jueves, 29 de agosto de 2013

Capitulo 17 – Eleanor Calder.

Alemania. El país donde la verdad saldrá a la luz. Donde por fin sabré todo sobre esa chica. Eleanor. No me puedo creer que por fin vaya a saber la verdad. Ese concierto era el lugar donde por fin conocería a esa chica. Estaba deshaciendo las maletas en la habitación del nuevo hotel. Estaba demasiado cansada de tanto viaje y tanto sentimiento confuso. Oí la puerta abrirse y, al instante, un olor a pollo frito inundó la habitación. Sonreí al notar ese olor y mi pequeño rubito irlandés se sentó en la cama. Me giré y, ahí estaba, sentado con una sonrisa en la cara y una alita de pollo en las manos.
- ¿Qué pasa? – dije con una sonrisa.
- Tenía hambre, así que salí del hotel y me metí en un restaurante de pollo frito. Después volví y, cuando estaba frente a la puerta de mi habitación, pensé que tendrías hambre. – explicó con una preciosa sonrisa mostrando su aparato.
- Bueno, pues gracias. – acerqué mi mano a la bolsa.
- ¡Quita las manos de mi comida! – gritó a la vez que se alejaba de mí.
- Pero si tú me has dicho que compartirías la comida conmigo. – reí ante la actitud de mi amigo.
- No, yo he dicho que pensé que tendrías hambre no que compartiría mi comida contigo. ¿Vamos a comer por ahí? – me explicó.
- Serás… - Niall se ponía muy gracioso cuando hablaba sobre compartir su comida. – Vale

Recogí lo último que me quedaba y lo metí rápidamente en el armario. Cogí mi bolso, en el cual metí el móvil, y salimos rumbo a un restaurante para comer solamente él y yo. Bajamos al vestíbulo y salimos del hotel. Caminamos por las transitadas calles de la capital alemana entre risas, bromas y conversaciones sin sentido. Niall era un chico realmente divertido y con el que podías pasar un muy buen rato. Buscábamos algún restaurante que fuera típico pero no teníamos ni idea por donde ir y los carteles no nos ayudaban mucho, ya que estaban en alemán. Continuamos andando hasta que un pequeño local llamó nuestra atención. Entramos al restaurante y era muy bonito. Unos manteles blancos cubrían cada una de las mesas y encima de estas, había unos preciosos jarrones con unas perfectas rosas rojas. Nada más entrar, una mujer de mediana edad se acercó a nosotros y nos llevó a una mesa. Esta estaba algo apartada del resto, estaba en un pequeño jardín con muchas flores alrededor. Era todo precioso. Niall y yo nos sentamos cada uno en un lado de la mesa y miramos atentamente las cartas que nos había entregado la mujer.
- Este restaurante es precioso. – dije mirando a mi alrededor y admirando la belleza que desprendía el lugar.
- Te doy la razón, enana. – dijo riendo y llenando sus pulmones de aire. – Además, las flores huelen genial.
- Tienes toda la razón. – le regalé una enorme sonrisa pero cambió por un rostro enfadado en menos de lo que canta un gallo. - ¿Enana? Que conste que solo tienes tres años más que yo.
- Madre mía, pero si eso no es nada. – dijo con sarcasmo. – Y que sepas que son casi cuatro años. En Septiembre cumplo 20.
- Viejo. – le saqué la lengua. – A mí aún me queda. Hasta Febrero nada.
- ¿Ya sabe lo que va a pedir, la joven pareja? – la mujer de antes se acercó silenciosamente a nosotros con una pequeña libreta y un bolígrafo en las manos.
- Tráiganos el plato típico de Alemania. – dijo Niall con una sonrisa en la cara.
- Enseguida. – le devolvió la sonrisa. – Disfruten de la velada.
- Gracias. – dijimos Niall y yo a la vez, cosa que hizo que riéramos.
- Creo que ha pensado que somos novios. – dije en voz baja por si me oía la mujer.
- Tampoco hacemos tan mala pareja, ¿o sí? – dijo Niall con voz seductora para después estallar en carcajadas.

El día se estaba centrando en nosotros dos. Después de comer y despedirnos de la amable camarera, fuimos a pasear por los lugares más importantes de la ciudad. Con mi rosa en la mano y el brazo de Niall sobre mis hombros, caminamos por las tranquilas calles. Y os preguntaréis por qué tengo una flor, y es muy simple. La anciana mujer, al pensar que éramos pareja, le ofreció a mi amigo irlandés una rosa roja preciosa que no dudó en regalarme. Los dos sabíamos perfectamente que estábamos rodeados de gente que nos sacaba fotos y, que más tarde, sacarían de contexto. Ya era por la tarde y estábamos en un centro comercial. Entramos en una tienda y me puse a mirar la ropa que había colgada en las perchas. Miré hacia atrás y vi a Niall sentado en un pequeño banco justo al lado de los probadores, estaba exhausto. Me reí al verlo allí sentado mientras dejaba todas las bolsas llenas de ropa que me había comprado. Continué mirando y me encontré con unos zapatos preciosos. No dudé en acercarme a ellos y cogerlos pero, al parecer, otra persona había tenido esa misma idea.
- Disculpa, los había cogido yo primero. – dije lo más educadamente posible.
- ¿Eh? – una chica morena levantó la cabeza del zapato y me miró. – Lo siento.
- Tranquila, cógelo. Hay muchas tallas, miró unos de alguna caja y ya está.
- No, tú los cogiste primero. Yo buscó mi talla, no te molestes. – dijo la chica rápidamente.
- Si no me molesta. – las dos nos agachamos a la vez y cogimos la misma caja. La talla 38 que era la única que había de ese número.
- Eleanor, date prisa. – dijo una mujer morena con el pelo rizado acercándose a nosotras.
- Ya voy. – le contestó ¿Eleanor? Habrá millones de chicas con ese nombre, no podía ser.
- Carol, tenemos que irnos. – habló Niall desde el banco.

Dejé los zapatos y me fui con Niall. No podía ser esa chica, no me podía haber encontrado con la persona que me había arruinado mi relación con Louis. Niall, al parecer, notó que ya no tenía la cara alegre que le había regalado durante todo el día. No me forzó a hablar ni a contarle nada, solo se limitó a abrazarme para volvernos al hotel. Me acompañó hasta mi habitación y entramos para ver un rato una película o seguir hablando de cualquier cosa. Dejó las bolsas al lado de la cama y, de un salto, se tumbó en ella. Dio dos golpecitos a su lado y yo le imité pero en vez de saltar en la cama, lo hice encima del chico. Pasó un brazo por mis hombros y, con el mando de la televisión en la mano, empezó a cambiar canales. Una película de miedo. Genial, me encantan pero esa no la había visto. Iba pasando el tiempo, y con ello la película. En algunos momentos, me asustaba un poco pero lo intentaba disimular hasta que el típico asesino salió de repente de un armario. Me asusté tanto que sin darme cuenta estaba encima de Niall, abrazándole, y este no paraba de reírse.
- ¡Damas y caballeros, la amante de las películas de miedo Carolina Senderson se acaba de asustar! – dijo con voz de presentador mientras se reía.
- ¡Niall James Horan, cierra la boca! – grité mientras me reía.
- Carol, no hay que ocultar la verdad. – rió y cogió un cojín.
- No te atrevas. – le apunté con un dedo.
- O sí. – me empezó a golpear con el cojín mientras reía y así se desató una épica pelea de cojines.

Dos días después, mejor dicho dos noches después, llegó el concierto. Estuve junto con Lou y la pequeña Lux a uno de los lados del escenario bailando cada canción con la que los chicos nos sorprendían con movimientos raros. Nos lo pasamos genial hasta que, una vez llegado el final, una chica intento pasar hacia donde estábamos nosotras esperando a los chicos. Al parecer, no la dejaban pasar. Llegaron los chicos y corrí a abrazarles. El último fue Louis. No sabía si abrazarle o no pero, ante todo, él era mi amigo y necesitaba mi apoyo. Le di un abrazo que, al principio, le descolocó pero me lo devolvió con ganas. Estuvimos mucho rato abrazados, rememorando viejos tiempos, recuperando el tiempo perdido. Pero siempre hay algo que lo fastidia, bueno siempre es alguien.
- ¡Louis! – era una voz femenina. Nos separamos y se giró hacia donde procedía la voz.
- ¿Eleanor? – se refirió a la chica. Fue hacia donde estaba y habló con el guardia. Al poco rato, ya habían pasado los dos pero se fueron a un lugar más apartado aunque se podía escuchar perfectamente. - ¿Qué haces aquí?
- Te dije que vendría. – Louis puso una cara de no entender nada. – Te envié un mensaje.
- Pues yo no he recibido ningún… - sacó el móvil y supongo que vio que estaba leído. – mensaje
- Chicos, ¿podemos irnos? – dije al ver lo que se me venía encima.
- ¡Carolina Alexandra Senderson, no des un paso más! – estaba enfadado, y mucho.
- Y ahora es cuando nos vamos. – empecé a andar y al ver que nadie me seguía, me detuve.
- ¡¿Por qué lo has hecho?!
- ¿Eh? – ahora era el momento en el que tenía que demostrar mi amor por el teatro. Carolina, relájate y respira. Es el momento de actuar. – No sé de que me hablas.
- ¿Louis, estás bien? – esa chica, Eleanor.
- No, no estoy bien. ¡¿Por qué cotilleaste en mi móvil?!
- Yo no he cotilleado en ninguna parte.
- ¿Entonces me vas a decir que alguien me ha robado y ha mirado mis mensajes? – preguntó sarcásticamente. – El otro día, cuando salí del baño estabas delante de mi móvil y después saliste corriendo.
- ¡¿Y qué querías que hiciera?! – acabé explotando. - ¡¿Qué hubieras hecho tú si te hubieras enterado de que tu novio te ha engañado mientras yo estaba perdida en un país desconocido?!
- Yo… - se veía en su cara el arrepentimiento.
- Eso pensaba. – dije antes de irme.
- ¡Eso no te daba el derecho a invadir mi intimidad! – gritó antes de que cruzara la puerta.
- ¡Y a ti no te da derecho a romperme el corazón! – me giré y le escupí las palabras. Continué andando por los tristes pasillos hasta que me harté de andar y me senté en el suelo a llorar en paz.
- ¡Carolina! – oí una voz llamándome. De repente, una figura apareció por una esquina. - ¿Carolina?
- ¡¿Qué quieres?! – le grité a aquella chica.
- Yo, venía a disculparme. – parecía que estaba a punto de llorar.
- Tú no tienes la culpa. – dije tranquilizándome y secándome las lágrimas con la manga de la camiseta.
- Sí, sí que la tengo. Yo he estropeado tú relación con Louis. Me siento… fatal. – tenía los ojos llorosos e iba a ponerse a llorar en cualquier momento.
- Oye, no es tu culpa. – intenté tranquilizarla. No me gustaba ver a nadie llorar y, si las veía, las ayudaba en todo lo que podía. – A lo mejor, es que Louis y yo no estábamos destinados a estar juntos.
- Te juro que yo no sabía que tenía novia, no me lo dijo. Antes de llegar al concierto, vi en una revista en la que salíais juntos y me enteré. Lo siento mucho, hacíais muy buena pareja. – dijo rápidamente cosa que hizo preguntarme si esta chica respiraba. – Es que me gusta mucho y no quiero entrometerme en…
- Eleanor, ya te lo he dicho. No pasa nada. Ahora pasará lo que siempre ocurre cuando nos enfadamos. – dije como si no me pasara nada. Enserio, quiero mi Óscar, me lo merezco. – Ahora vendrá Louis con una caja de bombones o un peluche a pedirme perdón.
- ¿Siempre que os enfadáis pasa eso? – se secó las lágrimas y esbozó una pequeña sonrisa.
- Sí. – asentí energéticamente. – Ahora, si me disculpas. Tengo que ir a comprar una caja de Oreos.
- ¿Para qué? – preguntó extrañada.
- A Louis le encantan. – sonreí y me fui al supermercado más cercano.

