martes, 6 de agosto de 2013

Capitulo 13 – Misión “Emparejar a Hazza”

Otra vez en el avión pero esta vez con un destino diferente. Escocia. Los chicos iban a dar un gran concierto en la capital y parecían ansiosos. Estábamos tranquilamente jugando una interesante partida de póker. Era uno de mis juegos favoritos y, no cabe negar que, era muy buena jugadora. Esta vez no estaba en una muy buena situación, mis cartas no eran muy buenas pero siempre hay que tener un as en la manga. Siempre que jugaba a este juego ganaba y, algunas veces, no muy legalmente. El mismo truco, una y otra vez, siempre funcionaba. Solo necesitaba una carta y la tenía en mi poder, solo que ninguno de mis contrincantes los sabía.
- Pareja de reyes. – sonrió triunfante Zayn.
- No cantes victoria, Malik. – le miré antes de descubrir mis cartas. – Escalera real.
- Es imposible. – reclamó Zayn indignado por que le haya ganado una chica. – No puedes tener esas cartas.
- Asúmelo Zayn, te ha ganado una chica. – se burló Liam.
- Bueno, enhorabuena. – me tendió una mano el derrotado.
- Gracias. – reí mientras estrechaba mi mano con la suya.

Después de la pequeña partida, que en realidad duró demasiado, aterrizamos. Una vez en el aeropuerto, fuimos a por nuestras maletas y cuando iba a coger la mía, Louis me la arrebató. Tenía la patética escusa de que al ser su novia él tenía unas “obligaciones”. A mí eso me parecía una completa estupidez pero, el chico era muy cabezota. Íbamos caminando hacia la parte exterior donde, yo ya me había encargado de que nos esperaran dos taxis. Esta vez nos quedábamos en otro hotel igual de lujoso que el anterior y tanto lujo me estaba dando dolor de cabeza. La habitación esta vez, por culpa de un fallo en recepción, la compartiríamos Louis, Harry y yo. Pura casualidad, ¿no creéis? Esto no podía ir mejor. Dejé que los dos chicos vaciaran sus maletas mientras yo hacia unas cuantas llamadas. La primera y principal, claro está, tenía que ser a mi mejor amiga. Un pitido, dos, tres… No me lo cogía pero ¿por qué no me lo cogía? Lo volví a intentar y el mismo resultado. Vale, ya la llamaré en otro momento. Ahora tocaba la siguiente y última persona, Rose.
- ¿Carol? – genial, me lo había cogido. - ¿Qué tal por Escocia?
- Genial, acabamos de llegar al hotel y ya empiezan los problemas. – necesitaba ayuda.
- A ver, ¿qué ha pasado?
- Fallos en recepción. – solté sarcásticamente.
- No me lo quiero ni imaginar. – se oyó su angelical risa por el altavoz del teléfono.
- Pues imagínate esto: Louis y Harry compartiendo habitación conmigo. – expliqué sin dar muchos detalles.

