jueves, 24 de octubre de 2013

Capitulo 25 - ¿Canguro? ¿Yo?

Perfecto. Así se resume el día de ayer y todos los que me quedan por vivir junto a ese chico. Nunca pensé que todo esto ocurriría y más sabiendo que el chico es Harry. ¿Harry y yo juntos? Hace unas cuantas semanas ni siquiera se me habría pasado por la cabeza que yo sea la novia de Harry Styles, pero ahora es lo único que quiero. Todo lo que hace por mí hace que cada día me guste más todo de él. La noche anterior había sido mágica. Después de que, oficialmente, nos convirtiéramos en novios, cenamos la deliciosa cena que Harry había preparado personalmente. Era un chef magnífico. Más tarde, nos quedamos sentados en la arena mirando el mar. Pasó su brazo por mi cintura y yo apoyé mi cabeza sobre su hombro. Así nos quedamos durante horas hasta que el amanecer tiñó el cielo de naranja. Al acabar de ver ese precioso espectáculo, nos levantamos y nos dirigimos a la casa que sería nuestra por una noche. Ese día finalizó con otra demostración de amor. Esta vez fue diferente, cada movimiento, cada beso y cada caricia hacía que estuviéramos más unidos.
- Fue maravilloso. – me susurró al oído con esa ronca voz de un chico recién levantado.
- Tú eres maravilloso. – le besé en los labios.
- Gracias por todo.
- Bueno, creo que los chicos y tú tendréis que prepararos para el concierto. – me sonrojé a la vez que cambiaba de tema.
- Claro. – dijo riendo antes de besar mis labios e ir a por su ropa.
- Podrías taparte un poco, ¿no? – me tapé los ojos con las manos.
- Si ya lo has visto todo. – volvió a reír. – Me voy a dar una ducha, ¿te vienes?
- ¿A la ducha? – me salió una vocecita muy aguda por culpa de la sorpresa.
- Sí, así ahorramos agua y todo eso. – una pícara sonrisa se apoderó de su cara.
- Todo por ahorrar. – me levanté de la cama y me bajé la camisa de Harry que llevaba puesta.
- Que sepas que tenemos que estar en igual de condiciones. – se acercó por detrás y, gracias al espejo del baño, pude ver como desabrochaba uno a uno los botones. Cuando terminó, deslizó la camisa por mis brazos y me la quitó. – Eres perfecta.

La ducha no fue, lo que se dice, rápida. Entre caricias, jabón, besos y burbujas se nos pasaron los cuarenta y cinco minutos siguientes. Salí del baño con una toalla enrollada a mi cuerpo y con otra me secaba el pelo. Harry ya estaba fuera con la ropa encima de la cama dispuesto a vestirse. Se vistió con mi mirada siempre pendiente de cada uno de sus movimientos. Cogí la ropa que había llevado al concierto y me la puse, esta vez el que no se perdía ninguna de mis acciones fue él.
- Tenemos que repetir lo de la ducha. – dijo con una sonrisa juguetona.
- Lo que pasa es que tú estás muy necesitado. – me burlé de él.
- ¿Que quieres? Soy un chico y tengo mis necesidades. Además, la culpa es tuya.
- ¿Mía? – me sorprendí.
- Sí, por ser tan condenadamente sexy. – me besó para después coger mi mano y guiarme fuera de la casa donde nos esperaba la limusina.

Vuelta a la actualidad. No podía dejar de pensar en lo ocurrido ayer. Todo era genial. Los chicos daban un concierto esta noche y ya estábamos dirigiéndonos al hotel. No tenía pensado ir a su concierto, prefería quedarme descansando. Me lo pasaba genial en cada espectáculo que los chicos ofrecían pero estaba cansada de tanto viaje, tanta música y tanto amor, no sé si me entendéis. Llegamos al hotel a eso del mediodía y los chicos, supongo, que se imaginaban la historia.
- ¡Bienvenidos a la civilización, parejita! – gritaron Liam y Niall a la vez.
- Gracias, supongo. – dije en voz baja.
- ¿Lo habéis pasado bien? – preguntó Louis a la vez que levantaba las cejas una y otra vez.
- Demasiado. – rió Harry.
- Carol. – me llamó una voz.
- ¿Lou? – me giré y allí estaba la peluquera.
- ¿Me harías un favor?
- Claro. – asentí con una sonrisa.
- ¿Podrías cuidar a Lux esta noche? Tengo que viajar a Londres urgentemente y no puedo llevármela. Volveré mañana por la tarde. – me pidió.
- ¿Canguro? ¿Yo?
- Por favor.
- Claro. – acabé accediendo.
- Gracias, ven. – me cogió de la mano y me condujo hasta su habitación.

