domingo, 16 de marzo de 2014

Capitulo 36 – ¿Esto significa un adiós?

Allí estaba yo, bebiendo como una idiota en la barra de un bar. Se supone que no tenía edad para beber pero la gente me verá más vieja de lo que soy en realidad porque el camarero me sirvió una jarra de cerveza sin decirme nada. ¿Por qué me tenía que pasar esto a mí? Es obvio. ¿Siempre vas a estar molestando? Es mi trabajo. Pues vaya trabajo… Yo que tú no seguiría bebiendo. ¿Y qué más da eso ahora? Todo el daño ya está hecho y es culpa mía. Pero no quiero que te mates por ser tan idiota. Si te matas tú me matas a mí, lógicamente. No me voy a morir por beber.
- Creo que ya has bebido suficiente. – alguien me quitó la jarra.
- ¡Eh!
- Lo hago por tú bien.
- Lo necesito. – dije con dificultad.
- Eres demasiado joven para desahogar tus penas en alcohol. – me dijo el camarero.
- No sabes por todo lo que he pasado.
- No, pero no deberías beber. – se dio la vuelta e hizo algo en la enorme máquina que ahora mismo veía borrosa. – Toma, te ayudará a despejarte.
- No me gusta el café. – me lanzó una mirada severa y me lo bebí de un trago. – Gracias.

Estuve allí hasta muy entrada la madrugada. Sam tenía que trabajar hasta casi las seis y me iba a quedar a hacerle compañía. Pasadas las horas, la borrachera se me estaba pasando. Me había conseguido despejar un poco, por no decir bastante. Solo había tenido que ir al baño a vomitar algunas veces y había dormido unas pocas horas apoyada en la mesa. No había nadie en el bar, solo Sam y yo. A eso de las cinco de la mañana, Sam me despertó. En cuánto abrí los ojos, pude ver sus ojos grises y su pelo rubio cayéndole por la frente. Era muy guapo y puede que tenga mi edad o un año más.
- Despierta. – dijo con una sonrisa. - ¿No crees que tus padres estarán preocupados?
- No lo creo, están en Londres.
- ¿Y qué haces aquí? – me preguntó mientras limpiaba la barra.
- Estaba de viaje con unos amigos. – encendí la radio antes pidiendo permiso. 22 de Taylor Swift. ¡Gracias, universo! Una lágrima bajó por mi mejilla dando paso a muchas más.
- ¿Estás bien? – se preocupó al verme llorar.
- Sí, solo que escuchar a la persona que me arruinó la vida no ayuda mucho. – dije con una pequeña sonrisa.
- ¿Qué?
- Mi novio es Harry Styles, bueno, era. Ayer quedamos con Taylor Swift y me di cuenta de que yo no soy una chica adecuada para él. – pensará que estoy loca.
- Nunca he sabido que decir en estos casos.

Cambió de emisora y The Monster de Rihanna y Eminem empezó a sonar. Se acercó a mí y me abrazó. No me importaba que no le conociera de nada. En este momento, su abrazo me relajaba bastante. Le pedí si me podía quedar con él un rato más. Era sábado así que no había problema. No tenía que ir a clase. Sam tenía 17 años recién cumplidos. Después de cerrar el bar, fuimos caminando por las tranquilas calles hasta llegar a un portal. Me había dejado quedarme un rato con él en su casa. No te metas ahí. ¿Qué más te da a ti? Harry está como loco buscándote, solo mira tu móvil. No me importa, ya no es nadie para mí. No te lo crees ni tú.
- ¡Ya estoy en casa! – dijo en cuanto abrió la puerta.
- Hola, Sam. – se acercó una mujer mayor y le dio un beso en la mejilla. En cuanto saludó a Sam, dirigió una mirada amigable hacia mí. - ¿Cómo te llamas, cariño?
- Es Carolina, una amiga del instituto. – mintió rápidamente Sam.
- ¿Es la chica que tanto te gusta? – sonrió la anciana, creo que es su abuela. Yo me había sonrojado al oír la pregunta al igual que mi amigo.
- No, abuela.
- Estaba preparando el desayuno. Vamos, venid a la mesa. – nos llevó hasta la cocina. – Bueno, Carolina, ¿cómo conociste a mi nieto? Nunca me había hablado de ti.
- Pues… - piensa. ¿Ahora necesitas mi ayuda? ¡Oh, vamos! No seas tan cabrona. No lo hago porque me lo hayas pedido, que conste. – Soy nueva en la ciudad y Sam fue la primera persona que conocí.
- Bienvenida, cariño. ¿Cuándo te mudaste?
- El año pasado. – dijo Sam dedicándome una sonrisa.

Estuve con la pequeña familia un rato. Sam se había criado más de la mitad de su vida con su abuela. Sus padres murieron en un accidente de coche mientras viajaban un verano para ir a visitar a su hermano mayor. La abuela de Sam era encantadora, me hacía olvidar todos mis problemas con sus maravillosas historias. Que pena que no me pueda quedar con ellos más tiempo.
- Ha sido un placer conocerla pero tengo que irme. – le tendí una mano a la mujer pero  me dio un abrazo.
- Espero volver a verte.
- Claro. – Sam me acompañó hasta el portal.
- Hacía tiempo que no veía a mi abuela sonreír así. Le has caído muy bien.
- Y ella a mí. Es una gran mujer. – me quedé mirándole.
- Me alegra de que ya estés mejor. – sonrió.
- Todo gracias a ti. – le devolví la sonrisa.
- Oye, espero que todo se solucione. – cogió mi móvil y apuntó su número. – Si necesitas desahogarte, ya tienes mi número.
- Claro. – me dio el móvil. – Oye, ¿puedo hacerme una foto contigo?
- Claro, ¿pero por qué?
- Quiero subirla a Twitter y recordar a la persona que me aguantó más de diez horas sin intentar matarme. – le regalé una gran sonrisa.

Se acercó a mí y me abrazó. Puse la cámara del móvil y nos hicimos la foto. Salíamos los dos sonriendo. Dos adolescentes que no parecían tener preocupaciones. Que solo eran felices. Nos despedimos y yo caminé sola intentando recordar donde estaba. No era muy buena orientándome y encontrar el hotel se me estaba haciendo difícil. No había nadie en la calle y no podía preguntar la dirección. No quería mirar mi móvil. Sabía que tenía miles de mensajes de todos y no quería ver nada que me recordara a Harry. Bastante daño le había hecho. No podía seguir con esto. De repente, sentí a alguien sobre mí. Me asusté al tener unos brazos rodeándome.
- Tranquilos, ya la he encontrado. – esa voz era de Zayn hablando por el móvil. – Ahora vamos.
- ¿Qué haces aquí?
- Buscarte, ¡¿tú que crees?! – parecía enfadado. - ¡¿Cómo se te ocurre irte sin decir nada?! ¡¿Acaso sabes lo preocupados que estábamos?! ¡Íbamos a llamar a la policía!
- Estoy bien. – dije tranquilamente.
- Espera cuando vuelvas al hotel, te van a matar. – me avisó.
- No quiero volver, al menos, no ahora. – me detuve en medio de la acera.
- ¿Qué pasa? – me cogió de la mano y nos sentamos en un banco.
- Pensaba que te lo habría contado Harry.
- Hablando de Harry, estaba muy raro desde ayer por la tarde.
- Hemos roto… o eso creo.

Le tuve que contar toda la historia. Mientras hablaba, lágrimas traicioneras caían por mis mejillas mientras Zayn intentaba tranquilizarme. Todo era culpa mía. Si mi cerebro no me obligara a pensar cosas como esa, todo esto no habría pasado. Me equivoqué, eso estaba claro, pero no podía volver y decirle a Harry que me perdonara por ser tan idiota. ¿O sí podía? Lo mejor es que le dejes en paz. Tú no tienes ni voz ni voto en esto. De acuerdo, pero solo vas a conseguir que sufra más por tu culpa. No sé ni porque me molesto en hablar contigo.
- Zayn. – me miró para indicarme que me escuchaba. - ¿Sabes si Harry fue ayer al concierto de Taylor? – Zayn se tensó al oír eso. No tenía que haber preguntado.
- No lo sé. – contestó rápidamente.
- Vale. – bajé la cabeza.

Me metí en mi habitación y me asomé al balcón. No sabía que hacer. Era mi primer día sin Harry y ya estaba desolada. No me quiero ni imaginar como serán los siguientes. Me apoyé en la barandilla y dejé que la suave brisa me golpeara en la cara. Todo esto es por culpa de mi baja autoestima. Si creyera un poco más en mi misma puede que me dé cuenta de que valgo algo, aunque sea un poco. Pero ya está todo el daño hecho y no hay marcha atrás. Este es uno de esos momentos en los que necesitas los abrazos de tu madre. Menos mal que sonó mi móvil, si no estaría tirándome de los pelos por culpa de ese dolor interno que sentía.
- ¿Diga? – no estaba de ánimos para hablar, no sé por que no había dejado que sonara.
- ¿Carol? ¿Qué tal?
- No muy bien, Luke. – me tembló la voz.
- ¿Qué te pasa? – noté su preocupación al instante.
- Nada, tranquilo. – intenté tranquilizarme.
- Ahora mismo me cuentas que ha pasado. – dijo con voz autoritaria. – Quedamos en veinte minutos en el Starbucks del centro. – colgó.

¿Luke estaba aquí? ¿Los chicos de 5 Seconds Of Summer estaban en Texas? Las chicas estaban todas en la habitación que Jade y Eleanor compartían y los chicos estaban ensayando para el concierto. Estaba sola. No quería estar con ninguno de ellos, no me entenderían por más que lo intentaran. Además, me recordarían demasiado a Harry. Salí de la habitación pero dio la casualidad de que las chicas salieron a la vez. Me llamaron pero no les hice caso. Llamé al ascensor pero al ver que no llegaba rápido, abrí la puerta de al lado y bajé por las escaleras corriendo. Me llamaban a gritos pero yo no me detuve. Seguí corriendo hasta salir del hotel. En cuanto crucé la puerta volví a andar e intenté limpiarme las lágrimas. Segundos después, las chicas salieron del hotel y volvieron a llamarme. En cuanto las oí, salí corriendo pero ellas lo hicieron detrás de mí. Conseguí despistarlas antes de llegar al Starbucks. Entré rápidamente y busqué en el interior. Corrí hasta el rubio y me tiré a sus brazos.
- Carol, ¿estás bien? – me apartó el pelo de la cara.
- No. – empecé a llorar.
- Ven. – nos sentamos en una mesa donde habían dos batidos de chocolate y dos muffins. - ¿Qué pasa?
- He roto con Harry. – al escucharlo me abrazó. Me sentía tan cómoda entre sus brazos. Era la misma sensación que tenía cuando estaba entre los brazos de Sam pero en está ocasión era un poco diferente.
- Tranquila, ya verás que se soluciona.
- Quiero irme a casa. – dije después de estar unos minutos en silencio.
- ¿De verdad quieres irte? – asentí con la cabeza.
- Ayúdame, Luke. – le pedí. – Ven conmigo, no me dejes sola.
- De acuerdo. – dijo después de pensárselo unos minutos. Llamó a su madre y, al final, logró convencerla de que yo le necesitaba en estos momentos más que a nada en el mundo.

Nos levantamos de la mesa y nos fuimos de allí. No sabía a donde me llevaba pero no me importaba. Me sentía segura a su lado. Luke no me juzgaba por lo que había hecho, aunque tampoco había nada que juzgar. Me había equivocado y ahora me arrepentía de mi error. Aunque no era un error. Yo no estaba preparada para vivir en un mundo donde la gente tenía un coche para cada día de la semana y su pasatiempo favorito era contar el dinero que ganaba por su gran trabajo. Por eso había roto el contrato, yo no quería eso. Quería vivir tranquila con mi familia y amigos, pasar el rato con un chico que no salga todos los días en la portada de alguna revista por culpa de algún nuevo rumor y acabar mis estudios para conseguir un trabajo digno de mis notas. Y por muy malo que sea, Harry no me podía dar lo que yo quería.

Llegamos al aeropuerto y Luke pidió dos billetes para volver a Londres. El siguiente vuelo era por la tarde así que tenía unas horas para recoger mis cosas. Luke me acompañó al hotel y subí a mi habitación. Él se quedaría fuera esperando. Sabía que necesitaba un momento para estar sola y ese momento era este. Cogí mi maleta y volví a llenarla de ropa para poder irme cuanto antes. En cuanto cerré la maleta, sentí a alguien a mis espaldas.
- ¿Te vas? – solo pude asentir. – De acuerdo.
- ¿No vas a pedirme explicaciones? – pegunté con la voz rota.
- Ya no somos pareja así que no tienes por que dármelas. – su voz tembló por un momento pero en seguida volvió a ser firme.
- Siento que hayas perdido el tiempo conmigo. – cogí mi maleta y la dejé en el suelo.
- ¿Esto significa un adiós? – abrió la puerta para dejarme salir.
- De momento sí. 


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