Estuvimos hablando por horas, en concreto tres, y verdaderamente lo necesitaba. Necesitaba a alguien para contárselo y que me aconsejara, alguien como Rose. Ella era muy sensata y pensaba antes de actuar, cosa que yo hacía escasas veces. Recuerdo sus últimas palabras antes de despedirse. “Piensa en lo que de verdad quieres. Alguien que te dé la explosividad que necesitas para dejar atrás la timidez o alguien que te ofrezca una relación de película. Tienes que elegir.” Esas palabras estaban grabadas en mi cerebro con fuego y no me las podía quitar. Rose tiene razón, tengo que elegir. Romanticismo o sensualidad. Eran como dos polos opuestos. La peor parte era que tenía algo que los unía en una enorme amistad, su trabajo. Los dos eran componentes del mismo grupo y casi como hermanos. Mi cabeza estaba absorta en la tan difícil decisión que no me di cuenta de que el móvil que tenía en la mano estaba sonando.
- ¿Diga?
- Carol, hace horas que te llamo. – Jade y sus exageraciones. - ¿Qué pasa?
- Nada, y se supone que eso te lo tengo que preguntar yo a ti. ¿Por qué no me has cogido el teléfono?
- Digamos, que estaba un tanto ocupada. – pude notar que tenía una sonrisilla en la cara.
- Vamos, habla.
- El otro día, salí a cenar con mi hermano y su novia. Fuimos a un restaurante de esos medio pijos y yo no quería ser ninguna sujetavelas. – me imaginaba a Jade entre tanto arrumaco por parte de la pareja y me entró una pequeña risa. – No te rías. – se quejó. – Bueno, mejor sigo. Cuando salimos del restaurante, Mark se encontró con un amigo y tenías que ver al amigo. Estaba buenísimo. Bueno, que me presentó a Logan y nos caímos muy bien. Llevamos quedando desde hace una semana y te debo una muy grande.
- Lo tendré en cuenta pero, esta vez ¿por qué? – reí ante el comentario de mi amiga.
- Gracias a tu llamada no nos pilló mi madre.
- Entonces, de nada. Un momento, ¿lo habéis hecho? – pregunté incrédula.
- Sí, ya me he hecho una mujer. Logan es el mejor, en serio. Fue un completo caballero. – me empezó a contar pero paró. – Ahora solo quedas tú, aunque quiero que me cuentes los detalles cuando esté allí. Sweetie, tengo que colgar. Logan me espera, adiós.
- Adiós, Poopey.

Después de colgar el teléfono, fui con los chicos que ya habían acabado de ordenar la habitación. Me estaban esperando los dos sentados en la cama de matrimonio que el hotel nos ofrecía a nosotros tres. Genial, más problemas. Había sido buena toda mi vida y ahora me castigaban poniendo cada vez más obstáculos en ella. Nada podía ir mejor. Cogí mi maleta y empecé a vaciarla bajo la atenta mirada de los dos chicos. Bien, tenía que poner en marcha mi plan. Antes lo había estado hablando con Rose, ya que ella era directioner o como quiera que se llamaran sus fans, y sabía todo lo que Harry buscaba en una chica. Pero la pregunta era ¿por qué se había fijado en mí? Yo era todo lo contrario a lo que él quería. Bueno, ahora solo tocaba buscar a una chica que cumpliera esos requisitos. Acabé de poner toda mi ropa en el hueco del armario que me habían dejado y salí corriendo de mi habitación para tocar la puerta de al lado. Justo antes de que saliera alguno de los dos, la puerta se abrió y pude entrar rápidamente con la mala suerte de tropezar y caer sobre la persona que había abierto.
- Cierra, rápido. – dije y Niall cerró la puerta con el pie como pudo.
- Ya me estás explicando lo que ocurre. – dijo mientras me guiaba al sofá donde estaban sentados sus dos amigos.
- Tengo un plan y necesito vuestra ayuda. – dije sin andarme con rodeos.
- Desembucha, canija. – me apremió Zayn.
- Bueno, vosotros sabéis lo ocurrido entre Harry, Louis y yo. ¿No?
- El triángulo amoroso, algo hemos oído. – afirmó Niall.
- Espera, lo que estás pensando no hará daño a nadie, ¿verdad? – se preocupó Liam nada más ver mis intenciones.
- No, tranquilo. Nadie sufrirá. – “si todo sale bien” continué esa frase en mi mente. Necesitaba la ayuda de los chicos y si lo hubiera dicho, se habrían negado al instante.

