sábado, 29 de diciembre de 2012

Gotta Be You



Capitulo 42

Me desperté y no recordaba muy bien lo que había ocurrido el día anterior. Noté un cuerpo a mi lado y pude ver a Harry durmiendo. ¿Qué hacía durmiendo en mi cama? No es que me queje, pero si mi madre se llegaba a enterar… Me levanté con cuidado de no despertarle y bajé las escaleras en busca de alguien. Miré por toda la casa y no había nadie, ni siquiera la familia de Harry. No había ni una nota. ¿Dónde estaba todo el mundo? De repente, sonó el teléfono y fui corriendo a contestar para que el ruido no despertara a Harry.
- ¿Hola?
- ¿Carolina? ¿Estás despierta? – reconocí la voz de mi madre.
- No, soy un ladrón que está robando tu casa. ¿A ti que te parece? – contesté sarcástica. - ¿Dónde estás?
- Cindy, Anne, Gemma y yo hemos ido a dar una vuelta por ahí. Os hemos dejado a Harry y a ti descansar porque ayer se os veía muy cansados. Volveremos tarde, divertiros. Adiós cariño.
- Adiós.

Colgué el teléfono y encendí la radio. El día no podía haber empezado mejor. Empecé a preparar el desayuno para los dos, mientras bailaba al ritmo de la música. Cuando terminé lo puse todo en una bandeja y me dispuse a subir a mi habitación, pero al darme la vuelta choqué con Harry y se me cayó todo encima. Se me había caído toda la comida encima manchándome entera.
- Lo siento. – dijo Harry intentando limpiarme.
- No pasa nada, pero ¿por qué siempre que preparo yo el desayuno tiene que pasar algo? – dije con una sonrisa.
- Es una maldición.
- Espérame aquí mientras me cambio.
- Vale.

Lo había estropeado. Soy demasiado torpe cuando estoy con ella. Tenía que haberme dado cuenta de que se iba a girar. Había subido a cambiarse así que tenía unos cinco o diez minutos. Tenía que darme prisa para arreglarlo. Empecé a rebuscar en los armarios para hacerle el mejor desayuno de su vida. Llevé todas las cosas a la mesa y cogí un jarrón que, afortunadamente, estaba por allí y lo puse en la mesa, después salí al jardín y corté unas cuantas flores para ponerlas en el jarrón. Entré rápidamente y justo ella bajaba por las escaleras con unos pantalones ajustados y una blusa blanca preciosa, también llevaba unas botas. Estaba preciosa, parecía una niña.
- ¿Has hecho tú todo esto?
- Si, pero unos duendes me han ayudado. – dije en broma.
- ¿Ha venido Niall a ayudarte?
- Puede ser, vamos a desayunar.

Desayunamos el delicioso desayuno que había preparado él solo. De verdad, no me lo esperaba. Estas Navidades estaban siendo perfectas, no podía pedir más. Harry era muy romántico y eso era una de las muchas cosas que me encantaban de él. Mientras desayunábamos escuché un ruido en la habitación de mi hermana. Los dos nos miramos y subimos las escaleras corriendo para ver que ocurría. No me lo podía creer, Bobby estaba mordiendo el cojín que tenía mi hermana sobre la cama. Era su cojín favorito, era el de One Direction. Harry cogió a Bobby para que dejara de morderlo y yo seguía sin creérmelo. ¿Cómo se lo explicaba yo ahora a mi hermana?
- ¿Qué le digo yo a Cindy?
- Tranquila, lo solucionaremos.
- Pues ya me dirás cómo.
- Fácil, se compra otro y esta vez mejor.
- Harry, no sé cuando volverán.
- ¿No te dijeron que llegarían tarde? Tenemos tiempo.
- Vamos ahora.
- De acuerdo.

Salimos de casa y nos dirigimos al centro comercial. Estaba muy lleno para esas fechas. Entramos en una tienda de One Direction y buscamos un cojín igual a el que estaba roto. Había tantas cosas que, la verdad, estábamos un poco perdidos. Me dijo que siguiera buscando mientras ella iba a preguntar a la dependienta. La vi alejarse, realmente era una chica preciosa y era muy afortunado por tenerla a mi lado. Seguí buscando entre todas las cosas que había y no encontré ni rastro de ese cojín, ¿tan difícil era conseguir ese dichoso cojín? Me giré y sin querer choqué con una chica.
- Lo siento. – dije automáticamente.
- Tranquilo. – dijo con una sonrisa en el rostro.
- ¿Amy?
- ¿Harry? Que alegría encontrarte. – dijo sonriéndome. - ¿Qué haces en tu propia tienda?
- Buscar un cojín.
- ¿Para que quieres un cojín con tu cara?
- No es para mí, es para la hermana de…
- Hola. – dijo una chica a nuestro lado, era Carolina.
- Hola, soy Amy.
- Encantada. – dijo forzando una sonrisa.
- Me estaba ayudando a buscar el cojín. – intenté explicarle.
- No te molestes, ya lo he encontrado. – dijo mirando a Amy de arriba abajo. -  ¿Nos vamos?
- Claro, ya nos veremos Amy.
- Adiós. – dijo Amy dándome dos besos. – Un placer haberte conocido, Carolina.
- Si, lo mismo digo. – dijo dándose la vuelta rápidamente.

Salimos de la tienda en silencio y el camino de regreso fue igual. Tardamos bastante en llegar a su casa porque la llevé por un camino más largo para intentar hablar con ella tranquilamente. No podía verla así, estaba muy seria y miraba al suelo todo el rato. Echaba de menos esa sonrisa característica suya. Cuando llegamos, subió a su habitación y dio un portazo. Creo que la había cagado, y mucho. Sé que no es culpa de Amy, pero ¿por qué tenía que aparecer en los peores momentos? Tenía que arreglarlo. Subí las escaleras y toqué la puerta. Nadie me contestaba, así que volvía a intentarlo.
- Déjame en paz!!
- Carolina, por favor, déjame explicártelo.
- No quiero que me expliques nada, solo vete.

1 comentario:

  1. La Navidades, muy buena elección. Que bonito q fueran todos a pasarlas juntos y lo de q Hrarry se comprará una casa en USA. Q mal rollo ahora con lo de Amy :S
    Espero ansiosa al siguiente capítulo. (Este comentario me quedó cutre :S

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