domingo, 5 de enero de 2014

Capitulo 31 – Enhorabuena, parejita.

Saber que tienes el apoyo de todos tus amigos es algo que nunca olvidaré. No me gusta sentirme en deuda con nadie pero ellos me ignoran y me ayudan igualmente. No sé como voy a poder devolverles el enorme favor que me están haciendo. Mis amigos son increíbles. El tema de la comida para mi era tabú pero gracias a todos, iba a intentar volver a la normalidad. Después de que Harry me hiciera entrar en razón y explicarme de veinte formas distintas que no me iba a cambiar por nada ni por nadie, quise que todo volviera a ser como antes. Iba a ser duro, eso lo sabía perfectamente pero tenía que, al menos, intentarlo.
- ¿Qué vais a hacer hoy? – me preguntó Hazza con su voz más ronca aún de recién levantado.
- Íbamos a ir de compras. – dije antes de darme la vuelta y volver a dormirme.
- Pareces la Bella Durmiente. – oí su risa y como se levantaba de la cama.
- Yo no parezco nada. – me senté bruscamente en la cama para decírselo a la cara pero, nada más verle me tapé los ojos con las manos.
- ¿Qué pasa, enana? – volví a oír su risa pero esta vez más fuerte. – Si ya me has visto desnudo muchas veces.
- Cierra la boca, Harold.
- Eso no dijiste exactamente hace… - miró su reloj. - … diez horas.
- Y vuelvo a repetir. Cierra la boca, Harold. – dije riendo y me metí en el baño para darme una ducha.
- ¡¡Eh!! – golpeó la puerta con el puño. – ¡Iba yo!
- Te aguantas. – ahora la que reía era yo.
- Que conste que ahora me tendrás que compensar. – dijo como un niño pequeño.
- Si quieres te compenso ahora. – dije tras la puerta sensualmente. Se hizo el silencio. - ¿Harry? – nada. Bueno, mejor que vaya adelantando trabajo. Abrí el grifo y calenté el agua. Me quité la ropa para quedarme solamente en ropa interior. - ¿Harry? – volví a repetir. Silencio de nuevo. Abrí la puerta y asomé la cabeza pero allí no había nadie. Me encogí de hombros y entré de nuevo.
- ¿Me buscabas? – dijo con una sonrisa.
- Idiota.
- Bueno, ahora quiero esa compensación. – se acercó a mi y me cogió de la cintura para acercarme a él.
- Idiota. – volví a repetir riendo. Fue subiendo sus manos por mi espalda hasta llegar al borde de mi sujetador.
- Pero soy tu idiota ¿no? – me mostró su característica sonrisa pícara y lo desabrochó.
- Pero sigues siendo idiota.

