sábado, 22 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 34

La tarde se me pasó rápida, yo diría que demasiado. Eran ya las 20:30 y todos teníamos hambre, pero no nos apetecía salir, así que la única opción era cocinar.
- Bueno, Harry ¿con qué manjar nos sorprendes hoy? – preguntó Louis haciéndole una pequeña reverencia.
- ¿Qué os parece si comemos… pizza? – propuso Harry.
- Genial. – gritaron todos.
- Pero necesitaré alguien que me ayude. – dijo mirándome.
- ¿Eh? – dije mirando hacia atrás. - ¿Yo?
- No si quieres llamó a mi abuela y que se venga desde la otra punta del país.
- Tampoco era para ponerse así. – dije riendo.

Fuimos a la cocina y allí empezó mi pesadilla. Yo no tenía ni idea de cocinar y parecía imposible enseñarme. Harry era muy paciente, pero yo era muy torpe y estando él a mi lado y tan cerca, era peor. Estábamos haciendo la masa de la pizza y, sin querer, tropecé y le tiré la bolsa de harina que llevaba en ese momento en las manos a Harry en la cara. Estaba completamente blanco. Me quedé mirándole unos segundos y después me empecé a reír. La escena había sido muy cómica.
- ¿Te parece gracioso? – me preguntó escupiendo harina.
- Un poco. – dije alejándome de él.
- Y entonces… ¿por qué te alejas de mí? – dijo cogiendo la bolsa de harina y acercándose a mí.
- Yo… bueno… porque…

Me persiguió por toda la cocina con la bolsa de harina en las manos y, al final, me atrapó. Acabé igual que él, totalmente blanca. Me caí al suelo, porque resbalaba mucho por la harina, y Harry al intentar levantarme, también resbaló. Estábamos los dos en el suelo peleando y riendo, hasta que yo me subí encima de él y él me acercó a su cuerpo. Nuestros rostros se fueron acercando hasta que nos fundimos en un cálido beso.
- Ejem… - oímos una voz a nuestro lado. Levanté la vista y pude ver unos pies. Miré hacia arriba y allí estaba Louis riendo. – Si no os importa, tenemos hambre.
- Claro. – dije levantándome y ayudando a Harry.
- Si quieres ve a darte una ducha y yo sigo.
- Gracias. – le di un beso en la mejilla y me fui al baño. De repente me acordé de algo y volví a la cocina. – Harry, pero mi ropa esta sucia.
- Coge lo que quieras de mi armario.
- Gracias de nuevo.

Fui a la habitación de Harry y cogí una sudadera lila. No cogí nada más porque me venía tan grande que no necesitaba pantalones. Fui al baño e intenté tardar lo menos posible para volver a ayudar a Harry. Tardé muy poco y baje corriendo al salón, donde supuestamente estaban todos. Los chicos me miraron de arriba abajo y Perrie y Eleanor les pegaron, flojo, a sus respectivos novios. Yo me sonrojé y me escondí detrás de mi larga melena castaña. Las chicas no pararon de reírse hasta que me senté en la mesa con ellos.
- ¿Qué le ha pasado a tu ropa? – me preguntó Zayn pícaramente.
- Bueno… es que…
- Ya está la pizza. – gritó Harry. Trajo consigo dos enormes bandejas llenas de interminables trozos de una pizza con aspecto suculento.
- ¿Te has cambiado de ropa? – le preguntó Louis.
- Si, es que estaba sucia y… - se sonrojó.
- No hace falta que nos expliquéis lo que ha pasado con vuestra ropa. – rió Jade.

La cena transcurrió tranquila. Nos lo pasábamos genial todos juntos y cada día nos llevábamos mejor. Éramos muy buenos amigos, nos queríamos, con defectos incluidos, y apoyábamos en lo bueno y en lo malo. Aún era temprano cuando terminamos de cenar y decidimos ver una película. Las chicas se quedaron conmigo y los chicos, la verdad, no sé a donde fueron.

Subimos a mi habitación porque me habían dicho que necesitaban hablar conmigo de no sé que cosa. Entramos y Louis cerró la puerta de golpe. Todos me miraron de repente.
- Bueno Harry…
- Si, ¿no tienes nada que contarnos?
- Algo que incluye a una chica.
- Si, tío. Cuéntanos.
- ¿De qué estáis hablando? – dije haciéndome el tonto.
- No sé…
- Dadme una pista.
- Bueno, tiene que ver con una chica castaña, más o menos alta, con los ojos marrones, que canta como los ángeles y, encima, es muy guapa.
- ¿De Carolina?
- Al fin!! Tenemos un ganador.
- Si, tío, cuéntanos. En la cocina estabais muy a gusto tirados en el suelo besándoos.
- Qué monos!!
- Pues la verdad, es que es la mejor novia que he tenido. No es como las demás que solo querían regalos, fiestas y liarse conmigo. Ella es diferente, con Carolina puedo ser yo mismo y sé que no me va a juzgar. Me quiere por como soy, no por estar en la banda. – dije de un tirón. - Creo que estoy enamorado.
- ¿Crees que será la última?
- Eso espero.
- Al fin!!!
- Nuestro Hazza se ha enamorado!!! – gritaron todos y vinieron a abrazarme, y la verdad, si me había enamorado.

Bajamos y las chicas ya habían puesto la película en el DVD. Era ‘Con Derecho A Roce’. No la había visto y el nombre de la película tentaba. Me senté en el sofá al lado de mi preciosa novia y vimos la película abrazados. Era una comedia romántica y no podíamos parar de reír ninguno. Me encantaba la risa de Carolina, pero la risa de Niall era muy contagiosa. Todo era perfecto hasta que el móvil de Carolina sonó. Se levantó y se fue a una habitación con menos ruido para hablar más tranquila. Cuando llegó recogió su maleta y se fue, aún con mi ropa puesta pero al parecer no se había dado cuenta. Me levanté y salí corriendo tras ella, no podía marcharse de esa forma. La alcancé en el jardín y la cogí del brazo para que se girara. Estaba llorando. Se sentó en el suelo y continuó llorando. No podía verla de esa manera, así que me senté a su lado y la abracé.
- Tranquila. – le susurraba al oído. Se fue calmando poco a poco hasta que dejó de llorar. - ¿Qué es lo que pasa?
- Me ha llamado mi madre. – empezó a decir con dificultad. – Y me ha dicho que mi abuela ha muerto.
- ¿Tu abuela?
- Si, tenía cáncer y ha fallecido.
- Tranquila, yo estaré a tu lado.

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