jueves, 29 de noviembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 17

Salimos del restaurante y llegó un mensaje de Andrea. ‘¿Qué tal te va con tu príncipe azul? Luego me cuentas. Estoy en casa de los chicos.’ ¿Cómo se enteraba de todo lo que hacía? A veces pienso que somos tan amigas que podemos leernos la mente, aunque sea imposible. Fuimos andando hasta la casa de Harry y nos detuvimos en la puerta.
- Carolina. – dijo cogiendo mis manos. – Nos vamos de gira en Febrero.
- ¿Febrero?
- Si, ¿pasa algo?
- No, es que en Febrero es mi cumpleaños.
- Y el mío, que casualidad. – dijo riendo.

Entramos en la casa riendo y allí estaban todos, observándonos con atención. Noté que me había sonrojado y eso provocó unas cuantas carcajadas por parte de los demás.
- ¿Qué pasa? – preguntó Harry.
- Nada. – disimularon todos. - ¿Qué queréis hacer?
- Lo que queráis.  – dijimos Andrea y yo a la vez.
- ¿Vamos a dar una vuelta? – propuso Niall, y le susurró algo a los demás que no llegué a entender muy bien.
- Vale.

Salimos de la casa y nos pusimos a andar sin rumbo. Harry iba a mi lado y el resto un poco retrasados. Cada vez que mirábamos hacia ellos se ponían a hablar y a reír. No sabía lo que estaba pasando.
- ¿Qué les pasa? – le pregunté discretamente a Harry.
- No lo sé. Llevan así un montón de tiempo.
- Pues si que son raros. – dije riendo.
- No sabes tú cuanto. – me contestó Harry dedicándome una sonrisa.

Seguimos andando hasta que me propuso escaparnos sin que se dieran cuenta y, así lo hicimos. Nos mezclamos entre la enorme cantidad de gente que había por allí y desaparecimos. Estábamos paseando por una calle llena de tiendas y mirando los escaparates. Paramos en una pequeña tienda donde vendían ropa preciosa, pero que yo no me podía permitir. Había un vestido rojo precioso, pero solo había un problema. Costaba 250€.
- ¿Te gusta ese vestido? – me preguntó Harry que me había estado observando.
- Bueno, si pero es muy caro y no me lo puedo permitir. – expliqué un poco avergonzada.
- Tengo una idea. – me dijo sonriendo. – Te lo regalo.
- No, no lo puedo aceptar.
- ¿Por qué no?
- No lo quiero. – mentí.
- No te creo. – dijo cogiéndome de la mano. – Vamos dentro.

Me arrastró al interior de la tienda y me obligó a que me lo probara Me metí en un probador y me empecé a quitar la ropa hasta quedarme en ropa interior. Cogí el vestido y me lo puse lentamente. Me quedaba bastante bien, pero eso lo tenía que juzgar Harry. Salí del probador y allí estaba él, sentado en un pequeño sofá. Fue levantando la vista hasta llegar a mis ojos. Me miró de arriba a abajo. Me sonrojé y al parecer, él lo notó.
- Estás muy guapa. – dijo sin parar de reír. – Espera.
- ¿Qué? – pude decir antes de que se marchara.
- Toma, los vi antes y pensé que te quedarían muy bien con el vestido. – tenía en la mano unos preciosos tacones de color dorado. – Póntelos.

Cogí los tacones y me los puse, nunca había andado con ellos pero, fue como si los hubiera llevado toda la vida.
- Ahora si que estás preciosa.
- Gra… gracias.

Me metí de nuevo en el probador y me quite el vestido, poniéndome mi ropa. Salí y allí me esperaba él dispuesto a pagarme el vestido, costara lo que costara. Fuimos a la caja y allí había una chica joven, de mi edad más o menos.
- Hola. – nos saludo
- Hola. – dijimos al unísono.
- Que bonito detalle el de tu novio. – me dijo sonriendo. – Ojalá el mío me hiciera algún regalo como este.
- Pero… - empecé a decir, pero me vi interrumpida por las carcajadas de Harry.
- Muchas gracias, adiós. – se despidió la dependienta.

Salimos de la tienda y Harry se empeñaba en llevarme la bolsa. Íbamos callados hasta que no pude más.
- ¿Qué te hacía tanta gracia?
- La cara que pusiste cuando la chica pensó que yo era tu novio.
- Pues yo no se le vi. – dije poniéndome aún más roja.
- Pues la tuvo. – dijo riendo, y dándome un abrazo.

Estábamos abrazados en medio de una de las plazas más bonitas de Londres. Cualquiera que nos viera pensaría que somos novios. El abrazo fue más largo de lo normal y, al parecer, ninguno quería que este momento acabara.
- Harry!!! Carolina!!! – oímos que nos llamaban unas voces.
- ¿Qué pasa? – preguntó algo mosqueado Harry.
- Tranquilo Hazza, si quieres ya nos vamos. – rió Louis.
- No da igual. – dije tímidamente, la verdad es que quería que se fueran y poder estar con Harry a solas.
- ¿Qué es eso? – me preguntó Andrea mirando la bolsa que Harry llevaba en la mano.
- Un vestido y unos zapatos que le he comprado.
- ¿Y te ha dejado que se lo pagaras? – preguntó Andrea incrédula.
- Si, me costó un poco pero…
- Qué bonito!!! – se miraron todos y rieron
- ¿Os apetece ir a comer? – propuse mirando a Niall suplicante.
- Con una condición. – dijo Niall.
- Por favor, vayamos a Nando’s. – supliqué.
- Vale. – dijeron todos.

Fuimos andando hasta el restaurante. No fue un camino muy largo. Estaba lleno de familias con niños y grupos de amigos. Nos sentamos en una mesa un poco apartada y nos pusimos a charlar. Nos habíamos hecho amigos en muy poco tiempo. En la mesa de al lado se sentó un grupo muy numeroso de chicos de mi edad. No podía ser… Intenté que no me vieran pero fue imposible.
- ¿Carolina? – dijo la voz de un chico.
- ¿Mike? – me hice la sorprendida. - ¿Qué haces aquí?

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