Fue una ducha más bien, lenta. Ninguno de los dos quería salir de allí y tampoco estábamos dispuestos a hacerlo. Pero como todas las cosas buenas, siempre tienen que llegar a su fin. En este caso, los pesados de los compañeros de grupo de mi novio tuvieron que interrumpir y a regañadientes salimos del baño. Esto no se lo voy a perdonar en la vida. Abajo ya me esperaban las chicas para irnos de compras y los cuatro australianos que nos acompañarían a nosotras. Salimos los diez del lujoso hotel y caminamos hasta el enorme centro comercial de Londres. Mañana nos iríamos otra vez a un país distinto y los chicos tenían que preparar todas sus cosas, maletas incluidas porque no nos hicieron caso. Todas les dijimos que preparan la maleta ayer por la noche pero ellos ni caso. Bueno, también tienen que terminar de preparar no sé que de la gira que nos habían dicho. Hoy hacía un tiempo extraño. Había salido el sol y no había ni una sola nube en el cielo azul. Hacía muy buen tiempo, raro en esta ciudad.
- ¡Quiero llegar ya! – gritó Eleanor. – Necesito un vestido que deje a Louis con la boca abierta.
- Lou ya se queda con la boca abierta con solo verte. – rió Jade al ver a Eleanor sonrojarse.
- ¿Te acuerdas de la tienda esa de lencería que vimos el otro día, Carol? – asentí. – Si te pones alguno de los conjuntos de esa tienda se le caen los pantalones a Louis. – Perrie soltó una carcajada.
- Sois unas cerdas, todas. – nos miró una a una mientras reíamos.
- Sophia, ¿qué tal vas con Liam? – le pregunté a la chica al ver que casi no hablaba.
- Creo que esto es una conversación de chicas. – dijo Ashton tímido.
- Da igual, yo quiero enterarme. – dijo Calum riendo.
- Cotilla. – por lo bajo se oyó a Michael.
- Bueno, no sé que somos la verdad. – se sinceró con nosotras.
- Pero te ha pedido que seas su novia ¿no? – preguntó Rose.
- Sí pero, no le he respondido aún.
- Sophia, a ti te gusta, tú le gustas. ¿Qué hay de malo en eso? – quiso saber Perrie.
- Para vosotras es fácil porque sois sus amigas y todo eso, pero yo solo conozco a Liam y miles de chicas ya me están insultando. Ni siquiera soy su novia ni nada por el estilo.
- Si quieres a alguien tienes que aceptar sus pros y sus contras. – dijo de repente Luke.
- Que filosófico eres ¿no? – dije en broma.
- ¿Quieres empezar otra discusión? – dijo con una sonrisa.
- Idiota.
- Niñata.
- ¡Callaros! – dijeron los demás.
- Oye, sabemos que es difícil pero podrás con ello. Piensa que si te niegas ya no será como antes. Afectará a vuestra amistad. – le explicó Eleanor.
- No sé que hacer.
- Tú sabes lo que pasó ayer ¿no? – le pregunté a lo que ella asintió. – Pues, si yo hubiera dicho que no aguantaba esto por más tiempo, no podría estar con el chico que ahora mismo me hace la persona más feliz del planeta. – puse una de mis manos en su hombro. - Sophia, sé que cuesta mucho aceptar que tu pareja es una superestrella pero, el amor es más fuerte que un puñado de insultos de personas que no te conocen. Y eso lo tuve que aprender de la forma más dura. Haciéndome daño a mí misma.
- Pero es diferente. – se justificó. – Por ejemplo, Perrie y tú sois cantantes y, encima sois amigas de todos los chicos. Y vosotras aunque no seáis famosas os lleváis muy bien con ellos. En cambio, yo solo conozco a Liam.
- Pero eso puede cambiar rápidamente. – intentó convencerla Eleanor. – Ellos te tratarán muy bien y más sabiendo que Liam está coladito por ti.
- Y bueno, el que tendría que preocuparse es Liam. – miramos todos a Calum. - ¿Qué? Al que van a molestar es a él no a ti. – nos hizo reír a todos.
- Gracias, a todos. – nos lo agradeció. – Creo que voy a decirle que sí.
- Esto hay que celebrarlo así que, ¡vámonos de compras! – gritó Perrie mientras entrábamos al centro comercial.
- Una cosa. ¿Para qué nos habéis invitado a nosotros? – quiso saber Luke.
- Para llevarnos las bolsas, obviamente. – contesté a la vez que le sacaba la lengua.

Entramos al enorme edificio con el único objetivo de arrasar con todas y cada una de las tiendas. Cada vez que entrábamos en cada una de ellas, los chicos se quejaban porque tenían que cargar con tres bolsas más. Ya casi a la hora del mediodía, fuimos a un restaurante de comida rápida para poder descansar. Mis amigas se quejaban de los zapatos que llevaban. Y es que, ¿a quién se le ocurría ir de compras con tacones? Ellas decían que tenían que estar guapas siempre pero aunque ellas siempre estuvieran preciosas ¿con unas converse las chicas no podemos estar guapas? Tonterías. Las únicas listas del grupo somos Rose y yo. El resto iba a tener un enorme dolor de pies. Después de que los chicos arrasaran con toda la comida que pudimos pagar, seguimos recorriendo tiendas pero esta vez para buscar ropa para los chicos.
- Estoy reventada. – se quejó Perrie.
- Ahora os aguantáis. – rió Michael. – Nosotros hemos estado toda la mañana llevándoos las bolsas.
- Pero es vuestra función como chicos. – dijo alegremente Jade. – Complacer a las chicas.
- Sí, ese es vuestro objetivo en la vida. – asentimos todas riendo.
- Ya, pero vuestro objetivo es complacer a los chicos ya sabéis de que forma. – levantó las cejas varias veces Luke.
- Idiota.
- Pero me adoras.
- Yo creo que no.
- Mirad eso. – dijo Eleanor señalando un cartel publicitario.
- ¿Esa no es una de las ex novias de Harry? – esta vez fue Rose mirándome.
- Creo que sí. – afirmó Perrie.
- Molaría salir en un anuncio como ese o de cualquier otra cosa. – dije mirando el cartel.
- Mola eso de ser modelo. – estaba conmigo Eleanor.
- Y estáis de suerte las dos. – dijeron Calum y Ashton a la vez. - ¡Mirad!
- Se buscan modelos. – leímos el cartel.
- Pero nos vamos mañana. – dijo Eleanor. – ¿Y qué pensarán los chicos de todo esto?
- Que más da lo que piensen. Si es lo que os gusta, hacedlo. – nos apoyó Luke.

