viernes, 22 de marzo de 2013

Gotta Be You


Capitulo 61

La cena fue maravillosa, Harry se merecía más de lo que le daba. El me hacía montones de regalos y yo, todavía no le había regalado nada. Después de cenar, fui al baño y desde allí le preparé mi sorpresa. Eran las 23:30, aún tenía tiempo. Ya estaba todo listo, con unas cuantas llamadas había conseguido mi propósito. Salí del baño y allí estaba él, sentado en el sofá, solamente con el pantalón del pijama. Harry me cogió de la mano y subimos a su habitación, abrió su armario y me dio a elegir entre todas la camisetas que tenía para usar como pijama. Cogí una azul claro que me había gustado y, aprovechando que estaba de espaldas, me quité mi camiseta y me cambié. Después me quité el pantalón y miré mi reloj. Las 23:59. Cogí a Harry de la mano y salimos al balcón.
- ¿Preparado para ver tu sorpresa de San Valentin? – le pregunté nerviosa.
- No tenías porque prepararme nada, con que estés a mi lado me conformo. – dijo mientras me pasaba su brazo por los hombros para darme calor.
- Calla y mira. – dije señalando al oscuro cielo. Estaba todo oscuro y, de repente, se llenó de hermosos fuegos artificiales. Todos los años, este día, hacen un pequeño espectáculo de fuegos artificiales y este año, yo lo había modificado un poco. Después de unos cinco minutos viendo esas hermosas luces, en el cielo se formaron unas palabras. ‘Harry & Carol. Forever’
- Sabes, es lo más bonito que una chica ha hecho por mí. – dijo cogiéndome de la cintura y acercando su rostro al mío.
- Pues acostúmbrate porque, si hace falta, lo haré todos los días.
- Te quiero, princesa. – dijo antes de besarme. Continuamos besándonos y los besos pasaron de ser dulces y llenos de cariño a ser apasionados y llenos de deseo, deseo del uno por el otro.

Harry me acorraló contra el frío cristal que era la puerta y me empezó a besar el cuello. Yo disfrutaba de cada beso que me daba y, al final, no pude más y le cogí de la mano para llevarlo a la habitación. Una vez allí, continuamos con lo que habíamos interrumpido antes. Estábamos tirados en la cama, él encima de mí, sin dejar caer su cuerpo contra el mío, besándonos. Rápidamente se deshizo de mi camiseta, dejándome solamente en ropa interior. Pasó su mano por mi cuerpo desnudo, como si disfrutara de cada segundo que lo tocaba. Lentamente le quité el pantalón dejándolo en bóxers, pudiendo así disfrutar de su perfecto cuerpo. ¿Había adelgazado? Lo notaba mucho más delgado. Rápidamente, cada uno se deshizo de las prendas restantes del otro para hacer lo que los dos estábamos deseando, fundirnos en un solo ser.
- ¿Estas segura? – me preguntó una vez que había dejado de besarme.
- Sí, quiero que seas el primero. – le dije con una sonrisa.

Harry abrió el cajón de su mesilla y de allí sacó un pequeño paquete con un preservativo que hábilmente se puso. A partir de ese momento, fue una noche mágica para los dos. De todas las que he vivido, la mejor con diferencia.

Mañana comenzábamos, por fin, la gira. Me levanté y lo primero que vi fue a mi preciosa novia durmiendo a mi lado. Me encantaba mirarla mientras dormía, era realmente preciosa y dormida todavía más. Empecé a jugar con su larga melena rubia y ella, lentamente, abrió los ojos. Miré sus preciosos ojos azules y ella me sonrió.
- ¿Qué tal ha dormido mi pequeña bella durmiente? – pregunté con una sonrisa.
- Genial, sobre todo, por haber dormido con mi querido príncipe irlandés. – me devolvió la sonrisa.
- Pues vamos a desayunar. – la besé y la cogí de la mano para que se levantara.
- Nunca cambiarás. – rió.

Cogió su ropa y se metió en el baño para vestirse. Aprovechando que ella no estaba, me vestí rápidamente y cogí el teléfono. Justo cuando salió yo ya había terminado de hacer la llamada. Salimos de la habitación y cogidos de la mano bajamos en el ascensor. Espero que todo esté listo para cuando lleguemos. Dimos una vuelta por el vestíbulo y, pasados unos minutos, la llevé al buffet. Estaba vació, solo había una mesa. Genial, todo estaba saliendo perfecto.
- ¿Desayunamos? – pregunté.
- Para eso hemos venido. – pude apreciar una vez más su perfecta sonrisa.

Eran ya las 12:00 y, sin darnos cuenta, habíamos coincidido todos en casa de las chicas. Estábamos los seis preparándonos para ir a nuestra casa cuando sonó el móvil de Liam. Me dijo que era Paul y se fue a un lugar apartado para pode hablar tranquilo. Bajé al salón y allí estaban todas las chicas, bueno solo las novias de Louis y Zayn. Miré por la ventana y pude ver a los tres hablando por el móvil.
- ¿Qué tal pasasteis el día de San Valentin? – les pregunté mientras me sentaba con ellas en el sofá.
- Genial, hicimos lo típico. Cine y cena, después vinimos aquí y nos encontramos con vosotros. – explicó Perrie.
- A mí Louis me llevó a la Estatua de la Libertad y después fuimos a cenar por ahí.
- Qué bonito. – dijimos Perrie y yo a la vez. – Liam me llevó a cenar y luego paseamos por la ciudad un rato.
- Chicas, ya podemos irnos. – nos avisaron los tres a la vez desde la puerta.

Salimos de casa de las chicas y nos dirigimos a la nuestra. Estaban bastante lejos pero decidimos ir andando, para así poder pasar más tiempo juntos. Íbamos los seis riendo, bromeando y divirtiéndonos, me encantaba volver a estar con ellos. El tiempo que estuve separada de ellos fue muy duro para mí, pero ahora que volvía a estar con Liam las cosas estaban como antes. Llegamos después de un largo paseo y Louis sacó sus llaves para poder entrar en su casa. Estaba todo en silencio y a oscuras, encendimos las luces y fuimos al salón. No se oía ni una mosca. Los chicos subieron a sus habitaciones y nosotras nos quedamos en el sofá. Encendimos la televisión y esperamos a que llegaran.

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