martes, 1 de enero de 2013

Gotta Be You


Capitulo 44

Los días fueron pasando hasta que solo quedaba una semana para irme a USA. Solo quedaban siete días. Esta última semana me había aburrido mucho porque los chicos se habían ido a New York para dar un concierto y Harry estaba buscando una casa por allí, las chicas se habían ido de gira, Andrea y Eleanor se habían ido de la ciudad y Cris también estaba en New York para arreglar unas cosas de nuestra nueva casa. Hoy no hacía un día demasiado bueno y estaba sola en casa, como casi siempre últimamente. Mi madre me había dejado dinero para comprarme ropa, pero ir sin las chicas no era lo mismo. Da igual si voy sola por una vez, necesitaba la ropa, pero con toda la que me había regalado Harry en contra de mi voluntad ya tenía demasiada. Cogí mi chaqueta y fui directa al centro comercial. Entré en una de mis tiendas favoritas, la mayoría de la ropa que tengo es de allí. Miré entre la enorme cantidad de prendas que había y sin querer me choqué con una chica.
- Lo siento. – dije automáticamente.
- Tranquila, no pasa nada. – dijo dándose la vuelta para mirarme.
- ¿Amy?
- ¿Carol? Cuanto tiempo sin vernos!! – dijo con una sonrisa.
- Si, solo unas semanas.
- Digo en el instituto. – continuó hablando sin perder la sonrisa. – Nunca me imaginé que una chica súper tímida como tú fuera a ser cantante y, encima, ser la novia de uno de los chicos de la banda de pop más aclamada del momento.
- Si, he tenido suerte.
- ¿Has venido sola?
- Si, y por lo que veo tú también.
- Podemos hacernos compañía, si quieres.
- Claro, así ninguna se aburrirá. – dije intentando animarme un poco.

Amy y yo en el pasado nos habíamos llevado  muy bien, antes fuimos inseparables. Recuerdo perfectamente cuando Andrea, Amy, Robert y yo íbamos todas las tardes a jugar al parque. Cuando empezamos el instituto las cosas empezaron a cambiar entre nosotras, ella buscó el camino de la popularidad y yo me quedé con mis amigos de siempre. No volvimos a hablar hasta el día que nos encontramos en las tienda de One Direction, hace unas pocas semanas. Lo que tuvimos ni siquiera fue una conversación. Recorrimos algunas tiendas y nos compramos bastantes cosas hasta que no pudimos más de lo agotadas que estábamos y nos fuimos a una cafetería. Allí nos quedamos charlando animadamente mientras nos tomábamos unos chocolates calientes. Me contó como le iban las cosas con su nuevo novio, James, capitán del equipo de fútbol, como había pasado las fiestas y que me echaba de menos en los recreos. A decir verdad, yo también la echaba de menos, pero cada una había elegido un camino distinto y había que aguantarse. Se hizo bastante tarde y nos fuimos cada una a su casa, sin antes prometernos que quedaríamos algún día con Andrea para ponernos al día. Mi madre ya estaba en casa y estaba haciendo la cena, en pocos minutos podría comer. La cena transcurrió tranquila y pude librarme de recoger la mesa para irme a dormir, lo necesitaba.
El tiempo pasaba volando y, sin darme cuenta, ya estaba haciendo la maleta para mañana poder comenzar mi sueño. Metí la cuarta parte de mi ropa en una maleta, el resto me lo iría mandando mi madre porque no me cabía todo en la maleta. Este día no iba a salir ya que quería dedicárselo a mis seres queridos. Andrea vino a casa acompañada de Amy para poder pasar el día juntas, mi madre pidió el día libre en el trabajo para poder estar conmigo y Cindy no se separaba de mí. El día lo pasamos las cinco juntas. Amy y Andrea se quedaron a cenar y, también durmieron en mi casa para así poder ir conmigo al aeropuerto a despedirse. Al final no dormí mucho porque nos tiramos toda la noche hablando, riendo, llorando y siendo las inseparables amigas que una vez fuimos.
Al día siguiente, nadie hablaba, todo el mundo hacia lo que tenía que hacer callado. Llamaron a la puerta y mi madre fue a abrir, y allí apareció Cris. Entró en casa y me dijo que ya era la hora de irnos. Cogí mi maleta y subí al coche seguida de mi familia y amigos. Miré por última vez mi hogar, el lugar donde había crecido y criado, y nos fuimos. Las únicas personas que hablaban eran Cris y mi madre, que no paraba de decirle que cuidara de mí como si fuera su hija, pobre Cris que tenía que aguantarla. Ya era la hora, tenía que irme.
- Cuídate mucho cielo. – me dijo mi madre al borde de las lágrimas.
- Lo haré mamá. – dije mientras le daba un abrazo al que se unió mi hermana pequeña. – Pórtate bien con mamá y no le des mucho la lata en mi ausencia, te quiero canija.
- Te voy a echar de menos. – dijo Andrea.
- Y yo a ti, has sido la mejor amiga que he tenido. – dije abrazándola. – Amy, ¿no vas a darme un abrazo?
- Carol, siento no haber estado contigo estos años. – dijo con los ojos llorosos.
- No pasa nada, al menos hemos recuperado el tiempo perdido estos días. Te voy a echar menos. – dije abrazándola, si que la había echado mucho de menos todos estos años.

