jueves, 27 de junio de 2013

Capitulo 8 - Puedo perdonar, pero no olvidar.

Una hora más en ese dichoso avión y era libre, solo sesenta minutos más. Me levanté y fui al bar con los chicos dejando a un Harry triste y cabizbajo sentado en su asiento. Abrí la puerta y allí estaban mis cuatro amigos bebiendo, algo normal entre ellos, supongo. Me quedé de pie en la puerta mirándolos cuando Louis me hizo una seña para que me sentara sobre sus rodillas. Lo hice y me uní a la conversación. Eran unos chicos muy divertidos y me lo pasaba genial con ellos, por ese motivo me habían caído bien desde el principio, aunque eran un poco raros. Descubrí que Liam le tenía miedo a las cucharas, por una extraña razón; Zayn tenía una clara obsesión con los espejos, mejor dicho por su reflejo y Niall contaba los chistes peor que yo. Unos minutos después, apareció una azafata que nos pidió que nos sentáramos ya que íbamos a aterrizar. Me senté en el mismo lugar que antes y me abroché el cinturón. Pasado un rato ya estábamos todos en el aeropuerto con nuestras maletas dispuestos a irnos al hotel. Veinte minutos más de viaje, esta vez en dos taxis porque no cabíamos, y llegamos al hotel. No sabía que pensar, estaba de viaje con mi novio por todo el mundo y había tenido el privilegio de rechazar a uno de los chicos más deseados del planeta. Una vez en la habitación, dejé la maleta tirada al lado de la inmensa cama de matrimonio que había. Tenía una habitación para mi sola ya que los chicos la compartirían. La verdad, no le veía mucho sentido, cinco chicos metidos en una sola habitación.
- ¿Estás lista? – me sorprendió una voz en la puerta.
- Sí. – le contesté ilusionada a Niall.
- Pues vamos. – me cogió de la mano y salimos corriendo de la habitación.

Entramos al ascensor justo antes de que se cerrara y bajamos los ocho pisos hasta llegar al hall. Allí estaban todos con gafas de sol y, algunos, con sombreros para pasar inadvertidos, cosa que dudo mucho. Louis me dio un beso en la mejilla y me cogió de la mano para empezar una emocionante excursión por el país. Niall nos llevó por los lugares más inéditos de Irlanda y nosotros, o por lo menos yo, lo mirábamos asombrados. Nos sacamos fotos de todas las maneras posibles en todos los lugares a los que íbamos. Este viaje iba a ser el mejor de mi vida y tenía que ser recordado como tal. Después de tres interminables horas, paramos a descansar en un pequeño pub. Todo era impresionante fuera y dentro del local. Estaba decorado con pequeños sombreritos verdes, los típicos del Día de San Patricio, y unos cuantos tréboles de tres y cuatro hojas. Nos sentamos en una mesa y Niall y Zayn fueron a pedir nuestras bebidas y Liam y Louis al baño. ¿Coincidencia? Yo creo que no. Me quedé en silencio frente al rostro impasible de Harry.
- ¿Acaso te ha comido la lengua el gato? – bromeé.
- ¿Alguna vez te he dicho que eres muy graciosa? – dijo sarcásticamente.
- No, pero sé que piensas que es verdad. – reí al ver su mueca de molestia.
- Eres un bicho muy molesto.
- Oye, ¿esa es tu forma de intentar llevarte bien conmigo? – me estaba empezando a cabrear y eso no era algo bueno.
- Mira, vamos a dejar unas cuantas cosas claras. – me miró fijamente con esos impresionantes ojos verdes que me sacaban más de un suspiro. – Primero, lo he intentado pero tú no has querido. Quería que fuéramos amigos pero tú has pasado del tema. Segundo, ya no quiero nada contigo. Tú eres la novia de Louis y, como tú dijiste, las novias de los amigos son territorio prohibido. Y tercero, no quiero tener nada que ver contigo. Olvídate de todo lo que te dije, era mentira. Estaba pasando por una larga racha de sequía y tú eras la única chica que tenía más cerca, así que no te hagas ilusiones.
- Ya estamos aquí, chicos. – oí la voz de Liam.
- Mirad lo que traemos. – esta vez fue Zayn.
- Esta es la forma de Niall de darnos la bienvenida. – me sonrió Louis.
- Bienvenidos al país de los duendes. – dijo Niall con una sonrisa.