Cogimos un taxi para volver al hotel y ayudar a los chicos con las maletas. Eleanor y yo aún estábamos pensando en ese cartel que reclamaba modelos. Mi sueño era ser actriz pero ser modelo no estaba nada mal. Bueno, supongo que el destino no quiere que trabajemos de eso. Llegamos a nuestras habitaciones y allí no había nadie. Fuimos a la habitación de los australianos y nos quedamos allí charlando un rato. Casi a la hora de cenar, los chicos de One Direction nos llamaron. No sabíamos donde estaban ni a donde teníamos que ir pero ellos nos habían dicho que saliéramos del hotel. Les hicimos caso y allí había una enorme limusina negra. Supongo que los chicos estarán dentro pero me equivoqué. Había diez asientos vacíos que nos esperaban.
- ¿Alguno sabe a donde vamos? – preguntó Jade.
- No, pero espero que no nos lleven a un lugar muy pijo porque mirad las pintas que llevamos. – se preocupó Rose.
- Vais preciosas. – nos piropeó Calum.
- Tienes toda la razón. – asintió Luke mirándome.
- Creo que esto se ha parado. – dije ignorándole.
- Pues, vamos. – bajamos todos de la limusina y allí no había ni un alma.
- ¡Esperad! – avisó Perrie. – Acabo de recibir un mensaje de Zayn.
- ¿Tienes a Zayn como “Osito” en el móvil? – miró Ashton en el móvil de la rubia.
- Eh, dejadme en paz. Zayn es mi pequeño Osito. – nos empezamos a reír todos.
- Bueno, da igual. – intentó calmarse Eleanor. – El mensaje.
- Relajaros. – dijo Perrie con tranquilidad.
- Vamos, léelo. – le metimos prisa.
- Dice que vayamos hasta el final de la calle y…
- ¿Pero hacia que lado? – preguntó Ashton.
- Y en cuanto lleguemos a Hyde Park doblemos hacia la izquierda…
- Entonces es por allí. – Michael interrumpió a Perrie otra vez.
- ¿Me vais a dejar terminar? – nos lanzó una mirada asesina. – Gracias. – puso una sonrisa muy falsa que nos hizo reír a todos y continuó. – Y que entremos en un restaurante que se llama… ¿Qué pone aquí? Bueno, que entremos en un restaurante con un nombre ¿francés? ¿italiano? No sé.
- Entonces vámonos. – llegamos al final de la calle. – Ahí esta Hyde Park.
- Ahora es a la izquierda.
- Yo no veo ningún restaurante. – dije mirando a todas partes.
- Cegata, está allí. – Luke me dio la vuelta para poder ver el local.
- Ya lo sabía. – fui con las chicas que ya estaban en la puerta.
- Yo los mato. – dijo Rose de repente. – En este sitio solo come gente rica y mirad como vamos todos vestidos.
- Bueno, los vaqueros y las camisetas de tirantes estuvieron de moda. – rió Jade.
- Yo no los veo por ninguna parte. – dijo Eleanor.
- Disculpen señoritas, ¿buscan a alguien? – dijo un hombre con un acento francés que me hacía mucha gracia.
- Esto… sí. – la que habló fue Perrie.
- Buscamos a cinco chicos que…
- Pasen por aquí. – no la dejó acabar.

Seguimos al camarero mientras atravesábamos el restaurante con todas las miradas pendientes de nosotros. Pudimos escuchar a algunas mujeres ricachonas criticando nuestra ropa, hombres mayores que nos miraban descaradamente aunque sus mujeres estuvieran delante y algunas jóvenes que se quedaban embobadas con los chicos. Caminamos por un estrecho pasillo y el francés abrió la puerta del fondo. Allí tampoco había nadie, solo una mesa para muchas personas. ¿Pero dónde se habían metido estos chicos? Nos sentamos cada uno en una silla y esperamos. ¡¿Cuánto tiempo iban a tardar en aparecer esos cinco memos?! Odio que me hagan esperar. De repente, se apagaron las luces y un silencio inundó la sala. Ninguno decía ni una sola palabra, a parte de que no sabíamos que decir. Estábamos en una sala privada de un restaurante a oscuras, todo muy normal. Justo en el momento en el que Michael iba a coger el móvil para alumbrar, empieza a sonar una melodía. Solo sonaba una guitarra que hizo que nosotros estuviéramos atentos a la música. Gracias a Rose pude reconocer la canción. Change My Mind.
- The end of the night. We should say goodbye. But we carry on, while everyone’s gone. – cantó una voz que todos conocíamos muy bien.
- Never felt like this before. Are we friends or are we more? As I’m walking towards the door. I’m not sure. – le siguió el moreno. Aunque estuviera oscuro, todos sabíamos que era él.
- But baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. Cause’ I don’t wanna know I’m walking away, if you’ll be mine. una luz iluminó a Liam mientras cantaba.
- Won’t go, won’t go. unieron todos sus voces.
- So baby if you say you want me to stay, stay for the night. I’ll change my mind. solo tenía ojos para Sophia. – Lean in when you laugh. We take photographs. There’s no music on but we dance along.
- Never felt like this before. Are we friends or are we more? As I’m walking towards the door. I’m not sure.cantó esta vez mi chico dedicándome una sonrisa.
- But baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. Cause’ I don’t wanna know I’m walking away, if you’ll be mine. le tocó a Zayn cantar el estribillo mientras le dedicaba pequeñas sonrisas a su prometida.
- Won’t go, won’t go.
- So baby if you say you want me to stay, stay for the night. I’ll change my mind. – Zayn le dio unas pequeñas palmaditas a Niall en el hombro. – I’ll change my mind.
- Baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. – susurró el rubio con una melodiosa voz.
- But baby if you say you want me to stay. I’ll change my mind. Cause’ I don’t wanna know I’m walking away, if you’ll be mine. cantaron cómo si de ángeles se tratasen Won’t go, won’t go. So baby if you say you want me to stay, stay for the night.
- I’ll change my mind. – en vez de acabar Zayn la canción fue Liam. Nadie decía nada. Todos estábamos pendientes de Liam y Sophia. – Bueno, ¿qué me dices? – dijo notablemente nervioso.
- Liam, yo… - mal momento para hacer una pausa dramática, Sophia. Todos estábamos muy nerviosos por la espera de la respuesta. - ¡Claro que sí! – se tiró a sus brazos. - ¡Claro que quiero ser tu novia!
- ¡Esto hay que celebrarlo! – gritaron los chicos.
- No teníais que acabar de preparar ninguna maleta ¿verdad? – muy aguda, Jade.
- Nos han pillado, chicos. – rió Louis.
- Era una buena estrategia para escaquearnos de llevaros las bolsas. – Rose le dio un codazo al bocazas de su novio. - ¡Au!
- Lo sentimos, chicos. – Zayn miró a los australianos con pena para luego reír.
- De la siguiente no os escapáis. – les amenazó Eleanor con el dedo, sobre todo a su novio.
- ¡Enhorabuena, parejita! – grité de repente.
- Gracias, pero un poco tarde ¿no? – rió Liam.
- Si es que estas empanada. – me picó Harry. – Vino con retraso de la fábrica.
- O sea que… ¿Yo estoy empanada y tengo un retraso? – me hice la ofendida pero de esta no se salva. – Pues tú duermes en el sofá, cariño. – ahora la que reía era yo. - Por tonto.
- Como los viejos tiempos. – rió Harry.
- Oye, quiero proponer un brindis. – dijo Zayn. Todos levantamos las copas. – Por una gran amistad y… por el comienzo de esta parejita. – rió antes de que Liam le diera una colleja.
- ¡Por Liam y Sophia! – fue lo que dijimos todos entre risas.


2 comentarios:

  1. Hellouu:D
    Qué capítulos más perfectos que haces eh, no me voy a cansar nunca de decírtelo.
    Lo primero, me ha encantado las ducha de Harry y Carol y esa frasecita de "pero soy tu idiota" jiji, aunque los chicos son unos aguafiestas, a parte de listos porque pobre los chicos de 5SOS habrán acabado muertos jajaja. Peero era para una buena causa, qué monada lo que le ha preparado Liam a Sophia, ha sido muy adksjdlñ.
    Y bueno, Eleanor y Carol... modelos? Uhhh sube prontito que esto se pone interesante jajaja.
    Nada más. Un besazo guapa<3

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  2. ¡¡¡Muy buenas!!!
    Nunca me voy a cansar de darte las gracias así que... ¡¡THANK YOU!!
    Bueno, una ducha así nunca viene mal ¿no? JAJAJAJ Sí, son unos cortarollos. Una cosa así no se puede interrumpir. Normal, ir de compras debería ser deporte olímpico, JAJAJ. A partir de hoy Liam queda bautizado como Ms. Adorabilis. Naah, a Carol no la veo yo de modelo pero... ¿quién dice que no?
    Me alegro de que empiece a ser interesante JAJAJ.
    Another for you <3

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