Después de despedirme de todas, cogí mis maletas y me di la vuelta para dirigirme a la ciudad que me cambiaría, aún más, la vida. Cris iba a mi lado con una maleta en las manos y con la cabeza gacha, ella también tendría que dejar a su familia por trabajo. Subimos al avión y la azafata nos indicó nuestros asientos. El viaje no fue lo que se dice corto, 6 horas de vuelo. Cris y yo estuvimos la mayor parte del viaje hablando para evitar pensar en todo lo que dejábamos atrás. También le enseñé mi cuaderno con mis canciones, lo llevaba a todas partes conmigo.
New York, la ciudad de las oportunidades. Bajamos del avión y allí nos esperaba una limusina. Miré para todos lados pero no encontré a la persona que estaba buscando, tendrá trabajo o se habrá olvidado, me gustaría pensar que es la primera opción. La limusina nos llevó hasta una casa bastante lejos del centro. Era preciosa.
- Espero que te guste nuestra casa para estos próximos meses o quizás años. – dijo Cris con una sonrisa.
- ¡¿Qué si me gusta?! Es genial!! – dije muy emocionada. – Tengo el presentimiento de que nos lo vamos a pasar genial las dos aquí.
- Eso espero. – dijo riendo. – Vamos dentro.

Entramos en la enorme casa y todo era alucinante. La decoración era bastante moderna, por fuera parecía la típica casa rural. Solo le faltaba algo, nuestro estilo. Entramos en el enorme salón y…
- Sorpresa!!!
- ¿Qué hacéis aquí? – pregunté al borde de las lágrimas.
- ¿Pensabas que nos habíamos olvidado de que venías hoy? – dijo Liam a la vez que me daba un abrazo.
- Si que lo pensaba. – dijo Cris riendo antes de que pudiera responder.
- ¿Cómo voy a pensar eso? Cris, no digas tonterías.
- Creo que se te olvida algo. – dijo una voz a mis espaladas.
- Tendrás que recordarme lo que es. – dije mientras rodeaba su cuello con mis brazos. Se fue acercando lentamente hasta que nuestros labios se juntaron y, nuestras lenguas quisieron ser las protagonistas de ese maravilloso beso.
- ¿No podéis esperaros hasta que nos vayamos? – dijo Louis en broma.
- Louis, puedo besar a mi novia cuando quiera y donde quiera. Así que, cállate.
- Tranquilo Hazza. Ahora si que me has abandonado. – dijo llorando de mentira.
- Tú me abandonaste primero. Anda BooBear, sabes que Larry Stylinson para siempre. – dijo Harry mientras le abrazaba.

1 comentario:

  1. Sabes q a cada momento estoy viendo si subes capítulo? Es q quiero saber como sigue, porq me encanta *-* La reconciliación de Harry y Carolina, lo rápido que pasa la historia ya que ya se ha ido a NY, la amistad de Andrea, Amy y Carolina, Niall q ya ha encontrado a su princesa... Todo es perfectamente perfecto.
    P.D.: Gracias por todo :)
    P.D.2: Sube lo antes q puedas
    P.D.3: tu fan number one

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