Miré la bandeja con seis vasos de cada uno con una cosa diferente. Dirigí mi mirada a las bebidas y casi al instante a Harry. Se me notaban las intenciones a kilómetros. Me levanté de mi silla para poder coger un vaso con un líquido naranja en su interior. Acto seguido, sonreí hipócritamente a Harry y vacié el contenido del vaso en sus perfectos rizos. Al acabar mi cometido, salí corriendo del local para perderme en las interminables calles de Irlanda. ¿Quién se había creído para hablarme así? No sabía hacia donde me dirigía, recordad que no conocía la ciudad, y mis ojos no me permitían ver bien el camino por la cantidad de lágrimas acumuladas. Sus palabras me habían afectado mucho pero, ¿por qué? Es lo que llevaba buscando desde que apareció en mi vida, que me dejara en paz. Ahora había conseguido mi propósito y quería justo lo contrario. No hay quien me entienda, ni siquiera yo misma. Me senté en un banco de un parque cercano, o lejano, al pub y continué llorando tranquilamente. Mi móvil no paraba de sonar, seguro que por culpa de lo chicos, pero no estaba en condiciones de hablar con nadie. Este viaje no podía haber salido mejor. Si todo iba a ser como este día lo mejor será que vuelva a casa con mis padres. Estaba pensando en todas las cosas malas que me estaban ocurriendo hasta que se me vino un pensamiento a la cabeza. Si me estaba pasando todo lo malo ahora, eso significaba que ya nada podía ir peor. Y como si estuviera en una película, la típica escena donde está la triste chica pensando en sus desgracias sentada en un banco de un parque, empieza a llover o mejor dicho, a diluviar. La verdad, no me importó mucho pero tenía que hacer algo o iba a acabar con una grave pulmonía. Sentí como alguien se acercaba a mí, pude oír sus pasos. Esa persona se sentó a mi lado y pasó su brazo por mis hombros. Levanté la cabeza lentamente y dirigí la mirada hacia arriba para poder verle la cara.
- Me ha costado encontrarte. – dijo mirándome a los ojos.
- Lo siento, Zayn.
- Tranquila, sabes que me tienes para todo.
- No te conozco desde hace mucho pero, en ese poco tiempo, te has convertido en un hermano para mí. – le confesé.
- Tú también eres mi hermanita pequeña. – me dijo después de darme un beso en el pelo. – Ahora vamos o cogerás un resfriado.