Llegamos a la puerta y la abrió. Entramos y allí estaba la pequeña con un hombre. Paul. Lou la cogió en brazos junto con una mochila y me la entregó. Fuimos hasta la que era mi habitación y, al verla, la mujer se rió. Le expliqué brevemente mi historia con Harry y se alegró. Según ella, palabras textuales. “Me alegro de que Harry haya asentado la cabeza y haya conocido a una chica como tú.” Después de esas palabras, se fue. Me quedé allí de pie mirando a la niña mientras jugaba en la cama. Al rato, subieron todos y se acomodaron. Se rieron de la habitación y se burlaron de nosotros.
- Carolina de canguro, que sorpresa. – rió Jade.
- ¿Por? – preguntó Zayn mientras rodeaba mi cuerpo con sus brazos.
- No le gustan los niños. – resumió Louis.
- Pero con Lux estaba adorable. – volvió a hablar Zayn.
- Ya, porque estaba con Harry y todo era genial pero, yo no sé cuidar niños. – expliqué rápidamente.
- No pasa nada, la llevas al concierto y entre todas la cuidamos. – sugirió Perrie.
- No tenía pensado ir. – dije tímidamente.
- ¿Qué? ¿Por qué? – preguntó Harry de repente.
- Estoy muy cansada.
- Normal, os vais a una casa a hacer el guarro día y noche.  Normal que estés cansada. – soltó Niall de sopetón a lo que Rose y Liam le dieron una colleja.
- Eres un bestia. – rió su amigo.
- ¿Vosotras vais? – les preguntaron a las chicas.
- Claro. – dijeron todas a la vez.
- Nosotros nos tenemos que ir. – dijo Zayn a la vez que ojeaba su móvil.
- Hasta luego chicas, hasta la noche Carol. – se despidieron.
- ¿Estarás bien sola? – se preocupó Harry.
- Sí, estaré bien. – contesté con una sonrisa.
- Adiós, princesa. – me besó y se fue.
- ¡Qué monos! – gritaron las chicas.

Me hicieron un interrogatorio intensivo. Si sois chicas ya sabréis de lo que hablo. Todas nos hemos visto en alguna situación parecida aunque esta era mi primera vez. Nunca me había interesado por los chicos mientras iba al instituto, sin contar a Louis. Nunca me habían hecho un interrogatorio y es algo muy incómodo. Son mis amigas pero tantas preguntas a la vez, directamente, no molan. Les conté todo lo que creía que deberían saber pero ellas sabían que ocultaba algo así que no pararon hasta que les conté toda la historia con todo lujo de detalles. Al acabar, bajé la cabeza sonrojada y miré el móvil donde había un Whatsapp. “Te echo de menos.” Solo eran cuatro palabras. Al leerlas, no pude evitar que una sonrisa se posara en mis labios. Yo también le echaba de menos. Le contesté y, al instante, me respondió. Así estuvimos todo el tiempo que las chicas estuvieron arreglándose, entre mensaje y mensaje. La niña estaba durmiendo así que no dio problemas. Se suponía que Harry tenía que estar ensayando, pero parece ser que tenía otros planes en mente. Al cabo de cinco segundos, me llegó otro Whatsapp. “Carol, te queremos pero nos distraes al ricitos.” Era Zayn. No pude evitar reírme al leerlo y decidí parar de molestar a Harry, aunque haya empezado él.
- Carol, nosotras nos vamos ya. – me avisó Rose.
- ¿Estarás bien? – preguntó Eleanor
- Chicas, iros tranquilas. No me pasará nada.
- Tú no nos preocupas. La pequeña es quien está en peligro. – rió Perrie.
- Mala gente. – le tiré un cojín.
- Pero nos quieres. – Jade abrió la puerta y salió seguida de las demás. – Adiós.

