miércoles, 5 de diciembre de 2012

Gotta Be You

Capitulo 20

Llegamos a casa de los chicos. Íbamos a ver una película porque aún era pronto y no querían que me fuera. Todos se fueron a por palomitas o algo de comer a la cocina menos Liam, que se quedó conmigo. No sé como pueden seguir comiendo después de las hamburguesas que se habían comido antes.
- Carolina, ¿podemos hablar? – me preguntó Liam, parecía preocupado.
- Claro.

Subimos unas escaleras y nos dirigimos a la habitación de Liam.
- Carolina, ¿puedo preguntarte algo?
- Claro. – dije sonriente. – Pregunta lo que quieras.
- No es por meterme en tu vida, pero ¿te gusta Harry?
- Bueno… - no sabía que decir, la pregunta me había pillado desprevenida. ¿Le contaba la verdad?
- Carolina, puedes confiar en mí. No se lo diré a nadie, te lo prometo.
- Si, me gusta Harry.
- ¿Desde cuándo?
- Prácticamente desde que lo conocí.
- ¿Pero tú no sabías quien era, no?
- Al principio no porque no me había dado cuenta, pero cuando lo vi en el Starbucks si que lo sabía, pero no me puse a gritar ni nada de eso porque me parecía una falta de educación.
- Carolina, quiero advertirte de una cosa y es respecto a Harry.
- ¿Qué pasa?
- ¿Tú eres de las que les gusta tener una relación seria?
- En principio, sí. No me gusta tener rollos de una noche ni nada de eso. No me gusta jugar con los sentimientos de la gente.
- Pues Harry es así.
- ¿Así como?
- Él no es de tener una relación seria. Todas las novias que ha tenido han sido unos cuantos besos y al día siguiente no me acuerdo. – dijo Liam muy serio. – Y yo no quiero que sufras por su culpa. Me has caído demasiado bien y eres como una hermana pequeña para mí.
- Tranquilo, ni siquiera le gusto.
- Te ha echado el ojo y eso es lo que me preocupa. Que te haga daño y solo seas una más en su vida amorosa.
- Tranquilo. Eso no me va a pasar. – dije con una sonrisa forzada.

Salimos de la habitación y volvimos al salón donde ya habían llegado todos. Harry nos miró, parecía enfadado. Nos sentamos en el sofá y nos pusimos a ver la película ‘Men In Black 3’. Me senté lejos de Harry, en la otra punta del sofá. Estábamos separados por Niall y Liam, que estaba a mi lado. Lo que me había dicho Liam me tenía preocupada. El chico del que me había enamorado era un mujeriego y probablemente sea una más en su vida. Pues no le voy a dar esa satisfacción.
 - Es muy tarde. – dije bostezando. – Me tengo que ir.
- Quédate a dormir. – me propuso Harry.
- No sé. – dije mirando a Liam y este me asintió. – Vale.

Liam me dijo donde estaba la habitación de invitados y después nos fuimos a cenar. Le envié un mensaje a mi madre diciéndole que los chicos me habían invitado a dormir. Subimos al coche y nos dirigimos a un gran centro comercial. Todos iban delante, menos Liam y yo que íbamos un poco retrasados. Cada vez que les miraba, descubría a Harry pendiente de mí. ¿Y si era cierto? ¿Y si Harry me había echado el ojo? Esto no me podía estar pasando. Seguramente no le gustaba y solo quería liarse con una chica más y yo era la que estaba más a su disposición.
- ¿Vamos a este? – me sorprendió la voz de Louis.
- Claro, al que queráis.

Entramos al restaurante y nos sentamos en la mesa más alejada al resto. Toda precaución es poca tratándose de los chicos. La cena fue tranquila. Todo era muy confuso. No hablé mucho durante la cena, solo lo justo y necesario. Intentaba evitar la mirada de Harry en todo momento. Por primera vez, estando con ellos, me sentía intimidada. Quería irme de allí y encerrarme en mi habitación, aislarme del mundo. Los demás lo notaron y se levantaron para poder irnos a casa. Salimos del restaurante y subimos al coche. Llegamos a su casa y cada uno se fue a su habitación, seguramente a ponerse el pijama y prepararse para irse a la cama. Me metí en la habitación de invitados. No sabía que hacer, así que me fui al baño para darme una ducha, relajarme un poco. No tarde mucho, unos diez minutos aproximadamente, No tenía pijama y lo único que tenía a mano era la toalla. Me la envolví en el cuerpo, como si fuera un vestido y salí del baño.
- Hola. – me sorprendió una voz que conocía muy bien.
- ¿No sabes llamar? – le reproché. - ¿Y si hubiera estado desnuda?
- Bueno… estamos en confianza, ¿no?
- ¿Qué quieres Harry?
- Bueno, pensé que como no estabas en tu casa y te quedas a dormir necesitarías un pijama.
- ¿Tenéis un pijama para mí?
- No, pero puedes dormir con una camiseta mía. – dijo sin perder la sonrisa. – Ven a mi habitación y elígela.

Nos dirigimos a su habitación. Él me cogió de la mano y corría por los pasillos como un loco y yo intentaba que no se me cayera la toalla. Cuando llegamos, nos quedamos mirando el armario, que era enorme, y lo abrió. Había un montón de ropa y yo no sabía cual elegir. Estuve mirando y cogí una camisa que pensé que era un poco vieja. Fuimos a mi habitación otra vez y se sentó en la cama.
- Tengo que cambiarme. – dije dándome la vuelta.
- Nadie te dice que no lo hagas. – contestó mirándome de arriba abajo.
- Harry, por favor, sal.

Salió de la habitación y, al fin, pude cambiarme. Me quité la toalla y cogí la camisa de Harry. Me la puse. Me quedaba bastante grande, un poco por encima de las rodillas, pero bien.
- Harry!! – alguien entró en mi habitación.
- ¿Necesitas algo? Sabes que mi habitación está al lado. – dijo entrando como un loco en la habitación. Me miró de arriba abajo. Yo solo llevaba puesta su camisa, nada más. Me sonrojé. – Estás muy sexy.
- Tenemos que hablar. – dije muy convencida, intentando ignorar el comentario.
- ¿De qué? – me preguntó, cada vez que me miraba de esa forma me quedaba paralizada, no podía hablar.
- De… de… la gira. – se me ocurrió de repente.
- ¿Qué pasa con la gira?
- ¿Qué día nos vamos? Tendrás que decirme todo sobre ella, ¿no? – hablaba muy deprisa y torpemente.
- Nos vamos el 15 de Febrero y serán dos meses, creo. Es una gira por América.
- Ah, vale. Pu… pues era eso.
- Adiós, que descanses pequeña.

Salió de la habitación y me quedé allí, en la misma posición que antes como si él no se hubiera ido. No podía decírselo, no podía decirle lo que sentía. Tendría que conformarme con ser solo su amiga, nada más. Me dolía la cabeza de pensar y lo único que podía hacer ahora era dormir.

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