Salí del estadio y caminé por las oscuras calles de Alemania. Justo en frente, para mi suerte, había una pequeña tienda de estas que vendían de todo. Entré y busqué entre los pasillos la cajita de galletas. Una vez con las galletas en la mano y haciendo cola en la caja para pagar, pensé en esa chica. Eleanor. ¿Cómo podía odiar a alguien como ella? Era un encanto de chica y había sido la única que se preocupó por mí. Joder, es que no puedo ni odiar a nadie. La verdad, es que los dos hacían muy buena pareja y no podía negar que la chica estaba enamorada. Bueno, yo no soy nadie para entrometerme en el amor de ninguna persona. Al parecer, que te engañen sirve para que te abran los ojos pero ante todo descubrí algo. Eleanor Calder no es mala persona, solo que no conocía toda la historia.




4 comentarios:

  1. Si es que tus capítulos nunca me defraudan, cada vez me van encantando más!
    Bueno, solo voy a decir que adoro como los chicos tratan a Carol, qué tiernos! Ojala yo tuviera esos amigos jaja. Y que Lou y Carol se reconcilien prontito ;)
    Ah si, HAPPY BIRTHDAY DADDY DIRECTION! :D Que rápido pasa el tiempo no? Jajaja ya 20 añazos :)
    Espero el siguiente cuanto antes.
    Un kiss guapa!<3

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  2. Jajja Millones de gracias. Me encanta oirlo, bueno en este caso leerlo XD.
    Es que esos chicos son puro amor, yo tambien quiero a ellos como amigos jajaj.
    Lou y Carol... solo te voy a decir que no pueden pasar mucho tiempo separados. ;D
    Jajaj no me puedo creer que nuestro niño tenga ya 20 añitos. Que rapido pasa el tiempo.
    One Kiss <3

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  3. *se levanta y aplaude* que capitulo taaaan perfecto, excelente escritora, FELICIDADES, cada vez que comento me encanta decirte lo bien que escribes, aay el capitulo muy hermoso<3 que lindo el paseo de niall y carol, y bueno, espero que arreglen todo Lou y Carol, con leer me han provocado unas oreos jajaja, bueno bueno, ah si por cierto, FELIZ CUMPLE LIAM, 20 años heroe :') ya no puedo esperar por el proximo capitulo! Un beso cielo<3

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  4. Jooo GRACIAS!! Tranquila que a mi me encanta que me lo digas pero al final me lo creere y todo.
    Jajja si, Niall y Carol tienen una bonita amistad :D
    Ya veras como lo arreglan rapido. Lou y Carol no pueden estar separados mucho tiempo. 0.0
    Un Beso preciosa <3

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