Me levanté y de la mano de Zayn, fuimos de regreso al hotel. No paraba de reírme de las gracias de mi amigo hasta que llegué a la puerta de mi habitación. Entramos y me obligó a darme una ducha caliente ya que estaba muerta de frío. Salí del baño envuelta en una toalla y me encontré con Louis dormido en mi cama, era tan tierno. Me vestí antes de que se despertara y me tumbé a su lado. La ducha me había servido para pensar y darme cuenta de una cosa, amaba demasiado a mi novio como para que una estúpida pelea con un chico estúpido se interpusiera. Lentamente fui cerrando los ojos hasta quedarme dormida al lado de Louis. Al cabo de no sé cuanto tiempo, desperté. No recordaba donde estaba hasta que oí unos gritos en la puerta. Es verdad, estaba en Irlanda de gira con mis amigos. Pegué la oreja a la puerta para escuchar y pude reconocer las voces de los chicos.
- ¡¿Cómo pudiste decirle eso?! – creo que era Liam.
- ¡¿De verdad pensaste que era ese tipo de chicas?! – esta vez, si mi oído no me falla, era Niall.
- Definitivamente tú estás loco. – supongo que era Zayn el que hablaba. – ¡Es la novia de Louis!
- Pensaba que éramos amigos pero, me has fallado. – claramente esa era la voz de Louis. – Confiaba en ti.
- Tío, lo siento. Sabes que yo nunca te fallaría. – Harry.
- Pues lo has hecho. – oí un golpe, al parecer alguien chocó contra la pared. – Mira, me da igual lo que me hagas a mí, pero a ella ni se te ocurra hacerle daño. Si ella lo pasa mal te las tendrás que ver conmigo. ¿Lo has entendido? – ahora solo se escuchaba el silencio.
- Louis, esta no es una buena forma de resolverlo. – se escuchó hablar a la sensatez de Liam.
- Me da exactamente lo mismo. Ahora vas a ir a pedirle disculpas. – escuché unos pasos y rápidamente me tumbé en la cama para fingir que dormía.
- Servicio de habitaciones. – era la inconfundible voz de Harry.
- No he pedido nada, así que lárgate. – grité.
- Bueno, lo he intentado. – le oí murmurar y a continuación unos pasos que se alejaban. Me levanté de la cama y abrí un poco la puerta para asomar la cabeza y ver si se había marchado de verdad. – Hola.
- ¡Ah! – grité lo suficientemente alto como para que me oyera todas y cada una de las personas del hotel. - ¿No te dije que te largaras?
- Sí. – dijo tranquilamente.
- ¿Y por qué sigues aquí?
- Había venido a disculparme pero veo que no estás de humor. Avísame cuando estés de acuerdo. – me dijo antes de poner rumbo a su habitación.
- Increíble, eso es lo que eres. – dije antes de que diera más de tres pasos.
- Espero que sea en el buen sentido, preciosa.
- No, me refiero a que no puedes dejar de lado tu asqueroso orgullo y tu patético ego para disculparte. – le dije mientras se acercaba a mí.
- No es tan sencillo como tú piensas, Doña Perfecta.
- ¿A no? ¿Y qué es lo que te lo impide? – esta vez me acerqué yo a él. - ¿Por qué no puedes ser ese chico que me ayudó a hacer la maleta para pasar los mejores meses de nuestras vidas?
- Porque se cansó de hacer el idiota intentando ir detrás de alguien que no es como pensaba en realidad.
- Te dije que podíamos ser amigos y tú lo primero que me dijiste es que no encontrabas a la zorra adecuada y que tu mejor candidata era yo. – le, prácticamente, escupí las palabras.
- Mira, lo siento, ¿vale? No fue mi intención decirte todo eso pero es que estaba cansado de no recibir el trato que me merecía.
- De acuerdo, acepto tus estúpidas disculpas pero ¿sabes una cosa? Puedo perdonar, pero no olvidar. – dije antes de entrar otra vez en mi habitación, pero esta vez hubo un pequeño obstáculo que no me dejó cerrar la puerta. Harry.
- Por favor, dame otra oportunidad. – me suplicó. Tenía a uno de los chicos más atractivos de todo el planeta rogándome para que le diera otra oportunidad de ser mi amigo. Cualquier otra chica diría que sí inmediatamente, pero yo no era cualquiera.
- Te la tendrás que ganar. – fue lo único que le contesté.

