jueves, 15 de noviembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 10

Dormí hasta las 11:30, ya que estaba muy cansada. Podía dormir durante todo el día, pero mi madre entró en mi habitación para despertarme. Estaba rara. No me había preguntado aún por Harry, pensé que me abordaría en el desayuno.
- Hola mamá.
- Hola cariño. – dijo muy sonriente.
- ¿Me he perdido algo? – le susurré a mi hermana, esta se encogió de hombros.
- Carolina, quiero que cuides de Cindy, que me tengo que ir a trabajar. Si quieres puedes decirle a Andrea que venga a estudiar contigo o a tus amigos, que me los tienes que presentar aún. – me explicó. – Os quiero, adiós.
- Te queremos. – dijimos al unísono.
- ¿En serio, me he perdido algo? – volví a preguntar, y la misma respuesta.

Eran las 12:00 y me tenía que poner a estudiar, pero sonó mi móvil.
- Carol. – era la voz de Andrea.
- ¿Qué pasa?
- No puedo ir a estudiar contigo. Me voy con mis padres a ver a mis abuelos. No he podido evitarlo.
- Tranquila, no pasa nada. Ahora me aburriré más, pero da igual.
- Espera, tengo una idea. Para que no te aburras, ¿por qué no llamas a tu churri?
- ¿A Mike? He roto con él.
- No me refería a ese, pero ya me contarás. Adiós.

La llamada de Andrea me hizo recordar la rara actitud de mi madre. No me había preguntado nada sobre Harry, ni su típica pregunta ‘¿habéis hecho algo?’ Todo era muy raro. Mi móvil volvió a sonar.
- ¿Hola?
- Hola!! – gritó una voz al otro lado del teléfono.
- ¿Harry?
- Si, ¿ya me echabas de menos? – rió al otro lado.
- No mucho, la verdad. – dije para picarle. – Oye, ¿te acuerdas de la proposición que me hiciste ayer?
- ¿Lo de grabar con nosotros?
- No, lo de que me ayudarías a estudiar.
- Si ¿por? ¿Quieres que te ayude con la anatomía? – oí risas al otro lado del móvil y supuse que tenía puesto el altavoz.
- Si, Harry te necesito.
- En media hora estoy allí. Adiós.
- Adiós. – colgué el teléfono y me fui a duchar.

Estaba enfrente de mi armario, indecisa. No sabía que ponerme. ¿Un vestido? Demasiado arreglada. ¿Unos vaqueros? Demasiado informal. De repente, mi hermana me sorprendió.
- Ponte esos shorts con esa camiseta. Le encantará. – dicho esto, se fue.

Tenía razón. Me lo puse y me miré al espejo. Me quedaba realmente bien, o eso pensaba yo. Después miré al reloj. Cinco minutos. Cogí el libro de biología, mi cuaderno y algunos apuntes que había tomado en clase. Me volví a mirar al espejo, tenía que estar perfecta para él. Sonó el timbre. Iba a abrir la puerta, pero mi hermana se interpuso. Iba a hablar, pero me cortó.
- No hace falta que me lo pidas. Me quedaré en mi cuarto.
- Gracias. – lo dije de corazón. La verdad es que nos llevábamos muy bien para la diferencia de edad.
Abrí y allí estaba él, guapísimo como siempre.
- Estás muy guapa.
- Gra…gracias. - ¿por qué siempre que me dice un cumplido empiezo a tartamudear?
- ¿Empezamos la clase? – dijo sonriente.
- Si. – dije muy contenta. – Gracias por venir, es que Andrea no podía y…
- Tranquila, me apetecía mucho volver a verte.

Entramos y nos sentamos en el sofá. Iban pasando los segundos, los minutos y las horas. Hasta que llegó la hora de comer.
- Que tarde. – dijo Harry. – Me tengo que ir.
- Son las 14:30. Quédate a comer.
- ¿A comer?
- Si, como agradecimiento por ayudarme a estudiar. – intenté convencerlo, solo era una escusa para que se quedara.
- Vale.

Llamé a Cindy para que hiciera compañía a Harry mientras yo hacía la comida. Tenía que sorprenderle, pero ¿cómo? No tenía ni idea de cocinar. Lo único que sabía hacer eran tacos, una comida mejicana.

Media hora después, llevé los platos a la mesa y los dos pusieron cara de asombro.
- ¿Desde cuándo sabes cocinar? – me preguntó mi hermana.
- Desde hace media hora. – contesté riendo.
- Seguro que esta delicioso. – me dijo Harry.

La comida pasó rápido pero, fue interrumpida por el timbre. Era el cartero que traía un paquete para mí. Lo dejé encima del sofá y volví a la mesa. Allí estaban los dos riendo. Al parecer se habían hecho amigos. Me senté y seguí comiendo.

Un rato después, oí que la puerta se abría. Mi madre había llegado.
- Hola. – nos saludó. Al parecer no se extrañó por la presencia de Harry.
- Hola mamá. – dijimos las dos.
- Hola señora. – saludó educadamente Harry.

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