguía allí.
- Ahora vuelvo. – dije cogiendo el paquete y subiendo a mi cuarto.

No pesaba mucho, pero tenía cierta curiosidad por saber que era y quien me lo enviaba.
Lo fui abriendo lentamente y dentro había un peluche de un tigre. Me resultaba familiar… Claro, era el que tenía de pequeña. Había una nota junto al peluche. ‘Para que nunca olvides los momentos que pasamos tú y yo juntos en nuestra infancia.’
Lo dejé encima de mi cama. Ahora mismo no recordaba quien me lo podía haber enviado, pero ya intentaré hacer memoria en otra ocasión.

Bajé las escaleras y allí seguían todos hablando, como antes. Me vieron y me sonrieron.
- ¿Qué pasa? – pregunté extrañada.
- Nada, que estábamos aquí, hablando con Harry. – dijo mi madre muy sonriente.
- ¿Sobre qué? – pregunté aún más intrigada.
- Sobre ti!! – gritó mi hermana.
- ¿Sobre mí?
- Si. Bueno… en realidad quería preguntarte una cosa. – dijo Harry, se notaba que estaba nervioso. – Primero le he pedido permiso a tu madre y eso…
- Harry, dilo ya por favor. – ahora la que estaba nerviosa era yo.
- ¿Te gustaría…. esto…. venirte de gira con nosotros?
- ¿Qué? ¿Yo de gira con vosotros? – no me lo podía creer.
- Si, hablaré con nuestro manager para que puedas venir. – dijo mirándome a los ojos. - ¿Qué me dices?
- Yo… - miré a mi madre que me estaba asintiendo con la cabeza. – Cla… claro.
- Bueno, se ha hecho muy tarde y creo que tendría que irme ya. Muchas gracias por todo. Adiós. – dijo dándome un beso en la mejilla.
- Adiós Harry.

No me lo podía creer. Yo irme de gira con One Direction, el sueño de todas las chicas de este planeta. Conocerles era todo un privilegio, pero irme con ellos unas semanas o unos meses era demasiado. Eran ya las 21:30 y estábamos cenando las tres juntas, como una familia feliz. Faltaba mi padre, le echaba de menos pero no lo quería de vuelta con nosotras. Bastante daño le había hecho a mi madre.

Al día siguiente, tenía que volver a madrugar. Era lunes y tenía que darme prisa si quería llegar puntual.

Fui al parque donde solía esperar a mi mejor amiga, que llegaba tarde otra vez.
- Me tienes que contar muchas cosas.-  me dijo una voz a mis espaldas.
- Si he roto con Mike porque es un idiota, One Direction me ha propuesto grabar una canción con ellos y aparte me han ofrecido irme de gira con ellos. – dije con indiferencia. – A si que no tengo mucho que contarte.
- ¿Te vas a ir con ellos?
- Si, pero primero tienen que preguntárselo a su manager.
- Al parecer Harry está loco por ti.
- Que dices!! Solo le he caído bien y ya está.
- ¿Y a todas sus amigas les pide que se vayan de gira con él?

Llegamos al instituto, para mi suerte. Ya no tendría que hablar del tema por un tiempo. Estábamos en clase de Música, cuando sonó por los altavoces:
- Por favor, la señorita Carolina Senderson acuda al despacho de la directora.

Miré a Andrea y esta se encogió de hombros. Me levanté y sentí todas las miradas de mis compañeros pendientes de mí. Salí del aula y recorrí los pasillos hasta llegar a una puerta que ponía ‘Despacho De La Directora’. Llamé y oí una voz que decía:
- Adelante.
- ¿Quería verme directora? – pregunté tímidamente.
- Si, por favor pase y siéntese. – obedecí. – Sabe que dentro de unos días iba a haber un concierto benéfico.
- Si, pero ¿qué tiene que ver eso conmigo?
- Pues verá, la cantante que iba a venir está enferma y me gustaría que usted la sustituyese.
- ¿Yo? – no podía salir de mí asombro.
- Si. Le hemos oído cantar y creemos que es la persona indicada.
- Claro. Lo haré.
- Gracias, tome la lista de canciones. Ya puede volver a clase.
- Gracias a usted. Adiós.

No me lo podía creer iba a cantar delante de todo el instituto, pero de repente me vino a la cabeza un pensamiento. No podía hacerlo.

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