miércoles, 26 de diciembre de 2012

Gotta Be You

Capitulo 37

Nos estábamos besando en la orilla del río Támesis hasta que a Harry se le ocurrió la brillante idea de cogerme en brazos y correr hacia el agua. Yo estaba gritando y suplicándole que parara pero él, al parecer, no me oía. Me tiró al agua y después vino corriendo detrás. El agua estaba congelada, pero me lo estaba pasando realmente bien. Después de haber estado metidos en el agua bromeando, salimos y nos tumbamos en la hierba. Harry pasó su brazo por mis hombros y miramos las estrellas. Todo esto era muy romántico. Estuvimos un largo rato, pegados el uno al lado del otro hasta que empezó a levantarse un fuerte viento, y es que Londres era así de imprevisible. Harry me cogió de la mano y salimos de allí corriendo para dirigirnos a mi casa. Estaba un poco lejos pero no dejamos de correr en ningún momento. Llegamos y abrí la puerta. Harry me abrazó por detrás y me levantó. No podíamos parar de reír mientras me llevaba al salón. Sin querer, Harry tropezó y caímos en el sofá, él encima de mí y como ninguno se pudo resistir, nos besamos.
- Mama!!! Carolina y Harry están haciendo cosas raras en el sofá. – oí la voz de mi hermana. No nos dio tiempo a movernos porque ya había llegado mi madre.
- ¿Se puede saber que estáis haciendo? – preguntó mi madre un poco cabreada. Al fin pude darme cuenta de que estábamos en una posición un poco inapropiada, según mi madre, y que llevaba la camiseta un poco levantada, dejando ver mi barriga.
- Nada, mamá. – dije incorporándome.
- Más os vale.
- Tranquila, señora Senderson. Yo no haré nada que no quiera su hija. – dijo Harry.
- Bueno, ya que estás aquí, ¿por qué no te quedas a cenar, Harry?
- No sé, no quiero molestar.
- No molestas. – le dijo Cindy.
- Entonces, me quedo.

Mi madre preparó la cena mientras nosotros tres veíamos una película, bueno en realidad solo Cindy estaba viendo la película porque Harry y yo lo único que hacíamos era besarnos. A veces Cindy nos miraba y ponía cara de asco, y nosotros nos reíamos.
Mi madre nos llamó para cenar y fuimos a la mesa. La cena pasó bastante rápido, entonces me acordé.
- Mamá, tienes que llamar a este número para ver si me contratan.
- ¿Qué?
- Es el director de una discográfica que quiere contratarla. – le explicó Harry.

Mi madre se levantó y cogió el teléfono para llamar. Se alejó y no pude oír la conversación. Estuvo unos cuántos minutos que se me hicieron eternos. Mientras esperaba, Harry me cogió de la mano para tranquilizarme y Cindy seguía comiendo.
No podía esperar más así que me levanté y me asomé a la habitación para escuchar la conversación telefónica. No escuchaba bien lo que decían pero algo si que entendí. ¿Tendría que irme a USA? ¿Tendría que abandonar mi adorada Londres? Estaba tan enfrascada en mis pensamientos que no me di cuenta de que mi madre me estaba mirando.
- ¿Qué se supone que hacías? – dijo riendo.
- Yo… esto…
- Ahora hablamos de tu nuevo trabajo.
- ¿Me han contratado? – pregunté sin poder creérmelo.
- Si, te han contratado.
- Ah!! – me puse a gritar y a bailar de la emoción. De repente, oí pasos en las escaleras y aparecieron Cindy y Harry.
- ¿Qué pasa? – preguntó mi hermana.
- Me han contratado!!!
- ¿En serio? – preguntó Harry incrédulo.
- Si. – le contesté y se puso a bailar conmigo. Mi madre apareció con una cámara de video y nos grabó a Harry y a mí bailando.
- Bueno, ¿qué os parece si acabamos de cenar? – propuso Cindy.
- Vamos.

Bajamos al comedor y acabamos de cenar tranquilamente. Yo estaba eufórica por la noticia y se me notaba demasiado. Mi madre estaba muy sonriente y Cindy me gastaba bromas continuamente. Acabamos de cenar y ayudamos a mi madre a recoger la mesa, después nos sentamos en el sofá y vimos una película abrazados. La película no era, lo que se dice, interesante y mi hermana se durmió a la mitad. Mi madre se había ido a acostar porque al día siguiente tenía trabajo. Miré a Harry y le señalé a Cindy, acto seguido se levantó y cogió a mi hermana pequeña en brazos. Se dirigió a su habitación y yo le seguí. Me quedé en la puerta viendo como Harry dejaba delicadamente a Cindy sobre su cama. Harry levantó la vista y me miró con esos ojos verdes que tanto me encantaban. ¿Cómo se podía amar tanto a una persona? Se fue acercando lentamente a mí y me cogió de la cintura.
- Solo quedamos tú y yo. – me dijo al oído.
- No quiero separarme de ti nunca.
- Nunca te abandonaré.

Volvimos al sofá y terminamos de ver esa aburrida película. No recuerdo muy bien de que iba ni como se llamaba, solo sé que me dormí en los brazos de Harry. Oí ruido a mi alrededor y abrí lentamente ambos ojos. ¿Quién podía hacer tanto ruido a esa hora de la mañana? Me senté lentamente y vi a un chico durmiendo en el sofá. Nos quedamos dormidos, era lo único que recordaba. Con cuidado de no despertarle, me levanté y fui a la cocina para preparar el desayuno. Mi madre se había ido a trabajar y Cindy seguía durmiendo. Estaba preparando el desayuno cuando sonó el teléfono. Fui corriendo a contestar y me sorprendió la voz de un hombre.
- Hola, ¿puedo hablar con la señorita Carolina Senderson?
- Si, soy yo.
- Solo queríamos decirle que esta tarde tiene que venir para hablar de las condiciones de su nuevo trabajo. Su madre está al corriente de todo. Pase por aquí a las 17:30.
- Claro, allí estaré.

Cuando colgué, continué haciendo le desayuno y me encontré con mi hermana comiéndose lo que había preparado.
- Cindy!! Eso no es para ti.
- ¿Y entonces para quién era?
- Para Harry.
- ¿Me estabas haciendo el desayuno? – me sorprendió una voz detrás de mí.
- Si, pero este bicho se lo ha comido todo.
- No pasa nada, vamos a desayunar fuera.
- Pero si no me molesta prepararlo todo otra vez.
- Enserio, quiero invitaros.
- Pues te saldré cara. – rió Cindy.

Me puse unos vaqueros y una camiseta de media manga, luego cogí una chaqueta y me puse un gorro de lana. Cogí mi bolso para meter mi móvil y las llaves y bajé las escaleras corriendo. Cindy ya estaba lista y Harry me esperaba sonriente.

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