miércoles, 26 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 36

Salí corriendo de allí, no podía más. Todo esto era demasiado. Fui hasta un centro comercial de por allí y me perdí entre la gente. Recorrí algunas tiendas hasta que vi algo que me sorprendió bastante. Era un cartel anunciando la gira de One Direction y a su telonera, que era yo. Salía bastante bien en la foto. Seguí caminando distraídamente, pensando en mis cosas, hasta que choqué con alguien. ¿Por qué tenía que ser tan torpe?
- Lo siento. – dije levantándome.
- No pasa nada, Carolina.
- Andrea, ¿dónde te habías metido?
- No me gustan las peleas y lo sabes.
- Es verdad. – dije riendo.
- Carolina, me portado como una cría y lo siento. – se disculpó.
- No pasa nada, todos cometemos errores. – dije con una sonrisa.
- Pero no como el mío. – me la devolvió.
- ¿Vamos a tomar algo?
- Claro, tendrás mucho que contarme.
- ¿Qué contarte?
- Si, de tu viaje a España.

Fuimos a una cafetería bastante acogedora. Echaba de menos estar con Andrea, la necesitaba conmigo y ahora más que nunca. Estuvimos hablando mucho tiempo, poniéndonos al día. Mi móvil no paraba de sonar hasta que me harté y lo apagué. No quería contestar. Todos los chicos son iguales, se creen que todo se resuelve con la violencia. Salimos de la cafetería y no fuimos de compras, cosa que también echaba de menos. Yo no compré mucho, pero Andrea se renovó, literalmente, el armario. Lo estábamos pasando realmente bien hasta que me encontré con los cinco chicos.
- Carolina, te he estado buscando por todas partes. – dijo Harry.
- Bueno, pues me has encontrado. ¿Qué quieres?
- Lo siento, solo quería protegerte.
- ¿Y crees que así lo ibas a solucionar? ¿Peleándote?
- Lo siento. – dijo con la cabeza gacha, no podía verle la cara pero sabía que estaba llorando.
- Harry, no pasa nada. - intenté tranquilizarlo.
- Si que pasa, te he hecho más daño a ti que a nadie.
- Yo no lo decía por mí, sino por ti, por lo que dirá la prensa si se entera.
- Ah…
- ¿Os venís con nosotras por ahí? – propuso Andrea que había estado todo el rato callada.
- ¿Volvéis a ser amigas? – preguntó Liam.
- Si, lo hemos arreglado. – contestamos las dos al unísono riendo.

Todo volvía a ser como antes, Andrea y yo nos habíamos reconciliado y Harry y yo lo habíamos solucionado todo. Fuimos a dar una vuelta por ahí cuando, de repente, nos encontramos con Eleanor. Estaba sola, sentada en un banco. Miré a Louis y este tenía la vista fija en su novia. ¿Qué hacia Eleanor sola allí? Louis comenzó a caminar hacia el banco y nosotros nos quedamos de pie, sin movernos, para dejarles intimidad. Vimos la escena bastantes metros alejados de ellos, pero se podía ver perfectamente que Eleanor estaba llorando. Pasados veinte minutos, nos acercarnos para saber que pasaba.
- Eleanor, ¿estás bien? – pregunté tímidamente.
- Si, Carol, estoy bien. – dijo con una sonrisa forzada.
- ¿Seguro? – insistí.
- No, la verdad es que no. – dijo llorando.
- Sabes que puedes contármelo.
- Mi abuelo es muy mayor y bueno, me ha llamado mi madre y me ha dicho que está muy enfermo y que su vida corre peligro.
- Lo siento. – dije abrazándola.
- Tranquila.
- ¿Te quieres venir con nosotros, para ver si te animas un poco? – le preguntó Andrea.
- Claro. – dijo secándose las lágrimas. – Espera, ¿yo a ti no te conozco?
- Andrea, soy una amiga de Carolina.
- Encantada.

Fuimos a un parque precioso, era el sitio donde solía jugar con Andrea y con Robert de pequeña. Me traía tantos recuerdos, y al parecer a Andrea también, se le notaba en la cara. Paseamos por aquel precioso lugar, yo con Harry cogidos de la mano, Eleanor con Louis abrazados, y el resto un poco retrasados. Eleanor estaba bastante afectada por su abuelo, lo que me hizo acordarme de la muerte de mi adorada abuela. Sin darme cuenta empecé a llorar. Salí fuera del camino y Harry me siguió. Los demás nos estaban mirando pero ninguno nos siguió, todos sabían que necesitábamos un tiempo para estar solos. Me senté en la orilla del río y sentí una presencia a mi lado.
- Tranquila, solo necesitas tiempo. – me dijo al oído.
- No puedo. – dije sollozando.
- Pues como no dejes de llorar te vas a convertir en una vieja y a mi no me gustan las viejas. – dijo intentando sacarme una sonrisa.
- Pensaba que te gustaban las mujeres mayores.
- También me gustan las de mi edad.
- Soy más pequeña que tú.
- Bueno, tener una novia joven tiene sus ventajas.
- ¿Cómo cuál?
- Puedo protegerte.
- ¿Protegerme? Sé defenderme sola. – dije fingiendo estar enfadada.
- Lo sé, pero me gustaría que me dejaras a mí. Me gusta cuidar de ti.
- ¿Esas son las ventajas de salir con alguien joven?
- Hay más. Que todo lo que diga se lo creen porque son muy ingenuas.
- Yo no soy ingenua. – dije empujándole. Harry cayó hacia atrás y me cogió de la cintura. Caí encima de él y me sonrojé al instante.
- Tienes que admitir que lo eres, aunque sea un poco. – rió.
- No. – dije acercándome más a él.
- Si que lo eres. – dicho esto me besó.

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