martes, 27 de noviembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 16

- ¿Hola? – dije en voz alta, pero no tuve respuesta. - ¿Hay alguien?

Subí a la habitación de mi madre, nada, fui a la de mi hermana y, tampoco. Me estaba empezando a preocupar. Miré por toda la casa y nada. Me senté en una silla de la cocina y vi una nota en la nevera. Rápidamente la cogí y la leí. ‘Carolina hemos ido a ver a tu abuela porque está muy enferma, le han encontrado una cáncer en un riñón. No te preocupes, mañana volveremos. Descansa, te quiero. Mamá.’ ¿Qué no me preocupe? Mi abuela tenía cáncer y me decía que no me preocupara. Llamaron al timbre, era Andrea.
- Carolina, lo he visto en la tele. – dijo muy contenta, me miró a los ojos. - ¿Estás bien?
- No. – tenía lágrimas en los ojos. – Le han detectado cáncer de riñón a mi abuela. No sé si saldrá de esta.
- Se recuperará, sabes que es una mujer fuerte.
- Si, pero es muy mayor.
- Tranquila.

Entramos en mi casa y fuimos a mi habitación. Andrea se quedó conmigo toda la noche, intentando animarme. Al día siguiente, tenía muchas ojeras de tanto llorar y estaba muy cansada porque no había dormido casi. Intenté disimularlo con un poco de maquillaje. Nos vestimos y bajamos a desayunar. Andrea encendió la televisión para que me entretuviera, pero volvió a salir ese reportaje, esta vez con más datos míos.
- ¿Cuándo os hicieron esa entrevista a Harry y a ti? – preguntó, ya que estaban pasando la entrevista de ayer en la calle.
- Los periodistas nos encontraron por la calle.
- ¿Y qué hacíais solos por la calle?
- Me acompañó a casa.
- Carolina, ahora en serio. ¿Te gusta Harry? – preguntó seria.
- Andrea, aunque me gustara, nunca tendría algo conmigo. Sería solo una más.
- Al menos lo reconoces. – salimos de casa y empezamos a andar hacia el instituto.
- No lo reconozco. – dije riendo.
- Si, reconócelo. Te gusta Harry.
- No me gusta, creo que me he enamorado de él.
- ¿Qué?
- Que me he enamorado de Harry Styles. – grité con todas mis fuerzas.

Entramos al instituto riendo, éramos muy buenas amigas. Las clases se me pasaron volando. Estábamos Andrea y yo en el pasillo cuando nos encontramos con algo que no esperábamos.
- Mike!! Déjale!! – grité.
- Porque me lo ha pedido ella, sino te enteras. – le amenazó.
- ¿Estás bien, Robert?
- Si, gra… gracias. – tartamudeó. – Me voy.
- Te acompaño. – me ofrecí.
- Carol, me tengo que ir. Adiós. – se despidió Andrea.

Salimos del instituto y me encontré con una sorpresa. Un montón de fans empezaron a rodearme. No sabía que hacer. Me pedían autógrafos y fotos, y yo un poco desconcertada lo hice con una sonrisa en los labios. Estaba feliz. Robert me miraba con cara rara, no sabía que pensar de mí. Cada vez que le miraba me sonreía, la verdad es que era un chico muy agradable y uno de mis mejores amigos de la infancia. Espera, ¿Y si…? Tenía que ser él.
- Robert, ¿puedo hacerte una pregunta? – dije un poco desconcertada.
- Ya me la has hecho. – rió.
- Bueno, pues otra.
- Claro.
- Las rosas, el peluche y las notas de la taquilla… ¿me las enviabas tú?
- Em. – empezaba a ponerse nervioso. – Carolina, hay una cosa que quiero decirte hace mucho tiempo.
- ¿El qué? – me giré para poder mirarle a los ojos.
- Esto…. Yo estoy e….
- Carolina!!! – oí una voz a lo lejos, giré y ahí estaba Harry.
- Harry!!! – grité y no pude evitar sonreír al verle.
- ¿Qué tal?
- Bien, en la puerta del instituto había un montón de fans.
- Tus primeras fans, enhorabuena. – me dijo con una sonrisa en el rostro. - ¿Te vienes a comer y luego te acompaño al trabajo?
- Claro, bueno Robert me voy. – dije mirándole a la cara. – Luego me dices lo que me tenías que decir. Adiós.

Fui a comprar unos zapatos que me habían gustado en una tienda cuando la vi a lo lejos. Estaba preciosa con esos vaqueros y esa blusa azul claro que llevaba puesta y, las botas que llevaba le quedaban realmente bien. No podía dejar de mirarla, pero algo hizo que me enfadara un poco. ¿Quién era ese? No me gustaba nada que Carolina estuviera con un chico. ¿Eran celos? No lo sé, pero no me gustaba esa sensación. Carolina solo podía ser mía. Decidí intervenir y llevármela lejos de ese tipo.

Nos fuimos a un pequeño restaurante de la zona. Ya había comido allí algunas veces y era bastante bonito. Había poca gente: familias, compañeros de trabajo y, sobre todo, parejas. Nos sentamos en una mesa al lado de la ventana, se podía ver todo Londres a través del enorme ventanal. Llegó el camarero y pedimos. Me sentía tan bien a su lado que no podría explicarlo. Cada día me gustaba más.
- ¿Qué pasa? – preguntó riendo.
- ¿Qué no sé como podéis aguantar todos los días la fama?
- Es fácil, una vez que te acostumbras.
- ¿Y de verdad creéis que tengo talento?
- Carolina, yo nunca te mentiría. – dijo algo serio. – Tienes muchísimo talento.
- Pues, ¿sabes qué? – dije muy convencida. – Me gustaría intentarlo.
- ¿Intentar el qué?
- Llegar a ser cantante, como vosotros. – dije bajando la cabeza, intimidada.
- Llegarías muy lejos. – dijo totalmente convencido. – Y yo te ayudaría.
- Te lo agradecería. – empezó a sonar mi móvil. - ¿Hola?
- Carolina, hoy te doy el día libre. No hace falta que vengas. – era mi jefa.
- ¿En serio? Gracias.
- De nada. – oí una risa al otro lado de la línea. – Y ya me contarás como te va con el chico ese.
- Gracias. – volví a repetir, pero esta vez un poco colorada. - Adiós.
- Adiós. – colgó el teléfono.
- ¿Qué pasa? – preguntó Harry al verme tan roja.
- Nada. Solo que me han dado el día libre.
- Genial, ahora podremos pasar el día juntos. – empezó a decir. – Bueno si te quieres venir con nosotros.
- No sé ni para que me lo preguntas. Ya sabes la respuesta.
- ¿Cuál?
- Si.

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