viernes, 14 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 28

No tenía ganas de hablar con nadie, así que salí de la cocina y me fui a mi habitación. Miré mi móvil, las 2:30 de la madrugada. Tenía cuatro mensajes sin abrir y 10 llamadas perdidas. Todas de los mismos números, mis cinco amigas, las únicas que me quedaban, a parte de los chicos. No tenía sueño, pero estaba bastante cansada. Me levanté de la cama y me vestí, después salí a la calle y di un tranquilo paseo bajo la luna llena. Estaba todo muy solitario y daba un poco de miedo, pero me daba igual. Estos últimos días han sido los mejores de mi vida, pero al mismo tiempo, los peores. Por una parte, había conocido a los chicos y a las chicas que me estaban cambiando la vida, pero por otro lado, había perdido a Andrea. No sabía que hacer. Me senté en un banco del parque donde solía esperar a mi mejor amiga. Los recuerdos volvieron a mi mente, pero fueron interrumpidos por un ruido. Un pequeño cachorro de husky se acercó a mí.
- Hola, pequeño. ¿Te has perdido? – le pregunté. Estaba hablando con un perro, ¿veis eso normal? – Bueno, vamos a casa.

Me levanté y me dirigí a casa. No tardé mucho en llegar, solamente había estado una hora y media fuera de casa. Entré con el cachorro en mis brazos. Aún no se habían levantado. Era muy temprano, así que le di de comer al perro y me fui a duchar, necesitaba despejarme. Salí de la ducha una media hora después y entré a mi habitación, y allí estaba el perrito, sentado en mi cama. Lo miré con ternura, me encantaban los perros pero mi madre nunca me había dejado tener una mascota. No tenía collar, supuse que estaría abandonado, pobrecillo, con lo mono que era. Bajé a desayunar y cuando terminé me puse a ver la televisión. A esa hora de la mañana no daban muchas cosas de mi gusto pero necesitaba entretenerme. Estaba pasando canales hasta que me encontré con mi película favorita y en mi mente apareció el momento en el que Harry y yo nos quedamos viendo esa misma película en su casa. Estaba tan absorta en mis pensamientos que no me di cuenta de que habían encendido la luz hasta que una mano tocó mi hombro.
- Cielo, ¿no has podido dormir? – me preguntó mi madre.
- No.
- ¿Te puedo ayudar en algo?
- Creo que no.
- ¿Le echas de menos?
- Demasiado.
- Ya verás como estás con él antes de que te des cuenta. – me dijo mientras me daba un abrazo. – Me voy a trabajar.

Mi madre salió y me quedé sola otra vez, bueno estaba con Cindy pero estaba durmiendo, así que no contaba. Las horas fueron pasando lentamente, hasta que llegaron las 11:00 de la mañana. Sonó el teléfono y fui a contestar. Era mi madre que necesitaba hablar con Cindy, que raro siempre me llamaba a mí.
- Carol, dice mamá que vayas a comprar pan que viene a comer.
- ¿Ahora? – protesté.

Salí de casa un poco molesta. Nunca venía a comer, ¿por qué ahora si? No me di cuenta de que me seguían y, era el pequeño husky que me había encontrado. Nadie lo había visto en casa, supongo que se habría escondido. Entré en el supermercado y el perro se sentó enfrente de la puerta, dispuesto a esperarme.  Compré el pan y salí de allí. Puse rumbo a mi casa y como no, me seguía Bobby, al final le puse nombre. Enfrente estaba el coche de mi ¿madre? ¿Ya había llegado? Abrí la puerta y allí estaban las dos, sonrientes. Las miré y para mi sorpresa, Bobby entró corriendo en la casa.
- ¿Qué demonios hace ese perro aquí? – gritó mi madre enfadada.
- Es que… - empecé a decir. – Me lo encontré perdido hoy en la calle.
- Sabes que no quiero animales en casa.
- Vamos mamá. Sabes que siempre he querido tener un perro. ¿No es precioso? – intenté convencerla.
- Bueno, la verdad es que si. Vale, podemos quedárnoslo. – aceptó.
- ¿Por qué estabais tan alegres cuando he llegado? – dije dejando las cosas en la cocina.
- Porque tenemos una sorpresa para ti. – gritó Cindy.
- ¿Una sorpresa? Si hoy no es mi cumpleaños.
- Ya, pero es algo que sabemos que te hará muy feliz. – continuó mi madre.
- ¿Qué es?
- Toma. – dijo entregándome un sobre. Era un billete de avión para ir a España.
- Gra… gracias. – dije con los ojos vidriosos.
- De nada, pero date prisa. Tu vuelo sale en dos horas.

Subí a mi habitación y me puse a hacer la maleta como loca. Lo volvería a ver, iba a estar a su lado y eso me hacía la chica más feliz del mundo. En menos de media hora la maleta ya estaba terminada. Cogí mi móvil dispuesta a llamar a Harry, pero tuve otra idea mejor. Busqué el número en mis contactos y le llamé.
- ¿Hola?
- Niall, ¿a qué no sabes que? – dije alegremente.
- Carolina, ¿que pasa? – contestó riendo.
- Voy a España con vosotros. – dije gritando.
- ¿Qué? ¿De verdad? ¿Cuándo? – empezó a preguntar Niall entusiasmado.
- Si, en menos de dos horas sale mi vuelo. – le contesté a cada una de sus preguntas. – Niall, ¿puedo pedirte un favor?
- Claro, lo que quieras.
- No le digas nada a Harry.
- Vale, pero ¿por qué?
- Es una sorpresa.
- Bueno, te voy a recoger al aeropuerto. Nos vemos, pequeña.
- Adiós, Nialler.

Estábamos de camino al aeropuerto y yo estaba muy nerviosa. Mi hermana no quería que me fuera y estaba llorando, y mi madre estaba muy contenta por poder verme feliz después de lo ocurrido ayer. Faltaba muy poco para que saliera mi vuelo, así que me despedí de mi madre y Cindy. Las iba a echar de menos. Era el primer viaje que hacía sola, sin nadie de mi familia conmigo. Después de que avisaran a los pasajeros de mi vuelo para que subieran al avión, empecé a llorar, pero no de la tristeza de dejar por unos días a mi familia sino de la emoción. Fueron un par de horas de vuelo, que me las había pasado durmiendo, hasta llegar a España.
- Carol!! – oí a alguien gritar mi nombre.
- Niall!! – grité mientras corría hacia sus brazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario