domingo, 3 de noviembre de 2013

Capitulo 26 – Te necesito conmigo.

La casa donde íbamos a pasar esta perfecta semana era genial, y no exagero. Era enorme y preciosa. En cuanto la vi, desde fuera, me enamoré de aquella preciosidad. Tenía unos jardines enormes y una piscina con agua cristalina. Nada más cruzar la puerta, había un enorme salón con todo lo necesario y, a la derecha, una puerta que llevaba a una amplia cocina, por donde se podía salir directamente al jardín. Todo estaba lleno de enormes ventanales que dejaban entrar la luz del sol. La planta de arriba llevaba a un largo pasillo lleno de puertas que dirigían a nuestras habitaciones. Había otra planta más donde estaba la azotea, que tenía una zona chill out perfectamente decorada. Era precioso y si a eso se le suma las vistas a una pequeña playa, todo era perfecto. También había un sótano con una enorme sala de juegos donde, probablemente, pasaríamos largos ratos.
- ¿Te gusta la casa? – preguntó Zayn a la vez que entraba en mi cuarto.
- Es preciosa. – sonreí. - ¿Oye, te ha llamado Harry o te ha dejado algún mensaje?
- No pero tranquila, estará bien. – me calmó. - ¿Bajas? Estamos todos en el salón.
- Claro, ahora voy. – dije mientras guardaba algunas cosas en el armario. Veinte minutos después, bajé con todos. – Hola, chicos.
- Carol, siéntate a mi lado. – pidió Liam como un niño pequeño. – Hay demasiadas parejas y yo estoy muy solito.
- Yo no tengo a nadie. – protestó Jade.
- Ya, pero Carol es normal.
- Gracias, supongo.
- Críos. – bufó Jade.
- ¿Qué estabais viendo? – pregunté después de haberme sentado al lado de Liam.
- Las noticias. – dijo Louis. – Ya sabes, somos unas personas serias.
- Claro, Lou. –  dije sarcásticamente. Al rato, volví a acordarme de mi novio. - ¿Alguno tiene noticias de Harry? Le he llamado y no lo coge.
- No. – dijo Eleanor mirando el móvil y todos negaron con la cabeza.
- Joder, ya han pasado cuarenta y cinco minutos.
- Ya te he dicho que estará bien. – repitió Zayn.
- Voy a volver a llamarle. – me levanté y salí al jardín. Lo intenté como cinco veces pero todas tuvieron el mismo resultado.
- ¡Carol, ven a ver esto!
- ¿Qué pasa? – pregunté en cuanto entré por la puerta.
- Mira. – Perrie señaló la televisión.
- Noticia de última hora. Un grave accidente en el centro de Barcelona. Hace diez minutos, un taxi fue envestido violentamente por otro coche que se había saltado un semáforo en rojo. Los conductores de los respectivos coches han fallecido al acto mientras que la persona que iba en el taxi está en estado crítico. – una cámara mostró la zona del accidente. – Han podido identificar al herido, una vez que se lo llevaron al hospital. Era el joven Harry Styles.
- ¡¿Qué?! – gritaron todos menos yo.
- Mierda, ¿por qué ha tenido que pasar esto? – repetían Louis y Liam a la vez que se pasaban las manos por la cabeza.
- ¿Carol, estás bien? – se giró Jade para mirarme.
- ¡Carol! – me llamó Rose. Yo seguía mirando la pantalla sin mover ni un solo músculo. - ¿Chicos, qué le pasa?
- ¡Carol, vamos! – pasó Niall su mano por delante de mi cara varias veces. - ¡Reacciona!
- Harry. – fue lo único que pude decir. – Tengo que llegar a ese hospital enseguida. – comencé a correr hacia la salida.
- ¡Espera! – me llamó Liam. – Zayn, llévala en la moto, así llegaréis más rápido. Nosotros llamaremos a unos taxis. Nos vemos allí. – le dio unas llaves que Zayn pilló al vuelo. Se notaba que Liam tenía dotes de líder, era el único capaz de mantener la calma. - Vamos.

Llegamos a un garaje y allí había un preciosa Honda azul. Me tendió un casco y él cogió otro. Me ayudó a subir a la moto y Zayn lo hizo delante. Nos pusimos el casco y arrancó el vehículo. Me agarré a él y la moto aceleró rápidamente. Sentía el viento y el miedo en mi piel. No quería perderle. No me gustaría pensar que ese accidente haya podido acabar con su vida pero, según las noticias, era lo más seguro. Joder, le necesito.
- Ya hemos llegado. – bajé de la moto y salí corriendo para poder ver a Harry.
- Disculpe, ¿está aquí ingresado Harry Styles? – le pregunté con nervios a la mujer que estaba detrás del mostrador después de pasar por delante de decenas de chicas.
- ¿Es algún familiar?
- Una amiga. – no estaba mintiendo.
- Eso mismo me han dicho todas esas chicas de ahí. – señaló a la muchedumbre.
- Tiene que dejarme entrar, necesito saber que está bien. – supliqué. Oí un fuerte murmullo a mis espaldas.
- ¿Carol, sabes donde está Harry? – la voz de Zayn llegó a mi lado.
- ¿Usted es Zayn Malik? – preguntó la mujer nerviosa.
- Sí y me gustaría ver como está mi amigo. – la miró desafiante.
- Está en la habitación 498. – dijo después de mirar en su ordenador.
- Vamos. – Zayn cogió mi mano y, casi corriendo, llegamos a la habitación. – Es aquí.
- ¿Son ustedes familiares del joven Styles? – preguntó un médico nada más salir por la puerta.
- Somos un amigo y su novia. ¿Cómo está? – preguntó Zayn tranquilamente.
- No voy a andarme con rodeos. El señor Styles está muy grave. Recibió gran parte del impacto y ahora mismo está en coma.
- ¿En coma? – me salió de dentro preguntar.
- Lo siento mucho pero descuiden, haremos todo lo que esté en nuestra mano. – sus palabras sonaron sinceras. – Pueden entrar a verle pero procuren no hacer mucho ruido.
- Vamos. – cogió mi mano y abrió la puerta.

