lunes, 7 de enero de 2013

Gotta Be You


Capitulo 47

Ya era de día y todo estaba preparado para esta tarde. Abrí lentamente los ojos y allí estaba, tumbado a mi lado, aún dormido. Despierto era guapísimo pero dormido parecía un ángel. Me quedé observando su perfecto rostro hasta que se giró para mirarme, aún tenía los ojos cerrados.
- Me vas a desgastar de tanto mirarme.
- No te estaba mirando. – dije dándome la vuelta y escondiendo mi cara bajo la almohada.
- Era broma. – dijo dándose la vuelta y acercándose para besarme. - ¿Vamos a desayunar?
- Vale, pero podías haberme dicho al menos buenos días. – dije fingiendo estar enfadada.
- Empecemos de nuevo, entonces. – me cogió de la cintura y me tumbó en la cama, él a mi lado. – Buenos días, princesa.
- Buenos días, tonto. – dije levantándome de la cama y saliendo de la habitación corriendo.
- Ven aquí!! – pude oír los gritos de Harry.

Bajamos las escaleras corriendo ante la mirada incrédula de todos. Salí al jardín y seguí corriendo hasta que me alcanzó. Estábamos al borde de la piscina y me tenía cogida en brazos. Menos mal, pensaba que me iba a tirar a la piscina pero se había dado la vuelta para volver adentro con los demás. Estábamos a punto de entrar por la puerta cuando, Harry se dio la vuelta y empezó a correr hacia la piscina conmigo aún en brazos. Pataleé, supliqué, grité, pero no me hizo ni caso. Siguió corriendo como el loco que era y cuando llegó al borde saltó al agua. Estaba congelada, ya que estábamos a principios de Febrero.
- ¿Por qué me has tirado? – dije tirándole agua a la cara.
- Por que me has llamado tonto y te has ido corriendo. – me contestó mientras me hacía pequeñas ahogadillas.
- ¿Pero estáis locos los dos?
- ¿No veis el frío que hace?
- Carolina, como te enfermes te mato!! Que tienes un concierto esta tarde!! – me dijo Cris desde el borde, donde estaban todos mirándonos y riéndose. Salimos completamente empapados de la piscina para dirigirnos a desayunar.
- Que conste que ha sido culpa suya. – dijo Harry encogiéndose de hombros y señalándome.
- ¿Culpa mía? Si ha sido tuya, que te ha dado un ataque de locura de los tuyos y me has tirado al agua. – dije intentando parecer enfadada. – Pero no pasa nada porque… ES TU CUMPLEAÑOS!!!
- Felicidades, Hazza!!! – gritaron todos.
- Gra… gracias. – dijo bastante emocionado. – Chicos, sois los mejores.
- ¿Y las chicas qué? – protestamos todas.
- Las chicas sois geniales. Aún no llegáis al rango de “mejores”.
- Vale, pues te quedas sin regalo. – dije mientras me dirigía a la cocina.
- Espera, ¿tengo regalos? – corrió detrás de mí. – Pero si sois fantásticas, las mejores del mundo, incluso más que estos cuatro. Carolina, con lo que yo te quiero a ti.
- Vale, pero prométeme una cosa.
- ¿Qué? – dijo más animado.
- Que te vas a callar.

Le dijimos que los regalos se los daríamos por la tarde porque las chicas se tenían que ir a una reunión y querían estar presentes cuando se los diéramos. Al fin pudimos desayunar tranquilos, pero no, tenía que sonar mi móvil ahora. Me sorprendí bastante por la llamada, pero habíamos quedado en llamarnos con regularidad, cosa que aún no había hecho.
- ¿Amy?
- Carol, ¿puedes hablar? – preguntó bastante alterada.
- Si, ¿ocurre algo?
- Si, es Andrea.
- Dime que está bien, por favor. – me empecé a preocupar de verdad.
- Andrea ha desaparecido. – me quedé muda, ¿había oído bien? Seguramente sería una broma, pero no tenía nada de gracia. - ¿Carolina? ¿Estás ahí?
- Si, pero ¿seguro que ha desaparecido?
- Nadie la ha visto desde ayer.
- ¿Seguro?- dije aún sin poder creérmelo - Amy, ahora mismo cojo un avión de vuelta a Londres.
- No, tienes un concierto. Ya te avisaremos si pasa algo. Te quiero. – se despidió de mí y colgó.

No tenía que haberme ido de Londres. Si no me hubiera ido esto no habría pasado, Andrea estaría conmigo y con Amy. Mierda, me sentía ten impotente, sin poder hacer absolutamente nada para ayudar. No podía volver porque tenía que cumplir con mis obligaciones aquí. No podía hacer nada, solo esperar a que esté bien y que no le haya pasado nada. No podía salir del salón y que me vieran todos, no podía arruinarle el día a Harry. Tendría que fingir por un día, todo por Harry. Descargué mi ira contra la pared dándole un fuerte golpe, me hice bastante daño en la mano, y fui a la cocina. Todos me miraron y continuaron a lo suyo. Las chicas fueron las primeras en irse para preparar unas cosas de la fiesta, sin que Harry supiera nada, después los chicos que tenían que dar una entrevista en la radio y más tarde irían a la prueba de vestuario que tenía yo antes del concierto. Eleanor y Cris me acompañaron al ensayo y no fuimos a comer cuando terminamos. Esta vez nos aseguramos de que no había nadie dentro y nos sentamos a comer. No les conté nada a ninguna porque no quería preocuparlas. Más tarde nos encontramos con las chicas de Little Mix y fuimos en su coche a la prueba de vestuario. Me hicieron probar mil y un vestidos, faldas, pantalones, camisetas y zapatos, pero nada le gustaba a mi estilista, decía que tenía que dar una imagen de chica dulce y tímida pero a la vez de chica sexy y atrevida. Al final se decantó por dos vestidos, que enseñaban lo justo y una camiseta con el hombro caído con unos shorts vaqueros. Cuando terminé, vi a los chicos sentados en las butacas mirándome. Ya decía yo que había alguien que aplaudía cada vez que salía de mi camerino con la ropa que me probaba. Me fui a mi camerino con los chicos y las chicas, y allí nos quedamos charlando hasta unos quince minutos antes del concierto. Cris salió a hablar por teléfono con no sé quien de la discográfica y los chicos se fueron a coger sitio sin antes desearme suerte. Las chicas me dieron los últimos consejos y también se fueron. Solo me quedaban cinco minutos para salir, pero recibí un mensaje que me dejó completamente paralizada. Él no la tenía, no sabía donde estaba.

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