viernes, 28 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 41

Los días pasaron rápidamente y llegó la Navidad. Eran nuestras primeras Navidades juntos, como pareja. Cada uno lo iba a celebrar con sus respectivas novias y familias. Louis con Eleanor, Zayn con Perrie, Niall, Liam, Jade, Jessy y Leigh con sus familias y Harry conmigo. Estaba muy nerviosa porque al “genio” se le había ocurrido la magnífica idea de que su familia viniera a celebrar las fiestas con nosotros. Su madre y su hermana estaban al llegar y yo aún no me había arreglado. Mi madre estaba preparando la cena y mi hermana estaba ya vestida viendo la televisión. Estaba muy nerviosa. ¿Y si no les caía bien? ¿Y si su madre no aceptaba nuestra relación? Aún no la habíamos hecho pública, primero tendrían que saberlo nuestras familias y mi madre ya lo sabía, pero ¿y la suya? ¿Qué pensará de todo esto? Estaba enfrente de mi armario indecisa, no sabía que ponerme hasta que lo vi. No me lo había puesto desde que me lo regaló, y este era el momento perfecto. Me cambié lo más rápido que pude y cuando me estaba poniendo los zapatos, que también habían sido un regalo suyo y que no los había utilizado hasta ahora, oí el timbre. Desde mi habitación pude oír a mi madre abrir la puerta, ya habían llegado y yo no estaba preparada. Comencé a maquillarme, un poco, lo más rápido que podía. No se me daba muy bien porque casi nunca lo hacía, solo cuando iba a alguna fiesta o algo importante y este momento lo era. Iba a conocer a la familia de mi novio. Cuando terminé, bajé las escaleras y fui al salón. Allí estaba Harry de espaldas, llevaba una camisa blanca, ajustada al cuerpo, una corbata y unos pantalones negros. Estaba realmente guapo, pero ¿cuándo no lo estaba? Me acerqué silenciosamente y le tapé los ojos.
- ¿Quién soy?
- ¿La chica de la que estoy locamente enamorado? – dijo quitándose mis manos de los ojos y girándose, para luego juntar sus labios con los míos.
- Puede ser. – dije sonriendo.
- Al fin bajas. – oí la voz de Cindy a mis espaldas. – Ven a ayudar a la cocina.
- Ahora vamos. – dijo Harry mientras cogía mi mano y me llevaba a rastras a la cocina. – Por cierto, estas preciosa con ese vestido.
- Gra… gracias.

Fuimos a la cocina y allí estaba mi madre acabando de preparar la cena. Cindy ponía la mesa y yo comencé a ayudarla mientras Harry fue a buscar a su madre y su hermana. Fui a colocar las últimas cosas a la mesa y me encontré con una chica bastante guapa, era igualita a Harry. La chica se acercó y me ayudó a colocar las cosas sobre la mesa.
- Muchas gracias.
- De nada, por cierto soy Gemma.
- Encantada, soy Carolina.
- Lo sé, cuando hablo con Harry no para de hablar de ti.
- ¿En serio?
- Si, nunca lo había visto tan enamorado.
- Bueno… yo…
- Ya esta la cena lista. – dijo mi madre que venía acompañada de Cindy, Harry y su madre. Nos sentamos en la mesa y comenzaron las presentaciones.
- Mamá, yo... - se le veía muy nervioso. - Quiero presentarte a mi novia, Carolina.
- Un placer conocerla. - dije educadamente.
- No me trates de usted, me haces sentir vieja. – dijo riendo.
- Y Gemma…
- Ya nos conocemos. – se anticipó a Harry.
- Bueno, parece que ya nos conocemos todos. – dijo Anne, la madre de Harry.
- Hacen una pareja preciosa. – opinó mi madre.
- Tienes razón. Son adorables. - dijo la suya.