Les conté todo mi plan. Lo de encontrar a una chica que cumpliera todos sus requisitos, intentar que Harry se concentré solo en ella y, finalmente, que comiencen una bonita historia de amor. Parecía sencillo, pero las exigencias del chico eran grandes y estar viajando cada cinco días no ayudaba mucho. Estuvimos hablando de las posibles chicas que ellos conocían pero ninguna era la adecuada para el chico, o al menos yo había descartado a todas. Y preguntaréis por qué descarté a todas esas chicas y la respuesta es muy simple. Por celos. Y otra vez con la preguntita de por qué los celos. Pues, no tengo ni idea. No lo sé, será porque no quiero que ninguna otra chica tenga a Harry. Raro. Pero quiero que todo el mundo sepa que estoy locamente enamorada de Louis. Continuamos con nuestra investigación mientras los otros dos chicos estaban por ahí haciendo cada uno sus cosas. Después de mucho tiempo, las finalistas fueron tres chicas aunque yo seguía negándome. Los chicos conocían a las tres, ya sea por contacto directo o amigos en común. Liam llamó a la primera chica y dio la casualidad de que estaba de vacaciones aquí, en Escocia, con su familia. Hoy mismo, tendrían una pequeña cita para que se conozcan o revivan viejos tiempos.
- Bien, creo que por hoy ya está. – dijo Zayn mientras se levantaba de la cama y entraba en el baño.
- ¿Carol, crees que esto es buena idea? – Liam y sus preocupaciones me estaban poniendo nerviosa.
- Sí, ya te he dicho un millón de veces que sí.
- No nos preocupamos por Harry, sino por ti. – interrumpió Niall. – Es obvio que te gusta Harry.
- No me gusta Harry, solo somos un intento de amigos. – y eso es lo que creía y era.
- No parecía eso cuando descartabas a todas las chicas de las fotos. – dijo Zayn en voz alta desde el baño.
- ¡¿Pero tú no estabas en el baño?! – que cotilla que es la gente, por dios.
- Sabes que es verdad, no lo niegues. – continuó Zayn.
- No es verdad. – dije antes de marcharme sin antes dar un portazo para que notaran mi enfado.

Caminé por el pasillo hasta llegar al ascensor. Pulsé el botón y espere a que llegara. Un minuto, dos, tres. ¿Por qué no llegaba? Maldito trasto. Continué esperando pero seguía sin venir. Noté que había alguien a mi lado y giré un poco la cabeza para poder ver a esa persona. Era una chica alta, delgada y muy guapa. Tenía el pelo castaño claro con unas mechas más oscuras por toda la cabeza. La chica giró la cabeza hacia mí y pude ver unos impresionantes ojos azules, muy oscuros. La chica era realmente preciosa y muy parecida a la de la foto de la primera candidata para Harry. Al fin llegó el ascensor y ambas subimos a él. Pulsamos el mismo botón a la vez mientras sonaba una irritante pero pegadiza música en el ascensor. Continuamos en silencio hasta llegar a la planta de la chica. Ella bajó pero justo antes de que se cerrara la puerta, me habló.
- Oye, me suenas de algo.
- Puede que nos hayamos encontrado por el hotel. - ¿de qué me conocía?
- Ya sé quien eres. Carolina Senderson, la novia de Louis Tomlinson. – claro, era una antigua amiga de los chicos.
- Encantada. – dije educadamente.
- Soy Brianna Gibson, una antigua amiga de los chicos. – se presentó. – Estaba deseando conocerte.
- Bueno, pues ya me conoces. – mostré una pequeña sonrisa y me acordé de mi plan. – Oye, ¿qué te parece si te vienes a cenar con los chicos y conmigo? Para conocernos mejor.
- Que casualidad que Liam me llamara anoche para preguntarme lo mismo. – soltó una pequeña carcajada. – Claro, ahí estaré.

Las puertas se cerraron tras Brianna y el ascensor siguió su rumbo. Llegué al vestíbulo y me dirigí hacia la puerta para dar un tranquilo paseo. Caminé por las calles sin compañía alguna. Iba mirando los escaparates de las tiendas hasta quedarme completamente fascinada por un conjunto que llevaba un maniquí. Ese era el estilo que había abandonado hace mucho tiempo. Esa ropa había hecho que me metiera en muchos problemas pero quería volver a tenerlo. Entré en la tienda y fui directa al probador.
- Seguro que estás preciosa. – oí una voz al otro lado de la cortina. – Vamos, sal para que te vea.
- ¿Me estabas siguiendo? – pregunté divertida.
- Puede ser. – abrí la corina y allí estaba con su preciosa sonrisa. – Rebelde pero preciosa.