Me quedé todo el día en mi habitación, bueno, cuando digo todo el día es solo hasta la hora de comer. A esa hora, alguien tocó la puerta y después entró, al parecer tenía una llave de repuesto así que tenía que ser alguno de los chicos. Yo seguí tumbada boca abajo en el suelo. Solo para que lo sepáis, no estaba loca es que hacía mucho calor y el suelo estaba fresquito. Esa persona se sentó a mi lado y me empezó a acariciar suavemente la espalda. Louis. Sabía que era él. Nos quedamos unos cuantos minutos más así hasta que por fin decidí levantarme. No me había equivocado, ahí estaba mi novio y mejor amigo. Me levanté del suelo y tomados de la mano, fuimos a comer los dos solos, sin nadie más. Había añorado estar así con Louis, aunque solo nos habíamos distanciado hoy. Me lo estaba pasando realmente bien con él riendo, jugando, abrazándonos de vez en cuando, robándonos pequeños pero sinceros besos hasta que una gran masa de chicas nos empezaron a rodear. Genial, nos habían descubierto. Louis comenzó a sacarse fotos con sus fans mientras ellas chillaban y le hacían preguntas. Yo intentaba irme de allí pero la mano de Louis sobre la mía me lo impedía. Al final, renuncié a mis intentos de huir y me quedé junto a la gran masa de chicas. No me interesaba mucho estar ahí pero una pregunta de una chica hizo que mi actitud cambiara.
- Louis, ¿esa chica es tu novia? – la pregunta la había hecho una chica de mi edad, más o menos, pero no la había hecho de mal gusto.
- Pues… - Louis me miró con sus grandes ojos azules y después a la chica para volver su mirada a mí. Yo lo único que pude hacer fue sonreírle y mirar a la chica que aún esperaba con ansias la respuesta como todas las demás. – Sí, es mi novia.
- Me alegro por vosotros, hacéis una pareja preciosa. – pude oír a la chica por encima de todos los insultos hacia mí por parte de muchas de las Directioners.
- Gracias. – dije antes de apartarme del grupo, dejando a Louis en el centro de ese gran huracán de gente, seguida de esa chica. – Gracias por ser de las pocas que lo piensan.
- Si Louis es feliz contigo lo tendrán que respetar, al fin y al cabo es su ídolo.
- Tienes razón. ¿Cómo te llamas? – esta chica me estaba cayendo muy bien.
- Rose y tú eres Carolina, ¿me equivoco?
- No pero, ¿cómo lo sabes? – nadie había dicho nada de mi relación con Louis ya que habíamos sido lo suficiente cuidadosos en todos los aspectos.
- Eres la chica que le tiró un refresco en la cabeza a Harry Styles. – dijo sin poder aguantar la risa.
- Lo siento. – dije con una pequeña sonrisa en la cara.
- No te disculpes, puede ser uno de mis ídolos pero no puedo negar que es gracioso.
- Rose, tengo el presentimiento de que nos vamos a llevar muy bien.


2 comentarios:

  1. Jaja, me encanta. Aunque ¡argh! Harry, alguien tendría que echarle una buena regañina. Bueno, otra, ya que lo hicieron los chicos ( ? ) jaja. Me encanta la novela, la adoro, y lo sabes. ¡Sigue así! Lo estás haciendo muy bien :) ¡Ah! Por cierto, una cosita. Espero que no te moleste, no es mi intención publicitarme ni nada. Es más, no me gusta publicitarme a mí misma. Pero te agradecería un montón que te pasaras si puedes y si quisieras ayudarme en recomendarme. Es un blog que lo abrí hace como mes y medio, casi 2 meses. Y como nadie visita ni comenta... es un blog sobre ayudar a la gente, tanto chicas como chicos, jóvenes como niños... Y bueno, quien tenga algún problema ( incluso si tú quieres ) o alguna duda, tanto grave como si fuera una "chorrada" ( que para mí no lo son ) pues, que me escriba y yo se lo respondo encantada. Bueno, muchas gracias de todas maneras. Aquí el link: http://desahogos-problemas-notengasmiedo.blogspot.com.es/ . Repito, me encanta tu novela, quiero ya el siguiente capítulo ;) xx

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  2. Gracias, de verdad, me alegro de que te encante. :D
    Bueno, Harry... jajaja tranquila que ya le han echado la bronca a nuestro ricitos.
    Y lo que respecta a tu blogg... no me molesta que le des publicidad y, gracias a ti, he hecho una columna con algunos bloggs que me gustan y que los recomiendo (el tuyo esta, claramente XD)
    Un beso <3

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