La cena transcurrió tranquila y cuando terminamos, que fue temprano y aún quedaba para media noche, fuimos al sofá y mi madre sacó el álbum de fotos de cuando era pequeña, y ya os imagináis lo que pasó a continuación. Mi madre empezó a contar anécdotas mías de cuando era pequeña a la madre y la hermana de mi novio. Harry me miraba de vez en cuando y me cogía de la mano para darme apoyo, pero yo no sabía donde meterme. Cuando mi madre acabó, le tocó el turno a Harry, y Gemma preguntó si teníamos el libro de One Direction. Cindy salió corriendo y trajo el libro entre sus pequeñas manos. Anne empezó a ojear la parte del libro que hablaba de Harry y nos enseñó las fotos. Harry estaba rojo de vergüenza y yo le di un abrazo y un beso en la mejilla para tranquilizarlo. Nuestras madres no se daban cuenta de que nos estaban avergonzando a ambos, pero nuestras hermanas sí y no paraban de reírse.
Las horas fueron pasando entre anécdotas, risas y mi historia. Harry le contó a su familia que me iba a hacer famosa, pero no les contó toda la historia. Él aún no sabía que me tenía que mudar, solo lo sabían Andrea, las chicas, Niall y Cris. No había tenido la oportunidad de hablar con Harry y los demás, pero supongo que no habría problema y que se podría venir conmigo.
- No has contado toda la historia.
- ¿Me he dejado algo? – preguntó Harry confuso.
- Si, que me tengo que mudar a USA.
- ¿Qué? No me lo habías dicho.
- No he tenido oportunidad de decírtelo.
- ¿Quién lo sabe?
- Andrea, las chicas, Niall y, ahora tú.
- ¿Se lo has dicho ha Niall antes que a mí?
- Estaba conmigo cuando me lo dijeron.
- ¿USA? ¿Por qué USA?
- No lo sé.
- Bueno, tendré que comprarme una nueva casa.
- ¿Te vienes?
- Claro, no voy a dejar a mi novia sola en una ciudad que no conoce.
- Gracias, eres el mejor.
- Lo sé. – dijo mientras me besaba y los demás aplaudían.

La noche siguió pasando tranquilamente hasta que llegó medianoche, las 24:00. Cindy fue corriendo hasta el árbol de Navidad y se paró de golpe. Pude ver la cara ilusionada que tenía mi hermana pequeña y pude recordar que hace unos años yo era igual. Había bastantes regalos. Cindy abrió los suyos rápidamente y casi se pone a llorar. Los chicos de One Direction se habían acordado de ella, le habían regalado su CD, firmado por todos, un póster también firmado y dos entradas con una nota para ella.
- ¿Qué pone? – pregunté curiosa.
- “Espero que te gusten los regalos y esperamos verte en nuestro concierto con alguna de tus amigas. Un beso. Liam, Louis, Niall, Zayn y Harry.” – leyó la nota. – Tienes que venir conmigo.
- No sé lo que estaré haciendo ese día.
- Estarás con nosotros. Es un concierto de la gira. – me explicó Harry.
- ¿Vosotros no abrís vuestros regalos? – nos preguntó Anne.
- ¿Tenemos regalos? – preguntamos al unísono, y en efecto, habían algunos paquetes con nuestros nombres escritos. Cogí el más grande y lo abrí. Dentro había un precioso pijama rosa con mis iniciales, era de parte de mi madre y mi hermana, después abrí el siguiente, un IPhone, regalo de las chicas. Solo me quedaban dos. Cogí el más grande y era precioso, un marco con una foto de los chicos y mía en España, le di la vuelta y había una dedicatoria. “Para que nunca olvides que nos tienes para lo que sea. Siempre estarás presente en nuestros corazones, en unos más que en otros. Queremos verte sonreír siempre, que así estás más guapa. Te queremos, tus chicos.” Era precioso, comparado con lo que les había regalado yo. Me quedaba el último. – Me imagino de quien puede ser.
- Espero que te guste. – me dijo Harry mirándome a los ojos. Desenvolví el regalo lentamente y me encontré con una caja. La abrí y pude encontrarme con la cosa más bonita que había visto en mi vida. Un collar con un corazón de diamantes y con la bandera británica de fondo.
- Esto es demasiado. – dije al borde de las lágrimas.
- Nada es demasiado para ti. – dijo mientras cogía el collar y me lo ponía. – Te quiero.
- Y yo a ti, ¿pero no vas a abir tus regalos? – dije después de besarle dulcemente en los labios. Cogió uno de los regalos y lo abrió, era una sudadera. Comparado con su regalo esto no era gran cosa.
- Gracias, me encanta.

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