Volvimos al hotel para poder arreglarnos para la cena. Cuando llegamos a la habitación, nos recibió Harry solamente con una pequeña toalla blanca enrollada en la cintura. Tenía sus perfectos rizos mojados haciendo que pequeñas gotas cayeran por su cuerpo, desde su pelo bajaba por su cuello y llegaban a sus perfectos y trabajados abdominales. Era una imagen muy sensual y eso me provocaba. Aparté la mirada rápidamente y me metí en el baño. El agua fría me ayudaba a relajarme sea verano o invierno. No tardé mucho en coger una toalla y secarme un poco. Mierda, se me había olvidado la ropa. Abrí un poco la puerta y asomé la cabeza.
- ¡Louis! – le llamé. - ¡Louis!
- Louis está en la habitación de los chicos duchándose. – me dijo Harry ya vestido. - ¿Necesitabas algo?
- Se me había olvidado la ropa. ¿Me la puedes traer, por favor? – le pedí. – Está encima de la cama.
- Sabes, creo que te quedaría mejor este vestido. – dijo después de mirar el que había encima de la cama y los que había en el armario. Tenía un vestido amarillo precioso que no me acordaba que tenía.
- Es precioso, buena elección. – aprobé su decisión con una sonrisa.

Terminé de vestirme y maquillarme para poner fin a mi vestuario. Ya había terminado y salí del baño tranquilamente. Allí estaba sentado Harry, pero no con vaqueros y camiseta sino con una preciosa camisa blanca y unos pantalones negros ajustados. Para rematar su look arreglado pero a la vez informal, sus clásicas converse. Estaba guapísimo aunque, ¿cuándo no lo estaba? En cuanto me vio, sonrió e hizo que diera unas cuantas vueltas sobre mí misma para después decirme lo guapa que estaba. Era un encanto ahora que lo estaba conociendo de verdad. Miré a ambos lados y no había ni rastro de Louis. Me puse delante del espejo para poder corregir alguna imperfección que pidiera haber.
- Estás preciosa. – dijo Harry a la vez que se ponía a mi lado.
- Gracias. – una pequeña sonrisa apareció en mi cara nada más escuchar sus palabras. – Tú también estás muy guapo.
- Gracias. – dijo con una sonrisa también. - ¿Sabes que parecemos la típica pareja que va al baile del instituto?
- Pero en realidad vamos a una cena y no somos pareja. – su sonrisa se borró al escuchar mis últimas palabras.
- Bueno, es hora de irse. – me ofreció su brazo pero yo tenía mis dudas. – Tranquila, además Louis ya nos espera abajo.
- Pues vamos. – le cogí del brazo y pusimos rumbo al restaurante donde nos esperaban los chicos y Brianna. Misión “Emparejar a Hazza” en marcha.


2 comentarios:

  1. Weeeeeeeeeeeeeeeeei! De verdad que echaba mucho de menos uno de tus maravillosos capítulos.
    Este, pues como siempre, me ha encantado! Prefecto ;)
    Me gusta Rose, es una gran amiga y Jade, me ha hecho un poco de gracia la conversación jajaja.
    Y bueno, que yo me estoy haciendo un lio con ese trio amoroso seguro que Carol también, solucionalo de una vez por todas.
    And nothing else :') Next plis! Un kiss guapa:3

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    1. Jajajja bueno, la verdad es que he estado un pelin liada y no tenia tiempo para escribir pero VOILA!! Aqui esta el capitulo.
      Si, Rose es una buena chica y Jade... enfin que esta un poquito loca. XD
      El triangulo amoroso... bueno eso con el paso del tiempo se resolvera. Team Louis o Team Harry??
      Otro para ti preciosa ^^

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