Me quedé sola en la habitación con una niña recién despertada. ¿Y ahora que hago? Abrí la mochila y vi, lo que parecía, unas instrucciones. Lou había pensado en todo, menos mal. No tenía ni idea que hacer. La última vez, Harry estuvo conmigo y ni siquiera tenía que cuidar a nadie. No me gustaban los niños y no era porque me caían mal o nada por el estilo, sino porque no sabía como tratarlos. Cogí un conejito de peluche de la mochila y se lo di. La niña lo cogió y empezó a jugar con él. Menos mal, al menos la tendría entretenida un rato. Me tumbé en la cama y encendí la tele. Lux se acomodó junto a mí y nos pusimos a ver Bob Esponja. Hacía tiempo que no lo veía y me encantaban esos dibujos. Pasó el tiempo y ya la noche había inundado la ciudad. La niña se había dormido y yo estaba en camino. Quería quedarme despierta hasta que Harry llegara pero si seguía tardando, no creo que lo consiga. Ya era muy tarde y los ojos se me cerraban solos. Abracé a Lux y me dormí.
- Mis dos princesas. – me despertó una voz, en realidad fueron unos besos en mi cuello.
- ¿Harry? ¿Cuándo llegaste? – pregunté somnolienta.
- Cuando ya estabas dormida. – dijo con una sonrisa. – Estabais adorables las dos dormiditas.
- Tengo sueño. – pude decir antes de que un bostezo me callara.
- Pues levanta porque tenemos que irnos de este sitio bautizado por ti como El Vómito De Cupido. – cogió a Lux y empezó a hacerle cosquillas.
- ¿A dónde iremos?
- A una casa que hemos alquilado lo chicos y yo. Está en las afueras y no nos molestaran.
- Genial. – volví a cerrar los ojos.
- Más te vale que no hagas eso. – me cogió en brazos y me dejó en no sé donde. – Ahora sí que te vas a despertar.
- Cinco minutos más. – me recosté contra algo frío y seguí durmiendo. Segundos después, un líquido congelado me empapó entera. - ¡¿PERO TÚ ERES IDIOTA O PRACTICAS, STYLES?!
- Te dije que te levantaras. – allí estaba con los brazos cruzados y una sonrisa en la cara. – Eres una niña mala, deberías hacer caso a los mayores.
- Déjame, Styles. – cogí una toalla y salí cabreada del baño.
- Oh vamos, no te enfades.
- ¡¿Qué no me enfade?! Si te despiertan con agua congelada lo más normal es no enfadarse, ¿no?  - dije sarcásticamente. – Claro que sí.
- Lo siento, Carol. No quería que te molestaras, de verdad. – lo estaba consiguiendo. - ¿Qué tengo que hacer para que me perdones?
- No lo sé. Yo no puedo estar con alguien que no sabe ni siquiera despertarme. – me estoy pasando un poco, ¿no?
- ¡¿Qué?! – su cara cambió por completo. – No puedes estar hablando en serio. Joder, Carol, yo te quiero.
- Y yo me merezco un Óscar. – empecé a reírme.
- Te odio. – se abalanzó sobre mí y me comenzó a hacerme cosquillas.

La pequeña niña se despertó y nos vio tirados en el suelo riendo. No nos dimos cuenta hasta que cayó un cojín de la cama sobre mi cara. Harry se levantó y la cogió en brazos para dejarla a mi lado. Miré a la niña y ella hizo lo mismo. Me regaló una pequeña sonrisa y yo la imité. Esa niña era diferente. Ya había “trabajado” como canguro antes, en contra de mi voluntad, pero con Lux era distinto. Es como si ella supiera que no me gusta ser niñera y por eso me lo pone más fácil.
- Serías una gran madre. – me dijo Harry de repente. Mi cara cambió a una de sorpresa rápidamente.
- ¿Oye, no es un poco pronto para hablar de esto?
- Yo no he insinuado nada, solo he dicho que serías una buena madre.
- Claro, bueno, ¿nos vamos? – cambié de tema.

Harry empezó a hacer las maletas mientras yo le miraba desde la cama con Lux que estaba viendo los dibujos en la tele. Mi móvil vibró y eras los mensajes del grupo de Whatsapp que teníamos las chicas. Hablábamos de nuestras cosas cuando los chicos estaban presentes. Comenzamos a hablar por el grupo mientras Harry hacia mi maleta. Levanté la vista del móvil y vi el rostro de Harry a pocos centímetros del mío. Volví a agachar la cabeza ya que tenía otro mensaje. Pude contestar antes de que me quitara el móvil.
- ¿Qué quieres, Styles?
- ¿No puedo reclamar la atención de mi novia? – puso cara de cachorrito. - ¿Sabes que suena genial?
- ¿El qué?
- Que ya pueda llamarte novia
- ¿A qué Harry es muy mono, Lux? – le pregunté a la niña a lo que asintió con una sonrisa.
- Las maletas ya están listas, princesa.
- Claro, los chicos nos estarán esperando. – dije mirando el móvil.
- Coge a Lux y yo cojo las maletas. – bajamos al vestíbulo donde solo estaba Zayn. – ¿Y el resto?
- Se fueron ya. – contestó el moreno. – a la vez que metía las maletas en el coche.
- ¿Nos vamos?
- Claro. – Zayn subió al coche. Sonó un pitido.
- Es mi móvil. – dijo Harry. – Oye, vete con Zayn.
- ¿Qué pasa?
- Nada, tranquila. Enseguida voy yo. – dijo mientras me acariciaba el brazo.
- No tardes. – me besó y me abrió la puerta del taxi.
 - Hasta luego, cielo. – me subí al coche y le vi mirar el móvil otra vez antes de que arrancara.
- ¿Carol, estás bien?
- Sí, estoy bien. – dije mirando mis manos que estaban sobre mis piernas.
- Tranquila, seguro que Harry vendrá con alguna sorpresa para ti. – Zayn puso a Lux sobre su regazo y me dedicó una reconfortante sonrisa.


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