sábado, 22 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 35

Estuvimos sentados en el suelo un largo rato y no dejaba de llorar. Fueron pasando los minutos y se fue calmando hasta que cayó rendida en mis brazos. La levanté y la llevé adentro, fue fácil ya que no pesaba mucho. La dejé en mi habitación y fui a por su maleta, que seguía fuera. Cuando entré en la casa, fui al salón. Estaba preocupado por Carolina, al parecer quería mucho a su abuela y esa pérdida tan grande para ella le ha pasado factura.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó Liam preocupado. – Te hemos visto con Carolina en brazos y bueno…
- Creo que no soy la persona indicada para contároslo. – dije con la cabeza gacha.
- ¿Pero, ella está bien?
- No mucho. – dije y me levanté para ver si Carolina estaba bien.

Subí las escaleras y abrí lentamente la puerta. Allí estaba, tumbada en mi cama, boca arriba. Caminé unos metros hacia ella hasta estar a escasos centímetros de donde se encontraba. Vi como se movía y se sentaba en la cama. Encendió la luz y pude ver unos ojos rojos debido a las muchas lágrimas que había derramado minutos antes. Carolina estiró su brazo y me cogió de la mano, y yo me acerqué más a ella. Estando a su lado sentía la necesidad de protegerla, porque se la veía tan frágil y delicada. Ella me abrazó y comenzó a llorar otra vez. Esto no podía seguir así, pero tampoco podía hacer gran cosa para llenar ese espacio tan grande en su corazón porque una vez me dijo que su abuela lo era todo para ella, como si fuera una segunda madre. ¿Qué podía hacer? Espera, tengo una idea. Si, era lo que necesitaba, una sesión de diversión total para olvidar esa pérdida y sabía como conseguirlo.

Me desperté y no reconocí el lugar donde estaba. Poco a poco fui recordando y ¿cómo diablos había llegado a la habitación de Harry? Me levanté y no lo encontré por ningún  lado. Fui hasta el baño y me miré al espejo. Me asusté tanto al ver mi horrible cara que pegué un gritó y cinco personas se precipitaron en la habitación.
- ¿Qué pasa? ¿Estás bien? – preguntó Niall, un poco alterado.
- Si, lo que pasa es que estoy horrible.
- Ah, si solo es eso, no te preocupes que yo te doy una bolsa para la cabeza. – bromeó Louis.
- Que gracioso.
- Tranquila, aún así estás preciosa. – me dijo Harry, cogiendo mi mano y llevándome hasta las escaleras para ir a desayunar.
- ¿Yo no tendría que estar en clase? – pregunté nerviosa.
- Se supone, pero como estabas tan mal ayer por la noche pensamos que sería mejor que te quedaras aquí con nosotros. – me explicó Liam. – He llamado a tu madre y se lo he explicado todo.
- Gracias por todo. – dije dándole un abrazo a todos, al que me correspondieron con una sonrisa en la cara. - ¿Y las chicas?
- Se fueron por la mañana. Dijeron que luego te llamarían. – me contó Zayn.

Desayunamos y nos fuimos a dar una vuelta por ahí. Seguía estando triste por la muerte de mi abuela, una persona muy importante para mí, pero estando con los chicos nada podía entristecerme. Sabía que intentaban animarme, así que no se lo puse muy difícil. Fueron pasando las horas hasta que me encontré con las únicas personas que en estos momentos no quería ver.
- ¿Ahora te has vuelto rebelde? – me preguntó Mike con sarcasmo. - ¿Desde cuándo tú haces novillos?
- No ves que ahora es una chica mala – dijo su acompañante mientras se quitaba las gafas de sol. No me lo podía creer, era Andrea.
- Iros a la mierda los dos.
- Vámonos, es imbécil el tío ese, no merece la apena perder el tiempo. – dijo Harry sin darle importancia.
- ¿Qué me has dicho? – gritó Mike.
- Qué eres imbécil por insultarla.
- No hables de lo que no sabes, ricitos.
- ¡¿Qué no sé?! ¡¿Que no paras de insultarla, de molestarla y, ahora, para joderla la separas de su mejor amiga?!
- Por tu bien, no te metas en esto.
- No te tengo miedo, imbécil.
- Pues deberías. – dijo Mike en tono amenazante, y después le dio un empujón, lo que ocasionó el comienzo de una pelea.

Los chicos intentaban separarlos, pero Harry y Mike estaba tan llenos de ira que ninguno podía pararlos. Puñetazos, patadas… de todo estaba ocurriendo delante de mis narices. Estaba inmóvil y había comenzado a llorar. No podía más, primero había perdido a Andrea, después a mi abuela, y ahora, Harry se estaba pelando.
- Basta!!!! – grité lo más alto que pude.

Los dos pararon de pegarse y me miraron. Harry tenía el labio roto y algunos arañazos, y a Mike le chorreaba la sangre por la ceja izquierda. No podía parar de llorar y los dos se fueron acercando a mí. Miré a ambos lados y Andrea había desaparecido, recordé que a ella no le gustaban las peleas. Estaban los dos a mi lado, pero me aparté y me fui a refugiar a los brazos de Niall.
- ¿Por qué tenéis que ser así? No todo se resuelve con la violencia. Mike, de ti me lo esperaba, pero Harry, tú… pensaba que eras de otra manera. – dicho esto, salí corriendo.

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