jueves, 22 de noviembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 14

Mike salió de mi casa con la cabeza gacha y yo no pude hacer otra cosa que ponerme a llorar. Mi madre entró al salón y me abrazó. Ninguna dijimos nada porque no había nada que decir. Subí a mi habitación y me puse el pijama. Me tumbé en la cama y me dormí al instante, no quería pensar en nada. Lo único que quería hacer era descansar.

El despertador sonó a las 7:00 y yo me levanté refunfuñando, como todas las mañanas.
Me vestí, peine y bajé a desayunar. Estaba comiendo unas tostadas cuando sonó el timbre. Mi hermana estaba durmiendo y mi madre duchándose, a si que fui a abrir.
- Harry!!
- Hola. – dijo muy contento.
- ¿Qué haces aquí?
- Bueno, ayer no pude despedirme por las fans y… aquí estoy.
- ¿No podías llamarme por teléfono, como todo el mundo?
- Te llamé, pero no lo cogías. – y era cierto, en mi móvil había diez llamadas perdidas.
- Lo siento.
- No pasa nada.
- ¿Quieres pasar?
- Gracias.

Entramos y me dispuse a continuar con mi desayuno, pero…
- Harry!!
- Señora Senderson, ¿cómo está?
- Muy bien, gracias. – dijo mi madre. - ¿Quieres desayunar?
- Por favor.

Mi madre le hizo el desayuno mientras yo los miraba asombrados. Cuando acabé, me disculpé y fui al baño a lavarme los dientes. Eran las 7:45 y tenía que marcharme.
- Me voy.
- Te acompaño, que a eso he venido también.
- Adiós. – gritó mi madre desde la cocina.

Fuimos caminando hasta el parque donde esperaba a Andrea, pero me llegó un SMS diciéndome que estaba enferma. Harry y yo nos pusimos a andar hacia el instituto. Hablábamos animadamente sobre tonterías. Cada día estaba más a gusto con él. Cuando llegamos no había nadie fuera y supuse que ya habían entrado todos.
- Bueno… me tengo que ir.
- Si, si quieres luego vengo a recogerte. – dijo mirando el suelo. – Para que vengas un rato con nosotros o algo.
- Claro. – me besó en la mejilla y nos fuimos cada uno en dirección opuesta.

Entré en clase y allí estaba Andrea.
- ¿Tú no estabas enferma?
- Luego te lo cuento.

Estábamos en el patio y Andrea se dispuso a explicarme todo.
- Bueno, es que te vi aparecer con Harry y estabas tan contenta que me pareció buena idea dejaros solos.
- Gracias.
- Pensé que te ibas a enfadar, pero se nota que te gusta mucho.
- No me gusta, solo somos amigos.
- Si ya, lo que tu digas.

No puede responderle porque había tocado el timbre para ir a clase. Las horas se me pasaron volando y sin darme cuenta ya estaba fuera con Harry. Fuimos a una cafetería donde estaban los demás y allí estuvimos hablando durante horas. Miré mi reloj, las 17:30.
- Llego tarde!! – me levanté corriendo y me fui.

No paré de correr hasta que entré en el edificio donde trabajaba. Subí al ascensor y pulsé el número de mi planta. Entré en mi despacho y cogí la cámara. Tenía que editar e imprimir las fotos de la entrevista a One Direction. Fui mirando una a una las fotos y todos salían geniales, sobre todo Harry, que no podía evitar quedarme mirándole unos cuantos minutos en cada foto.
- Carolina, la jefa te busca. – me sorprendió una voz en la puerta.
- Si, ahora voy.

Me levanté y me dirigí hacia su despacho. Era tres veces más grande que el mío y tenía grandes ventanales con vistas a la ciudad.
- ¿Quería verme? – asomé la cabeza por la puerta.
- Si, Carolina. Pasa.
- ¿Ocurre algo?
- Si, verás… no sé como decirte esto. – empezó mi jefa, dudando. – Estos últimos días has bajado tu rendimiento laboral.
- ¿Me va a despedir? – pregunté asustada.
- No, no. Eres la mejor fotógrafa que conozco. Nunca encontraré otra que te pueda sustituir. – dijo negando con la cabeza. – Solo quiero que vuelvas a trabajar como antes.
- Claro, eso está hecho.
- Carolina, cuéntame lo que te pasa. ¿Es por un chico, verdad?
- ¿Un chico?
- Carolina, yo también he sido joven. – me dijo riendo.
- Bueno… la verdad es que si, es por un chico.
- ¿Es guapo?
- Bue… bueno. Si, es muy guapo.
- Bueno, ya verás como todo sale bien. – me dijo con una sonrisa. – Ahora, vuelve al trabajo.
- Si, adiós.

Salí del despacho y me fui al mío. Seguí editando las fotos y las imprimí. Habían quedado muy bien. Hice un montoncito y una foto de Harry quedó la primera. Salía muy guapo, así que decidí quedármela, total no la iban a echar de menos. Me guardé las fotos y se las llevé a Melanie. Eran las 20:00 y ya había terminado mi jornada. Recogí mis cosas y me fui a casa. Mi madre me esperaba con un ramo de flores en las manos y mi hermana empezó a saltar en el sofá al verme.
- ¿Qué pasa?
- No sé, tú sabrás. – me contestó mi madre. – Han traído esto para ti.
- ¿De quién es? – pregunté intrigada.
- No lo sé, no tiene tarjeta.

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