jueves, 13 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 27

¿Qué era lo que había escuchado? ¿Andrea y Mike juntos, como pareja? No me lo podía creer, o mejor dicho no quería creerlo. Esto no podía ser verdad. ¿Tan enfadada estaba Andrea conmigo? Salí de allí corriendo y fui directa al camerino que me habían reservado. Faltaba muy poco para que empezara y Harry aún no había llegado. Ahora le necesitaba más que nunca. Era la hora de salir al escenario. Me asomé un poco para poder ver al público y allí lo vi, sentado en la tercera fila, sonriéndome. Ahora sabía que nada podía salir mal.  Robert salió para presentar el concierto. Decía cosas adorables sobre mí y cuando acabó, el público empezó a aplaudir. Yo salí de detrás del telón dispuesta a cantar todas las canciones que hicieran falta. Me sentía tan bien encima de un escenario que no podría describir la sensación que tengo cuando canto delante de cientos de personas. Vi a Andrea sentada al lado de Mike, estaban abrazados. No podía perderla, era la única que me conocía realmente. Sabía lo  que tenía que hacer. Baje del escenario mientras cantaba esta canción http://www.youtube.com/watch?v=Cqz713hhz1Y&feature=autoplay&list=PLG1jdPjSgoZaeJmTlfugM2WZyzkI61e2q&playnext=8&shuffle=301939. Con esta canción le demostraba que me importaba de verdad, que no quería perderla y que siempre estaría a su lado, pasara lo que pasara. Ella al saber que le estaba cantando la canción, para mi sorpresa, se levantó y se fue. Pensaba que nunca nos íbamos a separar pero, me equivocaba. Habíamos tomado caminos demasiado distintos, y ahora lo único que podía hacer era desearle buena suerte. El concierto acabó y me vi inmersa en una enorme ola de aplausos. Les había encantado. Salí del escenario para dirigirme a mi camerino y, allí estaba. Corrí para refugiarme en sus brazos y sentir sus cálidos labios sobre los míos.
- Te he echado de menos. – me dijo al oído.
- Y yo a ti, amor.

Entramos al pequeño camerino y nos sentamos en el sillón que había. Como era de una persona, hizo que me sentara sobre sus piernas. No paraba de abrazarme, besarme y decirme lo mucho que me había echado de menos. Me encantaba este chico. De repente, nos separamos. Habían llamado a la puerta, y esta se abrió lentamente. Un hombre de unos cuarenta años entró y nos miró.
- Hola. – dijo con una ronca voz. – Soy el presidente de la discográfica Warner Music.
- Hola, señor Smith. – le saludó Harry educadamente.
- Hola señor Styles. – miró a Harry y después volvió la vista hacia mí. – Me gustaría que usted y yo pudiéramos trabajar juntos.
- ¿Es la discográfica dónde trabaja Linkin Park? – pregunté asombrada.
- Si. – dijo sonriendo. – Me gustaría trabajar contigo.
- ¿Quiere contratarme? – pregunté incrédula.
- Sí, tienes muy buena voz y a la gente le encantarás. – me extendió una tarjeta. – Habla con tus padres y que me llamen.
- Claro.

El hombre salió y Harry se sentó en el sofá. Me estaba mirando como si esperara mi reacción, así que me puse a bailar y a gritar. Estaba muy feliz y nada podría estropear este momento. Harry me abrazó y nos caímos en el sofá, yo encima de él. Estábamos a escasos centímetros. Ninguno pudo controlarse, ya que la distancia entre nosotros era cada vez más corta. Nos estábamos besando en mi camerino, cualquiera que entrara podía vernos en esa posición y no le culparía por pensar mal. Harry me acariciaba la espalda, por debajo de mi camiseta, con sus suaves manos y yo le besaba el cuello con dulzura. De repente, sonó el móvil de alguno de los dos. No sabíamos donde estaba, así que nos pusimos a buscarlo. Pude reconocer la canción de mi móvil, era Wings de Little Mix. Me estaba empezando a poner nerviosa porque no encontraba el teléfono. La música provenía del suelo. Me agaché y seguí buscando. Estaba debajo del sillón, ¿pero cómo había llegado hasta allí? Cogí el móvil y levanté la vista, me encontré con la mirada de Harry, que no me quitaba ojo. Me sonrojé y él se dio cuenta, ya que se rió. Contesté al teléfono y no me esperaba poder hablar con ella.
- Carolina, ¿estás ocupada? – dijo una voz femenina, al parecer había estado llorando.
- No.
- Mira, sé que hemos sido amigas desde muy pequeñas pero esto no puede seguir así. Hemos tomado caminos diferentes y lo mejor es que cada una haga su vida y deje a la otra en paz. – no me dio tiempo a contestar porque colgó.

Empecé a llorar involuntariamente. Mientras las lágrimas caían por mis mejillas, los recuerdos inundaron mi mente. No quería que se fuera, la necesitaba a mi lado. Todos esos días junto a ella se habían borrado. Pensé que éramos inseparables, pero al parecer me equivocaba. Bueno, al menos le puedo dar las gracias por esos buenos recuerdos donde se veían a dos niñas jugando, riendo, disfrutando de la vida, pero siempre juntas. Gracias Andrea, por todos esos momentos. Menos mal que Harry estaba a mi lado, sino las cosas estarían peores para mí. Salimos del edificio y nos subimos en su coche, quedaba menos para que se marchara y eso me ponía peor. Llegamos a mi casa. Que rápido pasaba el tiempo a su lado. Me acompañó hasta la puerta en silencio.
- Bueno, hemos llegado.
- Si, te voy a echar de menos. – me dijo cogiéndome de la cintura y acercándome a él.
- Harry, por favor, no te vayas. – dije con una mirada suplicante. – Te necesito.
- Cielo, sabes que no puedo, pero haré todo lo posible para volver. Antes de que te des cuenta, estaremos juntos. – me dijo esto y me besó. Era un beso de despedida, pero no el último, o eso esperaba.

Abrí la puerta y me di la vuelta, allí estaba él, caminando hacia su coche para volver al aeropuerto y regresar a España. Llegó hasta la puerta de su precioso BMW y se dio la vuelta. Me miró y me sonrió, y yo le devolví la sonrisa. Lo quería demasiado. Entré y fui a la cocina. Era muy tarde y no había cenado, así que me preparé un sándwich. Empecé a llorar sin darme cuenta. Le echaba muchísimo de menos, y eso que se había ido hace menos de dos minutos. La puerta de la cocina se abrió y entró mi madre, esta me vio llorar.
- Le echas de menos, ¿verdad?

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