jueves, 8 de noviembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 7

Mike me llevó a un pequeño restaurante bastante romántico. Ahora mismo no estaba para hablar porque seguía pensando en Harry, pero no quería parecer maleducada.
- Es precioso. – dije un poco emocionada y otro poco sorprendida.
- Todo esto lo hago por ti. Por que te quiero. – me contestó, cogió mi cintura obligándome a mirarle y me besó.
- Gracias. – dije bajando la mirada.

Entramos y la comida fue tranquila. Todo fue muy bien hasta que sonó mi móvil.
- Lo siento, es mi madre. – me disculpé.
- Tranquila.

Me fui al baño para hablar más tranquila.
- Hola. – dijo una voz. – Soy Liam.
- Hola Liam, ¿cómo está Harry?
- No muy bien. Después de que te fueras cogió el coche y se fue. No sabemos donde está y no coge el móvil.
- ¿Qué? – empecé a llorar. - Todo esto es por mi culpa.
- No, no es por tu culpa. Solo quería decirte que si lo ves, avísanos.
- Claro. – colgué y seguí llorando en silencio.

Abrieron la puerta y entró una chica alta, con el pelo castaño y muy guapa. Me vio tirada en el suelo llorando.
- ¿Estás bien?
- Si, no es nada. – contesté secándome las lágrimas.
- Si me lo cuentas te puedo intentar ayudar.
- Es que… - le conté todo lo ocurrido, no sé porque pero me transmitía confianza.
- Lo que tendrías que hacer es ir a buscarle y aclarar las cosas.
- Es verdad. Gracias por todo…
- Eleanor. Toma mi número por si un día necesitas desahogarte. – me dio su número y salí del baño.

- Cariño!! – gritó Mike desde la mesa.
- Lo siento, tengo que irme.
- Si quieres te llevo.
- Claro. Llévame a casa, por favor.

Subimos al coche y nos dirigimos a mi casa. Paramos en un semáforo, al lado había un parque. No había mucha gente, solo familias, alguna pareja y un chico con el pelo rizado que no podía ser otro que… Bajé del coche ignorando los gritos de Mike y corrí hacía aquel chico y, en efecto era Harry.
- Harry. – dije con un hilo de voz, este se giró y me miró a los ojos.
- ¿Qué haces aquí? – dijo con una dura voz.
- Todos están muy preocupados por ti. Te han llamado al móvil y no contestas.
- Cuando quiera volveré, ya soy mayorcito y puedo cuidarme solo. Gracias por venir y adiós.
- Lo siento. – dije aguantándome las lágrimas. – Todo ha sido culpa mía.
- ¿Qué? – se giró y me cogió una mano. – Carolina, no ha sido culpa tuya. Es solo que…

Mi móvil empezó a sonar. Era Mike.
- ¿Qué quieres? – dije secamente.
- ¿Dónde estás? ¿Por qué has bajado así del coche?
- Mike, no hace falta que vengas a por mí. Puedo irme sola a casa. – dicho esto colgué.

La verdad es que era muy guapo y tenía algo distinto a Mike o a los demás chicos. Él era diferente. No lo conocía lo suficiente pero, hacía que me sintiera segura a su lado.
- ¿Nos vamos?
- Cla… claro. – empecé a tartamudear.

Fuimos caminando hasta su casa en silencio. El camino no fue muy largo, en unos cinco minutos llegamos. Llamé a la puerta, se podían oír los pasos al otro lado.
- Hazza!! – gritó Louis saltando encima de Harry.
- Tío, nos tenías preocupados. – dijo Liam.
- Gracias Carolina, por encontrarlo. – me sonrió Zayn.
- No ha sido nada. – contesté escondiéndome detrás de la espalda de Harry.
- ¿Qué pasa? – dijo una voz femenina detrás de Louis. – Carolina!!
- ¿Eleanor? ¿Qué haces aquí? – pregunté extrañada.
- Se nota que no eres fan de ellos. – rió Eleanor. - Louis es mi novio y a veces vengo a visitarles.
- De momento, pero, ¿os conocéis? – preguntó Louis.
- Si me la encontré en el baño de un restaurante llorando.
- ¿Qué…? - empezó Harry.
- No era nada. – aclaré.

Entramos en la casa y allí nos pusimos a charlar. Más tarde sonó mi móvil.
- Andrea, lo siento, yo…
- No perdóname tú a mí. Es tu vida no la mía y tengo que apoyarte…
- No tienes razón, soy idiota.
- No, yo soy la idiota. – empezamos a llorar y a los cinco minutos a reírnos como niñas pequeñas.
- ¿Ahora no te convertirás en una de ellos, no? – me preguntó.
- Nunca. Y si no le gusta, pues ya sabe…
- Tengo que irme. Adiós, te quiero.
- Yo más, adiós.

Estaba todo en silencio y el salón donde estaban estaba oscuro. Niall tenía razón y la casa daba miedo cuando no había nadie. Fui a la cocina y tampoco, busqué en el bañó y nada. Miré en el jardín, era enorme. De repente, una mano cogió mi cintura y me dio la vuelta. Allí estaba, con sus preciosos ojos verdes y su perfecta sonrisa.
- ¿Me buscabas? – preguntó con una voz un tanto ¿seductora?
- Si. – dije mirándole a los ojos. – Bueno, a ti y a los demás.
- Los demás se han ido. Estamos tú y yo solos. – se acercó más a mí.
- So… solos. – volví a tartamudear.
- Si. ¿Te da miedo quedarte sola conmigo? – continuó acercándose.
- Es que… - lo tenía cada vez más cerca. - ¿Vemos una peli?

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