jueves, 1 de noviembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 4

Dejamos a Andrea en la puerta de su casa y después fuimos andando hasta la mía, que estaba a dos calles. Íbamos tranquilamente, sin ninguna prisa por parte de los dos, disfrutando de la compañía.
- Es aquí. – dije al llegar a la puerta.
- Bonita casa.
- En comparación con la vuestra no es nada.
- Para mi es mejor que la mía.
- ¿Por qué? – pregunté incrédula. – ¿Eres una súper estrella y me estas diciendo que no te gusta tu mansión?
- Si. – me contestó un poco serio. – Prefiero una casa pequeña y acogedora que una mansión enorme y solitaria.
- ¿Solitaria?
- Casi nunca estamos allí. Siempre se giras, grabando alguna canción, promocionando un disco… - me dijo apenado. – Bueno… me voy. Adiós.
- Adiós. – dije  dándome la vuelta. – Espera…
- ¿Qué?
- ¿Quieres pasar? A tomar algo, charlar y eso… - dije algo nerviosa y torpemente.
- Claro.

Niall entró y estuvimos charlando un rato. Hasta que sonó su móvil.
- Es Harry. – dijo guardándose el móvil en el bolsillo.
- ¿No vas a cogerlo?
- No. Estoy muy a gusto contigo como para que Harry me lo estropee.
- Niall. – lo miré a los ojos, esos ojos azules tan profundos que hipnotizan. – Cógelo. A lo mejor es importante.
- Vale. – dijo algo desganado.

Volvió después de cinco minutos algo cabreado.
- Tengo que irme.
- ¿Ahora? Si acabas de llegar. – intenté convencerle para que se quedara.
- Si. Lo siento. Adiós. – se acercó a mí y me dio un abrazo y después me dio un beso en la mejilla. En la misma mejilla donde me había besado Harry la otra noche.

Después de que se fuera me quedé de pie, allí enfrente de la puerta. Esta se abrió y entraron mi hermana y mi madre. Cindy parecía contenta, pero mi madre, todo lo contrario.
- ¿Quién era ese chico? – dijo esta muy cabreada.
- Niall Horan, de One Direction!! – Gritó mi hermana.
- ¿Qué hacía aquí? – continuó con el interrogatorio.
- Nada. Solo me acompañó a casa. – intenté explicarme. – Y después le invité a pasar para darle las gracias por acompañarme.
- ¿Seguro que no habéis hecho nada? – insistió.
- Seguro. Dios, me voy a la cama.

A veces mi madre se pone muy pesada con el tema de los chicos. Tengo 16 años, sé lo que debo hacer y lo que no. Y soy demasiado joven de momento.

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