La puerta hizo un pequeño ruido al abrirse y pudimos ver una amplia habitación de paredes blancas y una única ventana. Contra una pared había una cama con sábanas blancas y una pequeña manta negra y bajo esas sábanas estaba Harry. Lo sabía pero no quería aceptarlo. ¿Por qué a él? No se lo merecía. Aún con mi mano cogida, Zayn se acercó a la cama y nos quedamos a unos centímetros. Se podía ver su rostro tranquilo y sereno. Dormido parecía un ángel sin alas. No aparté la mirada del rostro de Harry ni un minuto pero, a pesar de eso, no pude escuchar el leve llanto de Zayn. Nunca le había visto llorar y me dolía verlo en ese estado. Yo no podía hacerlo, no me salían las lágrimas por más que quisiera. No es que no estuviera triste, se me partía el alma verlo así, solo que las lágrimas se negaban a salir. A los pocos minutos, la puerta se abrió y, sin aún apartar la mirada de Harry, entraron sus tres compañeros.
- ¿Habéis hablado con el médico? – se atrevió a preguntar por fin Liam.
- Sí, dice que está muy grave. – resumió Zayn mientras se secaba las lágrimas.
- Saldrá de esta, ya lo veréis. – dijo Niall con optimismo. – Harry es fuerte.
- Ojala, Nialler, ojala. – se oyó la voz de Louis muy baja.
- Voy a decirles a las chicas que pasen. – avisó Zayn.
- Te acompañamos. – dijeron los tres. Yo me quedé en la misma posición de antes, no me había movido ni un milímetro, ni pensaba hacerlo. No me movería de su lado hasta que abriera los ojos.
- ¿Carol? – oí una voz femenina.
- ¡Madre mía! – se le escapó a Jade.
- No se merecía esto. – dijo Perrie con lágrimas en los ojos.
- No os preocupéis, saldrá de esta. Tiene que hacerlo. – igual de optimista que su novio.
- Vamos, necesitan estar solos. – habló Eleanor.

Oí la puerta cerrarse, estábamos los dos solos. Siempre me sentía nerviosa por quedarme a solas con Harry. Al principio porque no le aguantaba, más tarde porque no quería que mis sentimientos salieran a la luz, hace unas horas porque me hacía sentir de una manera especial y ahora porque no podía verle así. Su piel había perdido color y tenía bastante heridas. Cogí una silla que había por allí y la coloqué justo al lado de la cama. Me senté en ella y, acto seguido, cogí su mano y entrelacé mis dedos con los suyos. Esto no estaba pasando, solo era una maldita pesadilla. Tenía que ser eso. No le podía estar pasando esto, iba a salir de esta como habían dicho Rose y Niall antes. Tenía que salir de esta.
- Sé que no puedes oírme. – empecé a hablar con voz rota. – Pero quiero que sepas que pase lo que pase, no me moveré de aquí. No pienso dejarte solo.
- Carol. – me llamó una voz desde la puerta. – Alguien quiere hablar contigo por teléfono. – no respondí. – Carol, es importante. – me di la vuelta sin soltar la mano de Harry.
- ¿Diga?
- Carolina, soy Simon Cowell. – habló la voz del hombre. – Te llamaba para informarte de que tenemos que continuar con tu trabajo.
- No pienso continuar con nada, no de momento. – mi voz sonó dura y firme.
- Lo pone en el contrato y no puedes negarte. – volvió a hablar. Al parecer, no sabía lo del accidente.
- No pienso dejar a Harry solo en ningún momento y ni tú ni nadie me va a separar de él. – fue lo único que dije antes de colgar.

Acababa de colgarle el teléfono a uno de los hombres más poderosos de Inglaterra. No me sentía mejor por haberlo hecho pero Simon no era nadie como para separarme de Harry. Aún quedaba el contrato. En este mismo momento era lo que menos me importaba. Dejé el móvil encima de la mesita y volví a centrar mi mirada en el cuerpo de Harry. Seguía igual que antes y seguramente igual que mañana. Por favor, despierta. Quería llorar, quería gritar, quería romper algo pero nada de eso me salía del alma. Es como si me hubiera apagado o me hubiera convertido en un robot incapaz de demostrar mis sentimientos. Estuve en esa habitación tres horas seguidas sin que ninguno de mis amigos nos interrumpieran, solo entró una vez el médico para comprobar el estado de Harry que seguía siendo el mismo.
- Por favor, Harry. – mi mano se posó en su mejilla y la acarició suavemente. – Te necesito conmigo.


2 comentarios:

  1. Huoola! He vuelto! He estado desaparecida pero he regresado para comentar en tu preciosísimo capítulo.
    Y que sí, es muy perfecto, pero es muy trágico. En tu vida me vuelvas a hacer eso si no quieres que termine llorando! Jajaja enserio, ahora estoy triste :( bueno tú solo prometeme que tendrá un final feliz.
    Te espero en el siguiente cap.
    Un beeso<3

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  2. Holaaa!! Jajjaja ya te echaba de menos :D
    Jajaj si, se que es muy triste pero... La vida no es siempre perfecta.
    Joo, yo quiero que estes happy :(
    Claro que tendra un final feliz. No puedo dejar a Harold asi... O si que puedo
    Un beso

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