miércoles, 26 de diciembre de 2012

Gotta Be You


Capitulo 38

Bajó las escaleras corriendo, por poco se mata pero en ningún momento perdió su preciosa sonrisa. Estaba realmente preciosa, y eso que no se había arreglado mucho. La cogí de la mano y nos fuimos. Cuando llegamos a un parque les dije que esperaran sentadas en un banco. Cuando fueron a donde les había dicho, fui hasta una panadería a comprar el desayuno. No sabía muy bien lo que les gustaba, a ninguna de las dos, así que compré un poco de todo. Después, fui hasta una cafetería a comprar unos cafés para nosotros dos y un batido de chocolate para Cindy. No podía con todo, la bolsa con la comida se me estaba cayendo.
- ¿Necesitas ayuda? – me sorprendió una voz a mis espaldas.
- Un poco, gracias. – dije girándome. Allí había una chica preciosa, muy parecida a Carolina, que me ayudó con la bolsa.
- Si no llega a ser por mí, lo tiras todo por el suelo. – dijo riendo, tenía una risa preciosa. Al parecer me quedé embobado mirándola. - ¿Hola? ¿Te pasa algo?
- ¿Eh? No, nada. Gracias por la ayuda.
- De nada, por cierto soy Amy.
- Encantado, soy Harry.
- Parece que tienes hambre.
- Si, digo no… Es para mi novia y su hermana.
- Ah, bueno, no te molesto más. Encantada Harry. – dijo mientras se daba la vuelta. ¿Qué me había pasado? Estaba enamorado de Carolina, pero esa chica…

Harry estaba tardando demasiado y Cindy estaba hambrienta. ¿Dónde se habrá metido? Cindy se estaba poniendo muy pesada, tenía ocho años lo sé, pero ¿no podía esperarse un poco hasta que llegara Harry? Entonces lo vi. Se acercaba a nosotras con unas bolsas en las manos, parecía que se le iban a caer así que fui corriendo a ayudarle.
- Al fin!! – gritó mi insoportable hermana. Harry le dio la bolsa para que cogiera lo que quisiera y me dio uno de los dos cafés que tenía en la mano.
- Si que has tardado, ¿a saber lo que estabas haciendo? – bromee.
- ¿Yo? Nada, solo comprar el desayuno. – respondió nervioso.
- ¿Estás bien?
- Si, creo que si.
- ¿Me acompañas esta tarde a mi “entrevista” de trabajo?
- Claro.

Desayunamos tranquilamente hasta que empezó a llover y nos fuimos a la casa de Harry, idea suya. Fuimos corriendo y llegamos, cansados, pero llegamos. Nos metimos rápidamente y nos empezamos a reír. Estábamos completamente empapados, menos Cindy, que llevaba una chaqueta impermeable y no le pasó nada. Le dije a mi hermana que estuviera quieta y que no tocara nada y subí con Harry para que me dejara ropa. Entramos en su habitación y cerré la puerta lentamente, al parecer no había nadie en la casa. Fui hasta su armario y busqué algo que ponerme. Me sobresalté al sentir unas manos en mi cintura. Yo seguí como si nada y, no sé como no pude ponerme nerviosa al tenerlo tan cerca, me empezó a besar el cuello con delicadeza. No sé como podía estar aguantando, todas las chicas de este mundo querrían estar en mi lugar. Me di la vuelta lentamente y nos fundimos en un cálido beso.

Subimos a mi habitación y me senté en la cama. Abrió el armario y se puso a buscar algo para ponerse, mientras yo la miraba. Estaba realmente sexy empapada. Se había quitado la chaqueta y la camiseta se le pegaba al cuerpo. Estaba admirando su esbelta figura, no tenía nada que envidiar a las demás chicas, hasta a mi mente le hicieron una inesperada visita. Amy otra vez. Se parecía bastante a mi novia, pero… yo solo tengo ojos para Carolina. Me levante sin hacer ruido de la cama y me acerqué a ella sigiloso, no se dio cuenta porque estaba pensando en la ropa y no en que pudiera estar observándola.        Se sobresaltó cuando cogí su cintura y la acerqué a mí, me encantaba tenerla cerca. Le besé el cuello y, cuando ella se giró, la besé. Fue el mejor beso que había dado en mi vida, y eso que había dado muchos. No me peguntéis como, pero acabamos en la cama. 

Nos estábamos besando y ¿cómo hemos acabado en la cama? Yo estaba en ropa interior y el en calzoncillos. Estaba encima de él y por su cara no era consciente de la situación, o sí y lo disimulaba muy bien.
- Harry.
- ¿Qué?
- ¿Cómo hemos acabado aquí?
- La verdad, no tengo ni idea.
- Vamos abajo que no quiero dejar a Cindy sola.
- Vale, pero antes ponte algo ¿no? – dijo riendo y dándome su camisa.

Me puse su camisa y él se puso los pantalones de un pijama y bajamos con mi hermana. Antes de llegar al salón oímos unas risas y unas voces. Me asomé por la puerta y vi a mis cuatro amigos sentados en el sofá, hablando animadamente.
- Mirad quienes han llegado. – dijo Louis en voz alta.
- A saber lo que estaban haciendo. – bromeó Zayn.
- Callaros ya. – dijo Harry un poco molesto.
- ¿Puedo coger algo de comer? – les pregunté.
- ¿Quieres un poco? – me ofreció Niall. Todos le miraron atónitos, ninguno se podía creer que compartiera su comida.
- Gracias. – dije cogiendo un trozo de la pizza que se estaba comiendo. – Por cierto, ¿dónde está mi hermana?
- En el jardín. – contestó Liam. – ¿Os han dicho alguna vez que sois igualitas?
- Si, demasiadas veces.
- Vale, ahora contadnos. ¿Qué estabais haciendo ahí arriba? – preguntó Louis pícaramente.
- Nada pesado. – dijo Harry.
- Carolina, ¿te podemos hacer una pregunta?
- Claro. – dije mientras comía mi pizza tranquilamente.
- ¿Tú eres virgen?
- ¿Qué? – dije mientras me atragantaba con el trozo de pizza que me había metido en la boca y después de que Niall me diera unas palmaditas en la espalda. - ¿Por qué lo preguntas?
- Para que lo sepa Harry.
- Pues… - bajé la cabeza y noté como mis mejillas se encendían y teñían de rojo. – Si, soy virgen.

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